Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 4 de diciembre de 1987
en Estados Unidos

Texto original: Giving 1

Escucha el audio original aquí (en inglés): No disponible online

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Nos gustaría que pensases sobre el dar en el sentido de lo que se te ha dado, lo que has recibido. Todas las personas han venido a este mundo desde su Familia Espiritual para hacer su parte en esta era de la evolución humana —también tú—. Has venido con problemas que resolver, pero lo más importante es que has llegado aquí con el recuerdo de tu Antiguo Hogar, de modo que la diferencia entre el mundo y el Antiguo Hogar del que has venido disminuya y desaparezca con el tiempo.

Verás, solo aquellos que saben que han venido de su Antiguo Hogar pueden dar. Si no sabes que tienes un Hogar más allá del mundo, ¿cómo puedes dar? Estás despojado. Eres pobre. La pobreza es tu condición, incluso si tienes dinero, conduces coches y vives en el lujo. La sensación de pobreza es tu compañera.

Debido a que todos los que están aquí han venido de ese lugar portando regalos para el mundo, todos comparten una herencia común. Todos están en un estado de evolución. Todos se mueven hacia algo. La vida aquí se está moviendo hacia algo. Todo en el universo se está moviendo: los planetas, las estrellas, las galaxias. Todo se mueve hacia algo.

Todas las personas han venido del mismo lugar, y todas regresarán al mismo lugar. Pero están siguiendo diferentes caminos y utilizando diferentes medios. Ahora que has entrado en el mundo existe una gran asistencia a tu disposición. Existe una tremenda ayuda, ¡oh, Dios mío! Ha hecho falta mucha planificación para traerte hasta este punto. Has venido desde tu Familia Espiritual. Por eso, mientras estás en el mundo representas a tu Familia. El mundo es un lugar pobre y solitario. Por tanto, es importante que tú, que vienes portando regalos, no solo sientas que deberías dar o que debes dar, sino que comprendas la magnitud en que se te da.

Verás, cuando no estás tiranizado por tus propios pensamientos empiezas a sentir la Presencia espiritual que está contigo, la presencia de tu Familia Espiritual. Puedes sentir su Presencia aquí. Su Presencia es muy poderosa. Si persistes en tu desarrollo no solo la sentirás, sino que la recibirás y se moverá dentro de ti. Es un proceso muy grande y poderoso.

Al estudiar el Camino del Conocimiento, las personas aprenden a desacoplarse de sus propios pensamientos para poder entrar en el ámbito de la experiencia pura. A lo largo del camino aprenden a refinar su percepción, a desarrollar su sensibilidad y a organizar su forma de pensar. Todo esto ocurre como resultado del dar.

Tus Maestros Internos están aquí para dar. Tú no tienes aquí nada que ellos necesiten. No necesitan coches, dinero, días festivos o vacaciones. No necesitan un viaje alrededor del mundo. Pueden ir alrededor del mundo en cualquier momento. ¡Así, sin más! Pueden estar al otro lado del mundo al siguiente instante. Por eso, no necesitan lo que el mundo posee, pero tú tienes algo que necesitan. Ellos necesitan que puedas dar lo que te dieron cuando viniste aquí.

Como ves, tú necesitas mucho a tus Maestros Internos, pero ellos también te necesitan. Es una perfecta relación complementaria. No podrías tener éxito en tu desarrollo en este mundo si no tuvieras a tus Maestros contigo. El mundo te consumiría por completo. Te perderías en él, con pocas esperanzas de recuperar algún recuerdo de tu verdadera existencia. Es gracias a tus Maestros Internos y a tu verdadera naturaleza que esto no es así.

Hay muchas ideas que se asocian con el dar, y algunas no son útiles. En primer lugar, es muy importante que comprendas que no sabes lo que tienes que dar. No es lo que piensas. El dar intencional a menudo te deja desprovisto y vacío. Te deja más débil y agotado de lo que estabas antes.

No eres tú quien da. Es tu Conocimiento el que da a través de ti. Algo se mueve en ti que da. Esta es la verdadera fuente del dar. Es tu vida la que da, no tú. ¿Qué puedes dar tú? Tienes un poco de dinero, unas pocas posesiones, un poco de tiempo, un poco de amor, un poco de compasión. Sí, puedes dar esas cosas de manera beneficiosa, pero tienes demasiado poco.

