Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 12 de diciembre de 1987
en Estados Unidos

Texto original: Giving 2

Escucha el audio original aquí (en inglés): No disponible online

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Dar es un tema particularmente apropiado para esa época del año en la que existe un tremendo sentimiento de obligación de dar, expectativa de dar y un recordatorio del valor de propio dar. También es un momento para que las personas hagan inventario de su capacidad y su deseo de dar y de los problemas y oportunidades que surgen.

Existe ahora la oportunidad de celebrar las festividades como días sagrados. Lo que hace que un día sea sagrado y conmemorativo no es simplemente un acontecimiento misterioso o milagroso, sino el dar que ocurrió en el pasado y que ha sido traído al futuro.

En los días sagrados se recuerda a las personas que hicieron grandes contribuciones, y eso es lo que hace que tales acontecimientos sean sagrados —días sagrados—. No se trata solo de que ocurriera algo fuera de lo normal, o de que las personas vieran algo que nunca habían visto antes, un hecho milagroso. Eso no constituye un día sagrado. Un día sagrado conmemora la vida de aquellos que contribuyeron mucho.

En los días sagrados el dar que conmemoramos no es un dar intencional. No es un dar con un motivo. No es un dar para producir un resultado. No es un dar para corresponder. Esa no es la esencia del dar. La esencia del dar es que te entregas a ti mismo, inseguro de tu motivo e inseguro del resultado. Te entregas a algo, y eso tiene un efecto duradero.

Debes comprender que no sabes lo que quieres dar, que realmente no lo sabes. Lo que quieres dar no representa tu mayor regalo. Lo hace que surja tu mayor regalo es la vida. Te preparas para ello siendo muy honesto y tomando decisiones importantes acerca de dónde necesitas estar y qué necesitas hacer.

Cuando te sitúas en un entorno en el que la vida extrae algo de ti, esto activa tu Conocimiento. Algo muy poderoso en ti da, y te sientes movido a hacer algo que no habías planeado hacer, sin conocer las consecuencias. Es entonces cuando cobras vida. Ello produce un día sagrado —un día en el que alguien cobró vida plenamente, un día en que su Conocimiento fue activado y su vida fue entregada por completo en un área específica—. Ese es un día sagrado.

Para graduarte de este mundo debes tener esta experiencia. Dar el siguiente paso más allá de ser un participante en el mundo físico implica ser un participante en el mundo espiritual. Esta es una posición de profunda entrega, porque ¿qué puedes ganar dando en esa posición? No necesitarás las cosas habituales: alimentación, vivienda, alabanza, seguridad, supervivencia o romance, así que realmente no hay nada por lo que negociar. En ese punto, das porque eso es todo lo que puedes hacer. Esa es la vida expresándose.

En la siguiente etapa tu preocupación no es recibir, sino que tus regalos sean dados por aquellos que los reciben. Esa es la preocupación. Te preocupa el bienestar de los que reciben tus regalos. Si no descubren lo que les has dado y lo que estás preparado para dar, ellos seguirán en la miseria, intentando conseguir todo tipo de cosas para sí mismos y, sin embargo, sintiéndose muy defraudados, porque la vida no puede darles su Familia Espiritual. No puede darles el sentido de inclusión que tanto anhelan.

Por tanto, para graduarte de esta vida, lo cual supone la mayor experiencia de santidad a tu disposición, debes darte por completo. Así, cuando dejes esta vida, cuando regreses a tu Familia Espiritual, no llevarás nada contigo salvo relaciones. Aquellos que llevas contigo y que aún permanecen atrás están en tu corazón de forma permanente. Los reclamaste como parte de ti mismo.

Todo tu dar es valioso, porque allana el camino para este gran punto de inflexión que estamos indicando, en el que el Conocimiento entrega tu vida. Nosotros dimos Nuestras vidas. No lo hicimos por un motivo. No lo hicimos porque pensáramos que era algo bueno que hacer o algo que nos iba a llevar a alguna parte. Cuando las personas se dan a sí mismas de esta manera, en el lugar adecuado, alcanzan un gran punto de inflexión. Ese es un día sagrado. El día en que ocurrió será olvidado, pero el resultado de la entrega continuará.

