Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 12 de junio de 2008
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Freedom in the Greater Community

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Life In The Universe
Volumen 4 > La vida en el universo > Capítulo 8

“La libertad no es un derecho en el universo. Es un privilegio.”

La libertad es poco común en la Comunidad Mayor —la libertad individual y la existencia de sociedades libres que valoran el potencial y la creatividad del individuo, particularmente en lo que respecta al bienestar de una nación y un mundo.

Podríais preguntaros por qué esto es así, pensando que el desarrollo de la libertad realmente representa el objetivo de la evolución en un sentido más alto. Pero la libertad es poco común, la libertad en cualquier sociedad, incluso en una sociedad primitiva. Es poco común debido a las dificultades que supone vivir en el ambiente físico —los desafíos de la supervivencia, la adquisición de recursos, la competición con otros, la amenaza de guerra y aniquilación, los problemas de gobierno, el tamaño de las civilizaciones y el auge de la tecnología—. Todas estas cosas, en cualquier grado en que existan en cualquier mundo o grupo, tienden a ejercer un factor limitante sobre el valor y el reconocimiento de la importancia de la libertad individual.

Los grupos deben trabajar juntos para poder sobrevivir. Y sobrevivir en la Comunidad Mayor no es una proposición fácil, ni siquiera para una raza tecnológicamente avanzada. Si uno se vuelve dependiente de otras naciones para conseguir los recursos que necesita para vivir y funcionar, entonces su existencia estará siempre en peligro ante cualquier interrupción en el comercio o ante la amenaza de exclusión que pueda recibir de otras naciones. Perder la autosuficiencia significa moverse a una posición de mayor inseguridad.

Hoy, la gente en el mundo asocia el avance de la tecnología con el avance de la seguridad, y a menudo por muy buenas razones, pues mucha gente actualmente tiene un suministro asegurado de alimentos y puede acceder a recursos que en el pasado solo la nobleza podía adquirir. En las naciones que tienen este tipo de abundancia se ha creado mucha riqueza y mucha estabilidad. Pero si los recursos que sostienen esta abundancia comienzan a declinar, tal y como está ocurriendo hoy en el mundo, entonces podréis ver qué fácilmente pueden empezar a disminuir también vuestra riqueza, vuestra seguridad y vuestra estabilidad.

La libertad no es un derecho en el universo. Es un privilegio y un lujo. Vuestros valores pueden discutirlo, pero tarde o temprano vuestras expectativas deben conformarse a las verdaderas circunstancias de la vida. La libertad individual es sumamente valiosa, pero no está garantizada y no podéis reclamarla como un derecho. A medida que empezáis a aprender sobre la Comunidad Mayor donde vivís e incluso empezáis a experimentarla, os sentiréis impactados al descubrir lo rara que es realmente la libertad.

La libertad en sí es siempre relativa. Uno nunca tiene completa libertad de movimiento y expresión. Uno no puede hacer cualquier cosa o decir cualquier cosa cuando está con otros, y esto lo entendéis. Vosotros nunca tendréis esta libertad si vivís en asociación con otros y estáis funcionando para sobrevivir como grupo, como nación y como gente. Por tanto, la libertad es siempre relativa a vuestras circunstancias, a vuestra riqueza y al grado de estabilidad y seguridad que hayáis sido capaces de establecer y mantener en el tiempo.

La libertad individual se vuelve un problema en términos de estabilidad. Las naciones más democráticas tienden a ser internamente más dinámicas y creativas, pero en cierto sentido también más inestables. Si los individuos tienen libertad para expresarse, entonces también tienen libertad para ejercer poder social y cambiar la estructura de su sociedad. Esto es beneficioso si la sociedad tiene una provisión adecuada de recursos y puede mantener esta provisión en el tiempo. Pero como la humanidad pronto descubrirá, según estas provisiones comiencen a disminuir, las circunstancias y la permisión de libertad también disminuirán.

Las naciones que están bajo gran presión para proveer los recursos esenciales, generalmente no permiten mucha expresión de libertad personal. No pueden permitírselo. No pueden permitirse el desorden social que esto crea. No pueden permitirse la disensión. No pueden permitirse que su gente se oponga entre sí —que haya lucha y discordia interna, facciones luchando entre sí y grupos de intereses especiales dominando sobre las necesidades, los derechos y las preocupaciones de la población en general—. Todo esto crea inestabilidad.

