Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 5 de junio de 2008
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: A New Message of Hope

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

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Volumen 4 > Las Grandes Olas de cambio > Capítulo 13

Hay Grandes Olas de cambio llegando al mundo. Serán diferentes a cualquier cosa que la humanidad en su conjunto haya tenido que enfrentar antes. Son en gran parte la consecuencia del uso inadecuado y excesivo del mundo y sus recursos por parte de la humanidad. Pero también representan un verdadero umbral, un umbral evolutivo que la humanidad ha alcanzado, especialmente en cuanto a su encuentro con la vida inteligente de más allá del mundo. Será un momento en el que deberá tomarse una gran decisión respecto a si la humanidad se unirá y cooperará para compartir y administrar los recursos del mundo, o si luchará y competirá, empujando a la humanidad a un estado de constante conflicto y declive permanente.

Se trata también de un gran umbral para los individuos, decidiendo si combatirán y lucharán para conservar lo que tienen, o se unirán con otros para compartir y gestionar los recursos disponibles y asumir la responsabilidad de proveer a aquellos que no tendrán cubiertas las necesidades básicas de la vida. Este es un umbral físico y práctico, y es también un umbral moral y ético.

Es probable que la humanidad emprenda ambas opciones hasta que pueda tomar y formular una mayor decisión. Es seguro que muchas cosas fallarán. Comunidades e incluso ciertas naciones pueden colapsar. Es seguro que muchas personas tendrán que emigrar, y habrá un gran cambio en el orden y la función de la civilización.

El énfasis de esta enseñanza de las Grandes Olas ha estado en el gran cambio que debe ocurrir en el individuo para poder reconocer las Grandes Olas de cambio y llevar a cabo las diversas etapas de preparación que se requieren para abordar este gran umbral con sabiduría, con certeza y con el poder del Conocimiento.

Hay muchas cosas prácticas que deben lograrse, por supuesto, y esto requerirá de todas las habilidades y profesiones de la humanidad. Pero si no hay sabiduría, si no hay claridad, si no hay un incentivo más profundo de servir a los demás y si no existe la capacidad para adaptarse a circunstancias nuevas y exigentes, entonces todos los conocimientos prácticos de la humanidad, todas sus profesiones y toda su sabiduría aprendida no bastarán para lograr un resultado mayor y más significativo.

Es lo que la persona verá, sabrá y hará lo que marcará la diferencia en su bienestar en el futuro y en el impacto que tendrá sobre otras personas y sobre la sociedad en general.

El Nuevo Mensaje está aquí para proporcionar una advertencia, una bendición y una preparación. La advertencia está siendo lanzada en todo el mundo desde muchas fuentes, pero no hay muchos que estén reconociendo la gravedad de la situación.

La naturaleza de esta gran serie de cambios está siendo muy subestimada. La gente está considerándola como uno de los muchos problemas que la humanidad debe afrontar, y tienen una gran confianza en que la innovación política y tecnológica se hará cargo de la situación o en que las fuerzas económicas crearán los ajustes necesarios. Estas suposiciones advierten de que la humanidad está subestimando el poder de las Grandes Olas de cambio.

El hecho es que muy pocas personas son conscientes de la presencia extraterrestre en el mundo, e incluso entre ellas, muy pocas la reconocen como una intervención, como un peligro y una amenaza para la humanidad. Esto significa que no hay suficientes personas que sean conscientes de la realidad de las Grandes Olas de cambio y del gran impacto que tendrán sobre la familia humana y el futuro de la humanidad en este mundo.

Por tanto, Dios ha enviado un aviso, una bendición y una preparación, porque el tiempo es esencial. Ahora cada semana, cada mes y cada año son importantes, porque las Grandes Olas avanzan sin pausa. El tiempo que toma prepararse para esto es significativo, y esa ventana de oportunidad se está reduciendo.