El tiempo de Navidad conmemora el nacimiento de Jesús. Ahora bien, algunas historias sobre Jesucristo que son muy populares y apreciadas en realidad obscurecen su contribución. Él fue un precursor de la Familia Espiritual. Él hablaba sobre el “Reino” y su relación con este, y estaba incluyendo a otros en su experiencia de ese Reino.

¿Determinó Jesucristo lo que daría o cuánto daría? En su caso, fue algo que asumió completamente el control. Su demostración fue un acto muy singular, pero su ejemplo es importante, porque ejemplifica el dar más allá de la elección. ¿Importa si le apetecía en un día en particular? No. Él fue movido por una fuerza superior a sus deseos, y como resultado estos se cumplieron, porque estaban en armonía con su naturaleza.

Este tipo de dar es mágico, maravilloso. Te vuelves un testigo de la entrega. En vez de ser un hecho aislado y patético, tu vida se vuelve algo que te maravilla, un evento sagrado. No es que des algo y obtengas algo a cambio, sopesando al final del día si la balanza se inclina en un sentido o en otro. Ahora estás muy feliz de tener una vida que es importante. Eso es lo que todo el mundo quiere: una vida que sea importante, no una vida que pienses que es importante o que puedas justificar, sino una vida que es importante. Es entonces cuando reorientarás tu vida, cuidarás bien de tu salud y te valorarás realmente a ti mismo como vehículo. Todo esto es importante. Ahora tu vida no trata solo sobre tu satisfacción. Has venido aquí con un propósito que ahora puedes sentir, porque ves que ese propósito está siendo cumplido.

Es muy valioso pensar en el dar que ha sucedido antes. Ha habido mucho dar que ha hecho posible tu vida, incluso en un sentido muy físico. Las personas dieron sus vidas para inventar las comodidades que disfrutas, construirlas y lograr que estuvieran disponibles.

Mantener la religión viva en el mundo, a pesar de sus errores, requirió una tremenda entrega. Verás, la religión muere al minuto de nacer. Es algo que se echa a perder muy rápidamente y debe renacer cada minuto. Si se le permite morir, la religión se vuelve solo otro sistema de pensamiento, una restricción y no un instrumento para la libertad. Debe renovarse. Lo que renueva la religión en el mundo es el Conocimiento, esta cualidad de dar en la que los individuos entregan sus vidas de forma natural. Ellos infunden tanta vida en la idea de Dios que Dios cobra vida. Sin esta infusión, Dios está muerto. Cuando las personas dicen: “Dios ha muerto”, lo dicen porque Dios se vuelto solo una idea. La vida de Dios se disipa. Entonces alguien viene y da su vida, y eso es Dios. Y dices: “¡Oh, Dios mío! ¡Eso es Dios!”.

¿Cómo logras, mientras estás aquí en el mundo, este tipo de entrega que te revela tu Familia Espiritual, te realiza y completa tu propósito con el tiempo? Bueno, una de las cosas que hacen posible esta entrega es que al final todas las demás razones para estar aquí desaparecen. Esto es muy confuso de entender, porque a menudo parece que las cosas te abandonan o que las estás perdiendo. Te vuelves menos seguro. Tus suposiciones te fallan. Pierdes interés. Parece que las cosas están llegando a un punto muerto. Todas tus ideas sobre cómo debería ser la vida para ti parecen estar rompiéndose, y te sientes confuso. Esta confusión es el comienzo de una verdadera apertura.

Es difícil entender esto filosóficamente, pero los estudiantes del Conocimiento tienen esta experiencia dual de estar menos seguros y más seguros al mismo tiempo. Tienen menos control sobre las características específicas de sus vidas, pero están más a cargo de la dirección de sus vidas. Lo que ocurre hoy no es tan importante como aquello para lo que sirve este día. Antes de esto, sin embargo, estaban muy preocupados con los detalles de sus vidas y con cumplir sus deseos. Más allá de la supervivencia básica, ellos querían cumplir sus deseos porque creían que eso producía felicidad.

Los estudiantes del Conocimiento, sin embargo, comienzan a perder interés en estas formas de estimulación. Tienen otros intereses que son más misteriosos y apremiantes. Todos los otros incentivos para estar en el mundo comienzan a desgastarse, y en su lugar comienza a surgir algo. Al principio es algo mal definido. Es una simple convicción de que tienen un propósito y una dirección en la vida, y pueden sentirla. Pero no pueden justificar o explicar lo que está sucediendo. Cuando alguien les pregunta: “¿Qué es lo que quieres hacer en tu vida?”, ellos dicen: “¡Ya no lo sé!”. Pero sí lo saben. Van a hacer algo muy importante, que antes desconocían.