Es algo en ti lo que da y alimenta a otros física, espiritual y emocionalmente. Como resultado, te vuelves más poderoso, más fuerte y más saludable. ¿Por qué? Porque tu Conocimiento da allí donde debes dar, y da a las personas adecuadas, en las circunstancias adecuadas y de la manera adecuada. Y tú, como medio de entrega, te beneficias, porque también recibes el regalo. Aquí dar es un ejercicio espontáneo y natural.

¿Puedes tomar tu espíritu y hacer que dé algo? Puedes dar ideas, pensamientos, emociones y creencias, y estos pueden ser útiles, pero hay un mayor dar que te entrega a ti. Esto es muy importante, porque muchos sienten que deben dar más de lo que desean. Esto genera conflictos y entonces piensan: “Bueno, si doy conseguiré más. Si doy lo que quiero, conseguiré lo que quiero”. Y existen todas estas ideas sobre el dar que no son más que una negociación. “Bien, daré un poco aquí y un poco allí”.

No estamos hablando de ese dar. Hablamos del Conocimiento surgiendo y expresándose dentro de ti. Es el poder de tu verdadero Ser, y en algún momento él te entrega. Algo se hace cargo en tu interior, algo que es muy natural y gentil, y te descubres diciendo o haciendo algo que nunca habrías planeado decir o hacer. Luego te dices: “¡Oh, Dios mío! ¿Qué he dicho? ¿Qué he hecho?”. Es como si la vida lo sacará de ti.

Por tanto, tú no eres el que da, sino el medio para que el dar se produzca. Esta es una diferencia muy importante. Aquellas personas a las que honramos en los días sagrados por sus grandes contribuciones, ¿averiguaron lo que querían dar? No. ¿Averiguaron cómo lo harían? No. Ellas dieron mucho, más de lo que habían planeado dar, porque fue su Conocimiento quien dio.

Cuando el Conocimiento da, todo el mundo está a gusto. No hay culpa ni reproche porque no se haya dado lo suficiente en esa situación: “Oh, debería haber ayudado a esa persona, pero sabes, realmente no quería”, o bien “debería ir a ver a esta persona, pero sabes, realmente no quiero”. Y existe una culpa terrible por ni siquiera quererlo, porque piensas que se supone que debes quererlo.

No vas a tu Hogar porque se suponga que debas ir. No viniste al mundo porque se suponía que debías hacerlo. No existe un “se supone” en el universo. Eso no es lo que mueve las cosas. La Tierra no gira porque se supone que debe girar. ¿Tiene alguna otra opción en el asunto? ¿No la mueve algo más grande? Y tu dar, ¿no lo mueve también algo mayor?

El Camino del Conocimiento de la Comunidad Mayor enseña a las personas a recibir su propia grandeza. Entonces el Conocimiento puede moverlas con más fuerza. Entonces hay menos obstrucción, menos obstáculos en el camino, menos rechazo, menos indecisión, menos preferencia. Es por eso que esta enseñanza es tan misteriosa. No es de naturaleza filosófica. No existe toda una nueva filosofía del dar.

Entonces, ¿cómo logras esta misteriosa forma de dar de la que estamos hablando? Tienes que prepararte. Eso es esencial. Eso es lo que distingue a los verdaderos iniciados de los aspirantes. Los que están dispuestos a prepararse con un plan de estudios que no inventaron para sí mismos son los que sobrepasarán su capacidad anterior. La instrucción ha sido ya preparada y está establecida. Se da en muchas formas diferentes, y siempre te lleva por un camino que no habrías tomado por ti mismo. Se te invita a recibir algo que tú no podrías darte, y con el tiempo se te pedirá que des algo que no sabías que tenías. Discernirás el poder del universo trabajando dentro de ti, y no se te ocurrirá hacer preguntas sobre Dios, la eternidad, la felicidad, la paz y la evolución. Simplemente, serás testigo del movimiento de las cosas. De hecho, serás el movimiento de las cosas.

¿Por qué un santo es tan poderoso? Lo es porque está en movimiento. Se ha preparado mucho para eso. No es algo que vino un buen día y lo barrió. Se preparó mental, emocional y físicamente. ¿Por qué? Porque este es el reino de la preparación. No preparas el Conocimiento; preparas tu cuerpo y tu mente para que sean vehículos para el Conocimiento.