Por eso, la libertad que debe enfatizarse es una mayor libertad interna —la libertad de encontrar el camino al Conocimiento, la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de vosotros y dentro de toda vida consciente—. Porque vuestras circunstancias pueden imponer grandes limitaciones en lo que sois capaces de decir, de hacer y de expresar en vuestra sociedad. Incluso en el mundo, a medida que experimente las Grandes Olas de cambio, este será el caso. Cuanto más crece una sociedad, más se limita la libertad personal. Cuanto más debe estabilizarse para su propia supervivencia, más se limita la libertad personal.

En un mundo como el vuestro, con una población cada vez mayor y una reserva de recursos reduciéndose, podéis empezar a ver cómo la libertad personal será limitada en el futuro —limitada por las circunstancias, limitada por la necesidad—. No tendréis la riqueza o el poder social para hacer las cosas que antes quizá podíais hacer si vivíais en una nación rica. La gente no hace esta asociación. No ve que saquear los recursos del mundo significa en realidad crear el conjunto mismo de circunstancias que os robará vuestra libertad personal y vuestras ventajas.

Las naciones que han establecido un estado más maduro y estable tienen también límites a la libertad. Pero en las sociedades libres, el poder de la creatividad del individuo es aún muy estimado. Aun así, la libertad de la gente para ser imprudente, destructiva y caótica sin duda se suprime. La estabilidad y la seguridad de la nación se vuelven ahora esenciales, incluso en una sociedad libre. Por tanto, mientras que uno puede tener la libertad de expresarse a sí mismo y de contribuir sus regalos únicos para el bienestar y el beneficio de todos, uno no tiene libertad para ser imprudente, destructivo o caótico.

Quizá veáis esto con ansiedad, pero debéis ver su necesidad. A medida que la humanidad comience a enfrentar el hecho de que ha crecido más allá de los límites de sus recursos, veréis el poder que tienen las necesidades de la propia civilización —las necesidades de la familia humana— para prevalecer por pura necesidad sobre los derechos y los privilegios de sus ciudadanos, y que la expresión de la libertad humana debe apoyarse en una base más profunda de Conocimiento dentro de vosotros.

La humanidad tiene aquí un gran beneficio y una gran oportunidad de mantener el valor de la libertad y la creatividad individuales, para generar el avance necesario en todos los aspectos de vuestra vida. Pero debido a las circunstancias, vosotros perderéis muchos privilegios en el futuro. En este momento podéis usar vuestro transporte personal para ir a donde queráis, en la mayoría de los sitios. En el futuro no tendréis un transporte personal. Vosotros simplemente no seréis capaces de tener este tipo de flexibilidad, no porque alguien os oprima, sino porque los recursos no proveerán para ello. Las circunstancias no proveerán para ello.

Vosotros habéis creado esta condición. Vosotros y todos los demás creasteis esta condición, esta limitación. Debido a que la civilización humana estará bajo un gran estrés y en gran peligro, se tomarán medidas extremas para limitar la disensión y el conflicto internos. En muchos casos esto será desafortunado. En muchos casos esto será antiprogresista. En muchos casos esto será perjudicial. Pero no podéis estar desunidos ante la adversidad, y estaréis enfrentando una gran adversidad.

Las naciones avanzadas en la Comunidad Mayor también encaran la adversidad. En la mayoría de los casos ellas han sobrepasado los recursos naturales de sus mundos. Ellas han desarrollado tecnología que depende del comercio y la manufactura extranjeros. Ellas han perdido la libertad de sostenerse a sí mismas, de ser autosuficientes. Ahora deben satisfacer los términos y acuerdos que les ofrecen para poder acceder a los recursos que necesitan de fuera. Ahora deben participar en el complejo y difícil esfuerzo de las negociaciones, de la persuasión y del poder en el ambiente mental.