Esto, por tanto, no es solo algo para pensar, contemplar o simplemente hablar con vuestros amigos, para estimular la imaginación o para ser simplemente una fuente de ansiedad y preocupación. Esto os debe impulsar a una verdadera acción. Vuestra conciencia debe generar acción, y esto requerirá que consideréis cada aspecto de vuestra vida y las posibilidades que existen en vuestro entorno inmediato y para vuestra nación en conjunto. Esto no es algo para los que se acobardan fácilmente, para los ambivalentes o para los egoístas, porque ellos no verán las Grandes Olas de cambio hasta que sea demasiado tarde.

Esta es una llamada a que toméis conciencia, a que os preparéis, a que os volváis fuertes y capaces y empecéis a dar los muchos pasos que se requerirán para asegurar vuestra posición en el mundo —para lograr una posición más fuerte, prepararos para las conmociones que vendrán y poneros en posición de ser de servicio a los demás, porque será necesario un gran servicio.

No penséis que ha llegado el fin de la humanidad, que estos son los “los tiempos finales”, como algunas personas creen. Este es un gran punto de inflexión. Hay muchas cosas que van a llegar a su fin. Muchas actitudes finalizarán. Gran parte de vuestro pensamiento convencional finalizará. Muchas actividades humanas finalizarán o disminuirán. Así que, en ese sentido, sí son los tiempos finales.

Ya es hora de que la humanidad madure y ponga fin a sus luchas desesperadas y sus indulgencias adolescentes. Porque ahora estáis emergiendo a una Comunidad Mayor de vida inteligente, donde la humanidad debe ser fuerte y estar unida, ser autosuficiente y ser muy discreta. Es un tiempo para que la humanidad gane una mayor madurez en su conjunto y asuma la responsabilidad de la gestión del mundo de tal manera que este continúe sosteniéndoos en el futuro y proporcionándoos lo que necesitáis para vivir y avanzar.

La gente no tiene idea de lo que esto significa y de su gran importancia. Las consecuencias del uso excesivo e indebido del mundo por parte de la humanidad están solo ahora comenzando a hacerse sentir entre las personas más pobres del mundo. Ellos serán los primeros en sufrir, pero el impacto de esto alcanzará a cada nación y a cada cultura, y eventualmente afectará a todas las personas de maneras que serán tremendas y significativas.

Esta Enseñanza que estáis recibiendo no pretende asustaros para que actuéis. No pretende abrumaros. No pretende disminuiros. No pretende desanimaros. Pero debéis afrontar la realidad. Debéis estar preparados y advertidos de lo que se avecina en el horizonte. Porque si no miráis, no veréis. Si no veis, no sabréis. Si no sabéis, no os prepararéis. Y si no os preparáis, vuestra vida estará en gran peligro.

Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo. Está aquí para advertiros, fortaleceros y prepararos para las Grandes Olas de cambio y para la realidad de la Comunidad Mayor y todos sus retos y oportunidades para la humanidad.

El Nuevo Mensaje está también aquí para fortalecer al individuo, para enseñar a la gente acerca de la espiritualidad al nivel del Conocimiento, para traer una presencia y enseñanza unificadora a todas las religiones del mundo, y para fortalecer las relaciones humanas, las familias humanas, los compromisos humanos y la contribución humana. Representa una intervención muy infrecuente por parte de Dios para la protección y el avance de la humanidad. Es una Enseñanza muy grande y una gran Revelación. No penséis que podéis entenderla manteniéndoos apartados de ella, pues debéis recibirla y llevarla a vuestra vida, usar y aplicar su sabiduría y poner en práctica sus enseñanzas específicas. Solo entonces conoceréis el poder y la eficacia del Nuevo Mensaje. Y solo entonces os daréis cuenta de la bendición que es y de cómo ha llegado en el momento justo.

Como se ha dicho a través de estas Enseñanzas, la humanidad entrará en un período de gran confusión y dificultad. Es necesario que ganéis una mayor claridad y certeza desde el manantial más profundo del Conocimiento en vuestro interior, o de lo contrario caeréis presa de la confusión, la ansiedad, el conflicto y la hostilidad que surgirán a vuestro alrededor.