Nos gustaría hablar aquí sobre la práctica espiritual, porque esta es relevante para el dar. Cuando practicas, ya se trate de una meditación de cualquier tipo o de un ejercicio de escritura o de observación, es muy importante que entres en la práctica con la idea de entregarte a ella. ¿Qué puedes obtener de la práctica? Si tu motivación es obtener algo, no tendrás la paciencia, la apertura o la receptividad que son necesarias para recibir los beneficios.

Si cierras los ojos en la meditación y dices: “Quiero tener contacto con los Maestros. Quiero tener la respuesta a esta pregunta. Quiero tener certeza sobre este tema. Quiero tener una gran experiencia. Quiero dejar mis circunstancias actuales y sentirme maravillosamente. Quiero, quiero, quiero”, entonces, por supuesto, no encontrarás nada. Por tanto, te decepcionarás inmediatamente, y luego dirás: “Bien, tal vez si renuncio a todas las necesidades conseguiré lo que quiero”, y así sigue y sigue.

Pero, como ves, cuando prácticas la meditación te entregas a ella, y hay una respuesta porque tus Maestros vienen a entregarse, y ese es el punto de contacto. Ahí es donde ustedes se tocan mutuamente. Ellos te dan, tú les das a ellos, y ambos comparten la entrega mutua. Las personas a menudo piensan durante la meditación que existen todos esos reinos y niveles, pero ya sabes, ahí solo hay relación. Cualquiera que sea la experiencia que tengas, la tienes porque de alguna manera estás uniendo tu mente con otra mente. Los reinos y todo lo demás no importan. Importa la relación, importa la intimidad.

Esto es lo que genera Conocimiento. Esto es lo que te devuelve la memoria de tu Antiguo Hogar, de modo que puedas ser un emisario mientras estás aquí, pues por eso viniste. ¿Para qué otra cosa has venido aquí? Es un lugar demasiado difícil para ir de vacaciones. No estás aquí simplemente para reparar los errores del pasado. No hay suficiente incentivo para eso.

Muchas personas ya saben que deben hacer esto y que no deben hacer aquello. No es simplemente que alguien se lo diga. Tú sabes lo que no es bueno para ti, pero lo haces de todos modos. No deberías comer esos alimentos, pues no te sientan bien. Cada vez que ves a esa persona o vas a ese lugar, ello no es bueno para ti. Lo sabes, pero lo haces de todos modos. ¿Por qué? ¿No sería razonable suponer que si vieras algo beneficioso lo aprovecharías sin demora? Así sucede cuando estás realmente motivado.

¿Por qué existe esa ambivalencia sobre el Conocimiento, esa ambivalencia sobre la relación, esa ambivalencia sobre la intimidad? Tal vez una forma de verlo es que no existe suficiente razón para hacerlo si piensas que vas a cultivarte solo para ti mismo. Después de todo, la vida es corta. Podrías mejor pasar un buen rato. No estás muy seguro de lo que te espera al otro lado.

Las personas generalmente se cultivan porque comprenden su valor para el mundo. ¿Por qué si no pasarían por todo ese desarrollo, ejercerían ese esfuerzo, gastarían su energía y harían esos pequeños sacrificios, a menos que comprendieran que eran importantes para el mundo? Para las personas que son meramente indulgentes es muy difícil prepararse. Es algo demasiado grande para los objetivos personales.

Para mantener vivo el Conocimiento en el mundo no se necesitan muchas personas. Puede mantenerse encendido aquí con solo con un número bastante reducido que responda completamente. Sus vidas son el Conocimiento. A pesar de ser personas con problemas, pensamientos y preocupaciones personales, ahora un Poder Mayor mora en su interior. Es evidente. Ellas, como individuos, deben desarrollarse para llevar esta Presencia, porque uno debe ser muy sabio para llevar esta Presencia en el mundo. Debe ser purificado y limpiado, y su mente debe ser íntegra. No puede tener impulsos y una voluntad contradictorios. Su comportamiento debe expresar esa integridad.

El Conocimiento es muy potente. Tiene un enorme efecto sobre los demás. No puedes ser idealista al respecto. Si presentas esta Presencia a los que no la quieren, les das solo tres opciones: unirse a ti, escapar de ti o atacarte. Ellos no tienen otra opción. Difícilmente quedarán indiferentes. Eres una fuerza a tener en cuenta.