Por tanto, hay esta falta de explicación, pero lo que ganas es mucho mayor. Ganas propósito, sentido y dirección. Aquí tu vida se vuelve cada vez más inexplicable. Cuando ves esto de manera positiva resulta muy emocionante. Cuando lo ves con temor parece desastroso, pues tu antiguo incentivo para ser alguien está rompiéndose y, sin embargo, la persona que eres realmente aún no ha surgido por completo.

La persona que eres realmente, una vez que estés preparado, dará tu vida. Serás un seguidor y un líder al mismo tiempo. Esto es muy diferente a tu estado anterior, en el que estabas ocupado principalmente con tus propios pensamientos. Ahora estás moviéndote con la vida misma, y tu experiencia de la vida es mayor que tus pensamientos, y puedes ver tus pensamientos con mucha más objetividad. Estos no te controlan tanto, y tu vida se vuelve un acontecimiento sagrado, un evento que las personas a tu alrededor empezarán a conmemorar.

Con la emergencia del Conocimiento dentro de ti empiezas a atraer a otros que están experimentando lo mismo, y la calidad de tus relaciones comienza a profundizarse mucho. Aquellas personas que no pueden mantener el ritmo contigo comienzan a caer y otros vienen a ocupar su lugar, porque tus relaciones tienen ahora una nueva base.

Una persona que tiene dirección tiene el poder de crear efectos y acontecimientos en el mundo. Aquí la dirección es poder, porque la mayoría de las personas carece de dirección. Ellas simplemente se rigen por sus circunstancias y no experimentan que su vida sea para algo que puedan realmente sentir. Por tanto, una persona con dirección, ya se trate de una buena dirección o una mala, ejerce una fuerte influencia.

Las personas que están dando de verdad no saben por qué lo hacen, porque la razón no es importante. No la han averiguado. Es algo demasiado poderoso. Dios está usando sus vidas para poner la firma de Dios en el mundo.

Individualmente debes preparar tu mente y tu cuerpo para una vida de entrega. No se trata solo de que las cosas viejas caigan, sino de que te vuelvas estable y puedas resistir tus propias tormentas internas sin perder tu visión. Como ves, el Conocimiento es algo muy grande de llevar y debes ser estable para hacerlo. Esto es capacidad. Debes tener un gran espacio vacío dentro de ti para experimentar la Gracia.

Ahora bien, las personas siempre están intentando mantenerse llenas hasta el borde. No hay mucho con lo que puedas llenarte, salvo con sensaciones, preocupaciones, felicidad y tristeza, y por tanto intentas mantener tu vida llena todo el tiempo. Llena, llena, llena. Si la estimulación comienza a agotarse, te resulta muy aterrador: “¡Oh Dios mío! Mi vida se está vaciando. ¡Rápido, debo hacer algo! ¡Debo encontrar una relación! ¡Tengo que conseguir un nuevo trabajo! ¡Tengo que construir una nueva casa! ¡Debo viajar! Debo, debo, debo…”. Y así mantienes tu vida llena todo el tiempo.

Sin embargo, los estudiantes del Conocimiento comienzan a dejar que la estimulación decaiga, de forma que lo que está oculto pueda surgir. Esta es la gran fe: que realmente vienes de Dios. Permitir que la estimulación decaiga es algo que tu Conocimiento indica, simplemente porque estás perdiendo interés en las cosas. En vez de estimulación, ahora buscas quietud. En vez de sentirte lleno, quieres abrirte.

Este cambio de énfasis en la vida es muy natural y señala una emergencia espiritual. Analizarlo sería algo académico. Es algo complemente natural, pero no entenderás su significado si todavía no está ocurriendo en tu interior. Pensarás que se trata de un proceso psicológico, de un proceso espiritual o de algún otro tipo de proceso. Pero si no lo has experimentado, si no es algo que haya sucedido en tu vida, ¿cómo puedes realmente conocerlo?