Esto se os da ahora como una bendición: la bendición de la conciencia, la bendición de la sabiduría y la bendición de tener tiempo para prepararos, para preparar vuestra vida, vuestra comprensión, vuestra familia, vuestras relaciones y vuestras circunstancias. El tiempo es crítico. Debéis actuar y actuar pronto si queréis tener tiempo para hacer los ajustes necesarios en vuestra vida, los cuales en sí mismos requerirán tiempo, concentración y muchos cambios.

No penséis que Dios salvará a la humanidad al final si la humanidad eligiera un camino de autodestrucción. No penséis que Dios salvará a la humanidad eliminando todos los peligros y consecuencias que han producido la ignorancia, la arrogancia y el conflicto de la humanidad. No penséis que los inocentes serán respetados cuando las Grandes Olas de cambio les alcancen.

Dios os ha dado el poder del Conocimiento. Dios ha enviado grandes emisarios al mundo en el transcurso de la historia humana. Los Ángeles de Dios velan por la humanidad. Dios tiene muchas fuerzas poderosas en el mundo influenciando a las personas, guiándolas y apoyándolas. Hay aquí tremendos poderes y presencias de gran beneficio para la humanidad, sirviendo a Dios y al gran Plan de Dios.

Pero el mundo es un lugar donde la humanidad debe elegir, tomar sus decisiones y afrontar las consecuencias de sus decisiones. Este es un mundo aparte, donde los separados han decidido vivir apartados de Dios, han optado por crear su propia realidad y han decidido adoptar una forma de individualidad que está mucho más allá de las distinciones que Dios ha creado para cada alma. Este es un lugar de decisión. Es un lugar de contraste. Es un lugar diferente a vuestro Antiguo Hogar, del cual habéis llegado y al que en última instancia retornaréis.

Dentro de este entorno, hay belleza y hay fealdad. Hay placer y hay dolor. Hay oportunidades y hay peligros. Para estar aquí se requiere fuerza y ​​sabiduría y también compasión, si es que deseáis experimentar aquí la vida y el sentido de un propósito mayor.

En este difícil entorno de aprendizaje, Dios ha enviado un Nuevo Mensaje para la humanidad, un Mensaje para dar a la humanidad una gran oportunidad y la promesa de un nuevo comienzo, para que la humanidad construya unos cimientos más fuertes en el mundo, para que sobreviva a las Grandes Olas de cambio, para que use su poder para unirse y para que traiga ecuanimidad y justicia a la distribución de los recursos y asegure una posición más profunda y fuerte para el futuro, una posición que pueda sostenerse en el tiempo.

El Nuevo Mensaje se ha enviado también para preparar a la humanidad para la Comunidad Mayor, para enseñarla sobre los peligros que implica el Contacto prematuro, para advertirla de la intervención que está produciéndose hoy en el mundo y para proporcionar, parcialmente a través de los remotos aliados de la humanidad en el Universo, la sabiduría que la humanidad necesitará para entender las complejidades, las dificultades y los desafíos de la vida en el Universo. Esto proporcionará a la humanidad lo que no podría proporcionarse por sí misma, para poder tratar con este entorno mucho más complejo y poderoso —un entorno al que la humanidad aún no se ha adaptado, un entorno que exige gran habilidad y unidad entre la familia humana.

El Nuevo Mensaje ha sido enviado para elevar al individuo y enseñar sobre la espiritualidad al nivel del Conocimiento. Ha sido enviado para enseñar que todas las religiones fueron iniciadas por Dios, que todas las religiones fueron cambiadas por la gente, que Dios ha creado muchos caminos de redención para satisfacer las diferentes necesidades y temperamentos de las personas que viven en diferentes momentos y en diferentes culturas, y que la humanidad nunca debe asumir la voluntad de Dios o proclamar que solo su religión es la única religión. Porque Dios ha creado muchos caminos de redención. Aquí la ignorancia y la arrogancia humanas deben ser corregidas si la humanidad quiere encontrar la fuerza y la voluntad para unirse para su propia preservación y para la preservación de este hermoso mundo que se le ha dado como su hogar en el Universo.