Por tanto, debes desarrollarte para que tu dar se realice con sabiduría. Esto te protege y asegura que tu dar se produzca en el lugar correcto y con las personas adecuadas. Es por eso que las personas que están destinadas a recibir a su Familia Espiritual pasarán por un largo periodo de desarrollo, que a ellas les parecerá que se debe a otras razones. Uno cree que se dedica a estudiar, a pensar sobre cosas y a leer libros para poder ser una persona mejor. No, no, no. La vida no necesita una persona mejor. Simplemente te lleva a cierta posición para que, en algún momento, puedas experimentar la Presencia que está contigo, de tal manera que tengas una ventana a tu Antiguo Hogar. Todo ese crecimiento personal, ¿para qué sirve? Solo te lleva a una posición en la que poder experimentar el Conocimiento. Ese es su único valor.

Tus Maestros se entregan a ti para que puedas aprender a dar al mundo. Esa es la felicidad aquí. La felicidad es saber que estás en tu Hogar mientras estás aquí. El único vestigio de tu Antiguo Hogar es tu dar —que viene del Conocimiento, que se da por sí mismo cuando estás listo—. No necesitas importunarte pensando: “Tengo que dar más. Debo dar más. Debo dar más”. Tus Maestros Internos no hacen eso, y tampoco tú necesitas hacerlo. Sin embargo, en ciertos momentos serás movido a dar, y esos momentos son importantes. No es por obligación o por sentido de culpa. Es otra cosa, algo totalmente natural.

En primer lugar, debes prepararte, y tu preparación va sobre darte a ti mismo. Cuando medites, entrégate. Tus Maestros solo se presentarán si creen que es importante. No puedes atraerlos. Las percepciones vendrán a ti cuando estés listo. No vendrán bajo demanda. Los pensamientos no son percepciones. El Conocimiento no es pensamiento tal como tú lo concibes. Cuando estudies tu comportamiento o tu forma de pensar y leas sobre la vida de otras personas que te inspiran, entrégate a eso. Es todo acerca de dar. Entonces hay una gran apertura en ti. Es tan natural que casi escapa a tu atención.

Si permites que este dar continúe y te vuelves una persona de carácter impecable, entonces la entrega puede suceder con poco riesgo personal para ti y con gran ventaja para otros. Serás testigo de un acontecimiento milagroso en tu interior. ¡No pienses que Jesucristo no se maravillaba de su propia obra! Es una maravilla ver que tu vida es un recipiente para un mayor regalo.

Artistas, músicos y atletas deben entrenar su habilidad. Deben practicar por largo tiempo. Practicar, practicar. ¿Cuál es su recompensa? Su recompensa es que, en esos momentos en los que su habilidad está en pleno funcionamiento, sienten una mayor fuerza moviéndose en su interior. Es casi como si fueran llevados. Están más allá del esfuerzo y la ansiedad. Son barridos. Su vehículo ha sido preparado, y por tanto ahora pueden trascender su mecanismo. Es una experiencia muy completa en un periodo muy corto de tiempo.

Al dejar este mundo regresarás a tu Antiguo Hogar y te reunirás con tu grupo. Mirarás y preguntarás: “Bueno, ¿lo di todo? ¿Están mis bolsas vacías? ¿Lo entregue todo?”. Si las bolsas no están vacías entonces tendrás que volver. Nadie te pedirá que vuelvas. Dirás: “¡Oh, Dios mío! ¿Por qué no lo vi? ¡Es tan obvio para mí ahora! Estoy en mi Hogar. ¡Es tan evidente! ¿Por qué fui una persona tan miserable? Solo estuve allí por unos pocos años. Parece que fue ayer cuando estaba con todos ustedes. Bien, quiero volver. ¿Cuándo puedo hacerlo?”. Y descubres que tienes que esperar un poco.

Lo que hay que hacer resulta evidente: necesitas ser en el mundo la persona que eres cuando estás en tu Antiguo Hogar. Eso es lo que necesitas hacer. Una vez que lo hayas logrado no precisarás volver aquí, porque entonces podrás dar como tus Maestros Internos. Como ves, el mundo es como un jardín, atendido por jardineros. Las mentes son el suelo y en ellas se siembran las semillas de la sabiduría. Nosotros cultivamos este jardín, porque solo hay mentes cultivando mentes.