Tu vida es un regalo. Si no la das, volverás al Hogar como un paquete sin abrir, como un correo devuelto. Y no serás feliz, porque cuando regreses a tu Familia Espiritual verás que eres un paquete cerrado y dirás: “¡Oh, Dios mío! ¿Cómo pude olvidar que ustedes están aquí conmigo? Debo regresar. ¡Quiero volver! Por favor, ¿puedo volver? ¡Es tan obvio para mí ahora….!”. Y querrás volver. Tienes que volver.

Si observas los animales y plantas de tu entorno, verás que lo dan todo de manera que al final de sus vidas no queda nada. Ellos agotan su fuerza vital de acuerdo a su naturaleza y su función. Tú también tienes una naturaleza y una función, solo que estas son mayores.

Verás, es muy importante entender la contribución en tu vida, porque la contribución que realmente estás haciendo es para beneficio de las generaciones venideras, y eso no lo puedes ver. Tal vez digas: “No estoy haciendo una contribución en mi vida. No veo los resultados”. Pero tu verdadera contribución es sentar las bases para hacer posible la vida en el futuro —no solo físicamente, sino también en lo que respecta a la promesa de redención.

Celebramos la Navidad porque una vida fue dada en beneficio de la promesa de redención. El Conocimiento se mantuvo vivo en el mundo. La religión fue infundida con espíritu. Una vida muy singular fue dada completamente, y la religión, que en ese momento había muerto, fue infundida con vida y comenzó a respirar de nuevo. Dios siempre está bombeando vida a la vida, esencia a la forma. Cuando las cosas empiezan a morir, se envían individuos al mundo para traer nueva vida. Esto mantiene la vida en marcha. Esto hace posible tu redención.

Tu contribución no se sentirá plenamente durante muchos años, incluso más allá de tu paso por el mundo. Es muy difícil justificarla mientras estás aquí. ¿Cómo podrías hacerlo? Puedes construir edificios e imperios; puedes tener medallas y objetos conmemorativos; puedes lograr que todos digan que eres maravilloso. Sin embargo, todos ellos te olvidarán y los edificios se derrumbarán. La justificación para dar no puede encontrarse de esa manera.

Es muy importante que todos aquí encuentren algo con lo que puedan casarse en la vida, a fin entregarse completamente. Pero debes estar preparado para dar y debes dar con sabiduría. Si das con un motivo cometerás muchos errores sobre dónde dar. Intentarás demostrar algo con tu dar, y este será entonces un intento desesperado de justificar tu existencia. Darás a personas que no pueden devolver ese dar. Darás a situaciones sin promesa y serás utilizado por otros. Esto te dejará amargado y confuso.

Cuando llegues a ese lugar donde tu vida ha de darse y ofrecerse, esta te será devuelta aún mayor que antes. Esto es natural. Si encuentras ese lugar no lo dudes, porque tienes promesa.

Aquellos de ustedes que saben que son verdaderos contribuidores pueden haber reconocido ya que deben ser muy exigentes respecto a dónde dar. Cuando encuentres aquello a lo que realmente debes entregarte, tu Conocimiento te lo indicará y no tendrás que justificarlo. Sabrás que has dado con el lugar correcto, porque encenderá tu Conocimiento y tu Conocimiento querrá darse. Esta es una experiencia diferente, muy diferente de intentar dar para recibir algo.

El contacto con tus Maestros Internos es aquí muy significativo, porque honra las relaciones cuyo fin es dar. Si recibes el regalo de este contacto ello iniciará tu dar, porque solo viniste aquí a dar.

Ahora bien, el problema es que si estás intentando gobernar tu propia vida es muy difícil que este dar ocurra, porque hay muchas cosas que debes conseguir para ser el dueño de tu vida. Tu preocupación será evitar que las personas te quiten cosas a fin de mantener lo que tienes, tratar de obtener más y dominar tu vida y tus asuntos. Lo que te amenaza son las personas que han entregado sus vidas completamente, ya que en tu corazón arde lo mucho que sufres en tu propio reino.

Si tratas de dominar tu vida y establecer tu reino personal te sentirás muy engañado por la vida, ya que siempre estará quitándote algo. Siempre estará erosionando la base de los muros de tu castillo. La vida siempre te privará de una manera u otra: te atacan las circunstancias, la enfermedad, la avaricia personal de otros, el tiempo… Por tanto, esa insistencia en que debes ser el amo de tu reino y en que nadie puede decirte qué hacer —“¡Yo estoy a cargo!”— es un estado muy triste. Estar a cargo es significativo cuando estás siguiendo algo que es real. En este caso, debes ejercer una verdadera disciplina y la capacidad de gestionar tu mente y tus asuntos, porque tienes algo importante que hacer. Esta es la verdadera maestría a nivel personal.