Es como escalar una gran montaña. Debéis subir esta montaña para ganar la perspectiva que necesitaréis para ver las cosas con claridad. Comenzáis en la base, donde todo el mundo está congregado, y tenéis que dejarlos para comenzar este viaje. Unas pocas personas viajarán con vosotros. En el camino os encontraréis con otros que están viajando y luchando a través de las diferentes etapas y umbrales que hay que pasar para continuar hacia lo alto de esta montaña, la cual resultará ser mucho más grande y desafiante de lo que pudisteis imaginar al principio.

Mientras estáis todavía en las tierras bajas, cegados por los árboles, no podéis ver la naturaleza de vuestra vida. No podéis ver la relación de esta montaña con todo lo que la rodea. Vuestra visión estará bloqueada y oscurecida por las condiciones de vuestra vida.

Pero a medida que ganáis altura en la montaña, ganáis fuerza y ​​claridad, y vuestra vida se vuelve más simple y eficiente, liberando la energía que necesitáis ahora para seguir adelante, para construir una nueva base para vosotros mismos y para, simbólicamente, ser capaces de continuar subiendo esta montaña con la menor carga y resistencia posibles.

Necesitaréis llegar a un punto de observación desde donde podáis ver claramente la tierra que os rodea, las circunstancias de vuestra vida y las circunstancias mayores del mundo, circunstancias que ahora no podéis permitiros evitar o negar, circunstancias de las que no podéis ocultaros o buscar escape, circunstancias que determinarán vuestro futuro y que pueden hacer surgir de vosotros los mayores regalos que Dios os ha enviado al mundo para dar.

Esto requerirá un cambio tremendo en vosotros, un cambio que ocurrirá gradualmente, un gran cambio en vuestra vida desde una vida dominada por la indulgencia egoísta y las actitudes temerosas a una vida de mayor fuerza y ​​objetividad y un mayor servicio a otros.

La satisfacción ha de encontrarse en el cumplimiento de vuestra misión y vuestro propósito mayor en el mundo. Este tipo de satisfacción no puede encontrarse en la adquisición de placer, en la adquisición de cosas o en la adquisición de personas. Incluso estar libre del dolor o la dificultad no puede daros esta satisfacción. Porque esta es la satisfacción del alma, la satisfacción de las necesidades más profundas del alma. Para hacer surgir esto de vosotros serán necesarios grandes eventos, y grandes eventos están ahora sobre vosotros y sobre el mundo entero.

Recibid el Nuevo Mensaje de Dios. No lo juzguéis ni condenéis. No penséis que es alguna otra cosa. No penséis que podéis entenderlo. No tenéis idea de su poder, de su eficacia o del gran alcance de su enseñanza. Porque está trayendo al mundo Conocimiento y sabiduría que nunca antes han sido traídos aquí, sobre todo con respecto a la Comunidad Mayor y al futuro y el destino de la humanidad.

Todo esto os proporcionará un contexto más amplio y un mayor nivel de entendimiento, que pueden asesorar vuestras acciones, clarificar vuestras ideas y daros una visión más clara de lo que está por venir, del viaje que debéis tomar y del gran servicio que podéis brindar a otros.

Habrá otras prescripciones para la humanidad y otras profecías dadas por varias personas. Pero este es el Nuevo Mensaje de Dios. No tenéis que creerlo y aceptarlo al principio, pero es muy importante que recibáis su sabiduría, que aprovechéis su gran enseñanza, que recibáis sus regalos de percepción más profunda y que los pongáis en práctica en el mundo. La creencia aquí no es lo importante. Lo importante es recibir el regalo, aplicarlo en vuestra vida y que pueda proporcionar un servicio a otros. Solo entonces comprenderéis la naturaleza de esta Revelación. Solo entonces sabréis quien la ha creado.