Por tanto, no necesitas volverte un santo. No necesitas imitar un comportamiento o forzarte a dar lo que no quieres dar. Esa no es la preparación. Es difícil para los estudiantes del Conocimiento apreciar plenamente la importancia de su desarrollo específico día a día. Se están preparando para una gran apertura dentro de sí mismos, en la que su Antiguo Hogar se revela y se expresa a través de ellos. Durante ese momento ellos están en el Hogar y son una extensión del Hogar en el mundo, que es a donde vienen los que no tienen Hogar.

La vida es muy corta; ¿para qué meditar? Estás aquí solo por unos pocos años y luego eres enviado de regreso como un paquete devuelto. ¿Por qué gastar todo ese tiempo practicando? Debes hacerlo porque el dar es tu naturaleza. Fuiste creado para dar. Tú eres el regalo. Sin dar, la vida es miserable.

Sí, cada persona tiene sus necesidades y a veces tú necesitas mucho, pero es solo para que puedas dar. Esto estará muy claro si alguna vez tienes contacto con tus Maestros Internos, porque lo único que ellos hacen es dar. Y ellos te piden que hagas cosas en cierto momento para que puedas experimentar el dar, y así poder compartir su alegría contigo.

Los grandes individuos, ¿qué acumularon aquí? Solo una cosa, y es relación. Cuando se fueron, ya fueran ricos o indigentes, ¿qué se llevaron al Hogar? Se llevaron relación.

Como ves, si tu vida trata sobre la contribución no tendrás problemas para encontrar personas que estén contigo. Tu problema será elegir a las personas adecuadas con las que estar. No tendrás que preocuparte por una buena carrera profesional. La vida se inclina hacia aquellos que dan; así de sedienta está aquí la vida por el dar. Si la Presencia está contigo, las personas vendrán a ti como si fuera magnetismo. Por eso debes ser una persona con poca o ninguna ambición personal. Debes estar muy limpio, pero no eres tú quien te limpias a ti mismo, sino el Conocimiento.

El mundo es un lugar muy difícil para dar, porque las personas sienten mucha ambivalencia sobre recuperarse. Aquí existe mucha dureza e ira. Entonces, ¿cómo dar en situaciones así? ¿Cómo dar a personas enojadas, resentidas e infelices? ¿Cómo dar cuando dar parece prohibitivo? ¿Cómo dar en situaciones que parecen peligrosas o violentas? Hay muchas preguntas sobre cómo dar y son bastante legítimas, pero la respuesta es muy simple, aunque será un poco misteriosa: no te preocupes por ello. Lo que da a través de ti sabe cómo, cuándo y dónde dar, porque no eres una persona dando algo, sino una persona siguiendo algo.

Todos deben ser seguidores. Es muy curioso que en las sociedades humanas ser un seguidor parece algo muy denigrante. Es algo que las personas desprecian. “Oh, ¿eres un seguidor? ¿Qué te ocurre?”. Se supone que todo el mundo ha de ser un líder y estar al mando —ser un comandante, un general, un almirante, un líder de una corporación o un artista experto—. Ser un seguidor aquí se considera patético.

Todos deben ser seguidores, porque todos lo son. No hay líderes en el mundo. Los que parecen ser líderes están siguiendo el Conocimiento o bien sus ambiciones. Están atados a aquello que siguen. No hay libertad salvo en elegir y seguir la llamada correcta.

Para ser un verdadero estudiante debes ser un seguidor, porque ser un verdadero estudiante significa que estás aprendiendo cosas que nunca antes has aprendido. Estás entrando en un territorio del cual sabes poco, y debes confiarte a tu guía o tu instructor. No puedes abrir el camino. Si intentas aprender por tu cuenta solo recircularás información antigua. Caminarás por el mismo territorio, imaginando que estás haciendo grandes avances, y después de muchos avances al final estarás en el mismo lugar. “¡Bien, aquí estoy de nuevo!”. Por tanto, debes ser un seguidor.

Las vidas de los grandes receptores del Conocimiento, de aquellos que son líderes, están vinculadas al Conocimiento. Ellos están siguiéndolo y están entregados a él. El Conocimiento los dirige y los nutre.

¿Qué puedes entregar en la vida sino tu independencia? ¿Es la libertad una bendición si te separa del Conocimiento? La única verdadera libertad es vivir una vida de Conocimiento. Entonces serás libre para ser realmente tú mismo. Entonces tu contribución podrá darse al máximo y estarás realizado.