Ser el rey o la reina de tu reino es muy trágico, porque conduce a la desesperación y al fracaso. ¿Por qué? Porque serás llamado de vuelta. Tu vida no pertenece a este mundo. Eres enviado aquí con un propósito. Tienes un poco de tiempo y luego eres llamado de vuelta. ¿Qué diferencia hará llevar tu reino, tu reino personal, a tu Familia Espiritual? Tu reino será completamente irrelevante. Solo es un recurso para tu propia supervivencia personal.

Es por eso que decimos que los que siguen al Conocimiento se volverán dueños de sus vidas, pero sus vidas serán entregadas completamente a la vida, así que no hay conflicto. Están aquí para dar, no para tomar, porque son más ricos que el mundo. El mundo solo les aporta aquello que les permite dar. Así, tienen cosas y quieren cosas solo para poder entregar sus vidas. Ahora son ellos los que son ricos y el mundo es el lugar empobrecido, en vez de lo contrario. Hay un cambio completo en su experiencia del mundo al hacer la transición desde la realización personal a la entrega personal. El dar es rendición. La flor se abre, lo da todo y muere. ¡Rendición! Tú recoges los beneficios. Rendición completa, logro completo.

Las personas piensan que la rendición es un estado pasivo en el que uno se acuesta al lado del camino y se rinde. Esa es una visión muy patética. La rendición es permitir que el Conocimiento se haga cargo de tu vida y la dé. Es el acto más grande para cualquier persona. Hasta que llegue ese momento, necesitarás preparar tus capacidades. Tendrás que reducir las tendencias nocivas en tu personalidad. Tendrás que establecer una nueva base, y eso es muy importante. No hay muchas personas que estén ya en el umbral del Conocimiento, pero todas tienen la oportunidad de proveer una base para el Conocimiento, de manera que cuando este emerja pueda sostenerse en el mundo. La persona que es honesta, consistente, dedicada, abierta y contribuidora ha desarrollado ya una base para el Conocimiento, por lo que cuando el Conocimiento se haga cargo este se mantendrá. No se derrumbará y el mundo no podrá atacarlo.

Por tanto, trabajar personalmente en ti mismo antes de que emerja el Conocimiento te prepara para una mayor apertura que es incomprensible. El dique se romperá. Con el tiempo, una de las flechas de Dios dará en el blanco, y entonces te desmoronarás y serás un desastre por un tiempo. Todos tus intentos de cumplir tus ambiciones fracasarán y algo empezará a moverse. Será entonces cuando nacerás de nuevo. Esa es la Navidad. La Navidad no es el nacimiento de un niño que más tarde se convirtió en Jesús. Es el nacimiento del Conocimiento en el individuo. Esto da comienzo al verdadero dar, y eso es lo que conmemoramos en los días sagrados. Todas las personas que han hecho esto han sentado las bases que han hecho posible tu vida, tanto física como espiritualmente. De manera literal, estás caminando sobre el suelo creado por la entrega de otros individuos.

Los árboles crecen en el suelo que fue preparado por las generaciones anteriores. Cuando un árbol muere, deja un terreno fértil para nuevos árboles. El Conocimiento es así. El Conocimiento se da a sí mismo en el mundo para que exista un terreno fértil para el Conocimiento en el futuro. Como ves, Dios está bombeando vida al mundo. Cuanto más desarrollado estés y más grande seas, más inclusiva será tu vida y mayor será tu contribución en este sentido.

Por tanto, sé un estudiante del Conocimiento y permite que tu vida tenga sus misterios. No trates de explicarlo y justificarlo todo. El Conocimiento surgirá en tu interior cuando hayas elegido que esta sea tu vida. Estarás menos seguro de los detalles y más seguro sobre tu propósito, tu sentido y tu dirección. Entonces comenzarás a liberarte de la ansiedad y la ambivalencia, y ese es el mayor regalo de todos, porque una vida sin ansiedad o ambivalencia se entrega completamente al mundo.