No podéis conocer a Dios si permanecéis apartados de Dios. No podéis conocer a Dios si permanecéis aparte e intentáis juzgar y evaluar a Dios o el trabajo de Dios en el mundo. Pero podéis recibir el poder y la presencia que esto os ofrece. Y con el tiempo veréis que, por encima de todas las cosas, esto es de la mayor importancia.

Tendréis que contrarrestar el miedo en vosotros y en otras personas. No os condenéis por tener miedo, porque es natural. Es normal. Es de esperar. ¿Cómo podéis mirar las Grandes Olas de cambio y no sentiros inmensamente amenazados y desconcertados por ellas? Pero esta reacción, a pesar de ser normal, no puede ser vuestra respuesta global. Debéis moveros más allá del miedo y la aprensión para ganar una mayor fuerza, una mayor ​​objetividad y un mayor compromiso. Debéis salir del punto de vista patético de vuestra mente personal y anclaros en una inteligencia más profunda dentro de vosotros que no tiene miedo del futuro, que no tiene miedo de lo que pudiera venir.

Esta es la gran fuerza que el Nuevo Mensaje os revela. Pues, ¿por qué se os iba a revelar un futuro difícil si no se os diera a conocer esta mayor fuerza para enfrentarlo y contrarrestarlo? Grandes tiempos exigen una gran fuerza. Grandes acontecimientos crean grandes individuos y grandes relaciones. La grandeza que lleváis nunca surgirá en circunstancias inconsecuentes o normales. Debe ser invocada en vosotros por grandes acontecimientos y grandes necesidades. Debe requeriros hacer cosas que erais demasiado perezosos o indolentes para hacer previamente. Tiene que obligaros a mirar el mundo de una manera objetiva. Debe obligaros a prepararos para un futuro que ni siquiera podéis ver en este momento.

Esto trae la verdadera posibilidad de satisfacción del alma a vosotros que habéis venido al mundo para hacer frente a las Grandes Olas de cambio, para vivir en este tiempo de perturbación y de gravedad y oportunidad. No es un accidente que estéis aquí en este momento. El Conocimiento dentro de vosotros está preparado para lo que está llegando y os ha estado preparando desde el principio para hacer frente a los grandes umbrales que están ahora sobre el mundo.

Esta Enseñanza no es solo para vuestro intelecto. No es solo para proveer comprensión y perspectiva. Es para activar un poder espiritual más profundo dentro de vosotros y un compromiso más profundo —el compromiso más profundo que os ha traído al mundo—. Esta Enseñanza y esta Revelación no pretenden crear simplemente material para hablar con vuestros amigos, para especular o para argumentar y debatir. Si eso es todo lo que hacéis con ella, habréis perdido su gran regalo. No habréis entendido su propósito ni su intención.

Esta Enseñanza pretende activar un compromiso más profundo. Pretende resonar con el Conocimiento dentro de vosotros, el cual ha venido al mundo para dar, para estar en el mundo en este momento, bajo estas circunstancias. Esto va más allá de vuestras nociones sobre vosotros mismos —vuestra identidad, cómo os explicáis a vosotros mismos, vuestras circunstancias, vuestro nombre, vuestra apariencia, vuestros intereses, vuestras aficiones, vuestras relaciones y todas las cosas.

Esto habla de vuestra naturaleza más profunda, de vuestra realidad mayor y más profunda. Porque el Cielo no se encuentra en el mundo. Debe traerse aquí. Debe demostrarse a través de la entrega de las personas, a través de relaciones auténticas y a través de un servicio genuino al mundo. Así es como el Cielo se trae a la Tierra. Esta es vuestra mayor responsabilidad. Ahora, el mundo os está dando la mayor oportunidad para su realización y su expresión.