Sí, debes seguir a los Maestros. ¿Por qué? Porque tus Maestros Internos siguen a otros Maestros. Así es como todo el mundo encuentra su camino de vuelta al Hogar. No hay por ahí individuos que encuentren su camino en solitario. Todos tiran de todos, siguiendo a la persona que va delante y enseñando a la persona que viene detrás. Así es como todos regresan a Dios.

Debes entregarte en esta vida, de lo contrario nunca experimentarás tu vida aquí. Volverás al Hogar y reconocerás que has perdido por completo tu oportunidad. Verás: cuando estás en el Hogar, resulta muy inspirador entrar en el mundo, porque estás en el Hogar. Cuando estás en el Hogar todo es muy evidente, y bajar al mundo durante unos años no parece difícil. Pero cuando entras en el mundo te olvidas de todo; te vuelves una persona del mundo, y la supervivencia y la realización son tus preocupaciones.

Tu verdadero regalo es contribuir el Conocimiento y así recibirlo tú mismo. Debes aprender cómo hacerlo, porque la parte de ti que debe aprender es la parte de ti que pertenece al mundo. Tu personalidad pertenece al mundo. Tu cuerpo pertenece al mundo. No te los llevas contigo cuando te vas de aquí, porque no los necesitas en tu Antiguo Hogar. La personalidad y el cuerpo han de cultivarse como vehículos, de lo contrario no tendrán la capacidad de portar el Conocimiento. Entonces serás una semilla que nunca germina y volverás al Hogar con tu semilla sin abrir.

Es muy importante pensar en ti mismo como un seguidor, porque siempre estás siguiendo algo. Puedes ser un seguidor de tu propia indecisión, un seguidor de tus propias creencias, un seguidor de tus propios estados emocionales. Lo único que puedes controlar es tu decisión sobre lo que vas a seguir. Ese es el punto en el que puedes asumir el control.

Si dices: “Voy a seguir el Conocimiento”, no puedes dirigirlo. Es muy poderoso; ¿cómo podrías dirigirlo? ¿A dónde podrías dirigirlo? Tiene su propio lugar donde ir. Te llevará a las personas que realmente te necesitan. Te encontrará un marido o una esposa si eso es lo que necesitas. Te dará hijos si eso es lo que necesitas.

Es difícil para los estudiantes del Conocimiento, porque todavía están intentando ir a alguna parte con su Conocimiento. “Bueno, utilizaré el Conocimiento para ser esto o tener aquello”. Pero tal vez el Conocimiento tiene una idea algo diferente. No puedes negociar con él. Es una fuerza. No negocia, no transige, no habla de las cosas. Simplemente te lleva a donde tienes que ir, y si no puedes ir allí entonces permanece latente dentro de ti.

Por tanto, Nosotros que estamos cultivando este mundo deseamos que puedas ser muy amable contigo mismo. No puedes purificarte, limpiarte o elevarte a ti mismo. Entrar en la verdadera preparación es entrar, en formas muy específicas, en un proceso con tu Familia Espiritual más allá de lo visible y con las personas en la vida aquí. Te enrolas en estas cosas porque debes hacerlo. ¿Es correcto? Sí, lo es. No sabes lo que estás firmando. Si dijéramos a las personas lo que harían si su Conocimiento se cumpliera, todas huirían, diciendo: “¡Yo tenía un plan diferente para mí!”.

Pero qué tal si dijéramos, “Si lo haces, será una persona tremendamente feliz. Tu naturaleza será complementada. No estarás intentando estar en un estado idealista, ser una persona perfecta. Podrás estar en el momento, porque no habrá futuro que debas negociar. Verás más allá de las imágenes. Escucharás más allá de las palabras. Sentirás más allá de las apariencias. La vida en este mundo te resultará transparente, y comenzarás a ver tu Antiguo Hogar debido a la transparencia”.

Parte de tu preparación como estudiante del Conocimiento es que debes comprender tu naturaleza. Esto es muy importante, porque debes ver tus limitaciones. Es muy importante que las veas, porque las tienes. Así es como te vuelves honesto contigo mismo. Es parte de madurar. Para ser un verdadero contribuidor en la vida debes conocer tus limitaciones. Debes entender cómo trabajas sin ningún juicio de valor, y entonces podrás trabajar con tus vehículos mental y físico de manera más eficaz.

Tu cuerpo tiene cierta forma y ciertas características, al igual que tu mente. Tu función no es trascender tu naturaleza, sino usar tu cuerpo y tu mente como vehículos para la contribución, porque su naturaleza aquí es temporal. ¿Por qué perfeccionar lo temporal? No tienes tiempo para perfeccionarlo. Lo perderás mucho antes de poder hacerlo. Es como preparar una comida durante demasiado tiempo: para cuando terminas, todo se ha estropeado. La opción más alta para tu mente, tu cuerpo y tu personalidad es ser vehículos del Conocimiento.

Sí, hay correcciones que hacer. Sí, debes modificar tu comportamiento. Sí, debes poder refrenarte en ciertas formas. Pero ¿cómo puedes apreciarte si siempre estás intentando ser una persona absolutamente perfecta? Por supuesto que tendrás temores. Por supuesto que tendrás ciertas formas de hacer las cosas. No necesitas estar limitado por esto, pero tienes que entender que se trata de tu naturaleza.

Verás: la función que recibirás una vez que tu Conocimiento este cultivado hasta cierto punto, te dará un papel en la vida que es completamente complementario a tu naturaleza. Es una bendición muy grande que Dios quiera que seas exactamente tal como se te hizo. Tu naturaleza es absolutamente perfecta para tu función, pero te es difícil entenderla porque no ves su relevancia para tu función. Estás hecho a medida para algo que aún no has descubierto. Cuando descubras tu función, tu vida será más sobre honrar tu naturaleza que sobre intentar cambiarla. Tienes que ser dueño de tu naturaleza, pues existen ventajas y desventajas y no puedes justificar las desventajas. Debes aprender a aceptar tu naturaleza y a usarla con sabiduría.

Por tanto, honremos a los que dieron más allá de la elección, aquellos en los que el dar se dio por sí mismo. Y agradezcamos que lo hicieran, porque el Conocimiento se ha mantenido vivo en el mundo. El Conocimiento es el oasis en una tierra seca y sedienta. No importa que los teólogos llegaran y construyeran maravillosos sistemas de creencias para su propia supervivencia. No importa que el sistema de pensamiento resultante del dar del Conocimiento se calcificara y se volviera una restricción para las personas. Eso siempre sucede. Cuando desaparece el Conocimiento, el pensamiento comienza. Cuando las personas no pueden saber, inventan cosas para aportarse una estabilidad temporal y así poder aliviar su propia ansiedad. Porque sin Conocimiento, todo lo que hay es ansiedad.

Honremos a aquellos en los que el dar se dio por sí mismo. Ellos tuvieron que desarrollarse para no obstaculizarlo, y no intentaron usarlo para otros fines. Ellos honran la razón por la que todos Nosotros hemos venido aquí. Qué gran bendición es dejar el mundo y decir: “Ah, no he traído nada conmigo salvo estas personas. Volví con el corazón lleno y las manos vacías”.

Entonces tu Antiguo Hogar se establece aquí tal como como allí. ¿Y sabes qué sucede después? Bien, cuando todos en el pequeño grupo con el que trabajas han terminado su labor en este mundo, todos se mueven a otro lugar donde el Hogar ha sido negado, y entonces ustedes restablecen el Hogar allí. Entonces ustedes salvan ese mundo. ¿Qué necesita ser salvado sino un lugar donde el Hogar se ha perdido temporalmente? Cuando todos los lugares hayan sido recuperados, entonces el trabajo habrá terminado y comenzará la diversión. Cuando estás en el Hogar, tu experiencia de la Presencia de Dios es magnífica, pero incluso allí tu experiencia no es completa, porque también está evolucionando. Pero es tan grande como lo es tu capacidad, y al igual que tu capacidad crece a través del tiempo, tu experiencia de la Presencia será también cada vez mayor y más inclusiva. Contribuirla donde quiera que vayas será tu alegría suprema.

Por tanto, demos gracias a aquellos que dieron, porque su dar es un recordatorio de nuestro propio propósito aquí. Y según empecemos a contribuir a la vida, veremos que la vida nos aporta contribuidores para asegurarse de que nuestras necesidades estén cubiertas y nuestros corazones llenos.