Vosotros podéis ver aquí dónde el poder y la riqueza conducen a la pérdida de la libertad personal. Ello comienza a funcionar en la otra dirección. La mayoría de las naciones que se han apoyado en la tecnología han perdido su libertad e integridad esenciales, porque han sobrepasado la capacidad que tenían sus mundos originales para proveerles. También han sido seducidas para adquirir tecnologías que no podrían producir por sí mismas, usando recursos que ellas mismas no tienen. Como resultado, se han vuelto dependientes de poderes extranjeros y han sido forzadas a participar en las complejidades del comercio en la Comunidad Mayor —sujetas ahora a consejos y acuerdos establecidos con otras naciones, sujetas ahora a las reglas de interacción que otros les imponen—. Si un mundo se superpuebla y sobrepasa sus recursos, entonces fracasará y declinará, o bien caerá bajo la persuasión de poderes extranjeros. Esta es la consecuencia inevitable de seguir un camino de esta naturaleza.

En vuestro mundo, entre las personas ricas, la libertad se considera un derecho y se da por sentada. Pero no veis que todo se basa en la adquisición de recursos, en la riqueza de recursos, en la riqueza de vuestro mundo. El hecho de que no podéis simplemente salir al universo para obtener todo lo que habéis agotado aquí en la Tierra es una realidad de la vida que todavía no habéis reconocido. Si la reconocierais, ello podría cambiar el comportamiento y las expectativas humanas de manera muy significativa, y ése es el poder y la potencia de las enseñanzas que aquí se presentan.

Vosotros no queréis llevaros a una posición de privación, pues de hacerlo no tendríais poder o eficacia en la Comunidad Mayor. Tendríais que aceptar cualquier condición que os ofrezcan para conseguir las cosas mismas que necesitáis para vivir, las cosas mismas que vosotros habéis agotado aquí en el mundo. Aquí vuestro movimiento ecologista no se basa simplemente en la estética o en la espiritualidad. Se basa en las necesidades vitales de la vida.

Las naciones libres del universo valoran al individuo y aprovechan sus talentos e inclinaciones naturales. Esta es la gran diferencia entre una nación libre y una nación que no lo es. En todos los casos, sin embargo, y en órdenes sociales superiores, la disensión, el conflicto y las tendencias destructivas del individuo se limitan, y a menudo se las suprime en gran medida. La gran diferencia es la valoración de las capacidades innatas del individuo y el apoyo a su participación en la sociedad basándose en la contribución de esas habilidades innatas.

En una nación que no es libre, simplemente se os asigna un rol según vuestra posición social —según la posición de vuestra familia, la posición de vuestros padres, la posición de lo que la sociedad requiere de vosotros—. Esto no tiene nada que ver con vuestros talentos y habilidades. Solo se hará una excepción, en una nación que no es libre, si habéis demostrado clarividencia, en cuyo caso podéis ser preparados para funcionar en el cuerpo diplomático, lo cual supone una educación enteramente diferente. No obstante, en una nación que no es libre no tenéis libertad para elegir o determinar vuestro destino. Este es determinado por completo para vosotros. Y la determinación se basa en vuestra posición social, no en vuestros talentos o inclinaciones individuales.

En el futuro, si la humanidad navega las Grandes Olas de cambio, viviréis en un mundo mucho más estructurado. Viviréis en un mundo que habrá experimentado tremenda penuria y privación. Las naciones tendrán que unirse unas con otras para mantener el bienestar de la humanidad. Este será un mundo muy diferente al que experimentáis hoy. Tendréis muy poco poder social. Tendréis muy poca riqueza. Tendréis muy poca libertad de movimiento, ya sea porque se os niega o porque simplemente no tenéis los recursos para disfrutarla o utilizarla. La vida será mucho menos libre de lo que ahora podéis experimentar en una sociedad rica. En muchas partes del mundo seréis asignados a trabajar donde seáis necesitados, sin consideración a vuestros propios talentos o inclinaciones, a menos que tengáis un conjunto especial de habilidades.

La gente tendrá muy poca riqueza, excepto muy pocos. Habrá muy poco consumo comparado con lo que hoy experimentáis en vuestras naciones ricas. Vosotros viviréis con una memoria del pasado, de mejores tiempos, recordando tiempos de mayor riqueza y mayor libertad, de mayor disfrute —tiempos que no estaban eclipsados por los grandes problemas del mundo y por el grado en que estos ocurrirán en el futuro—. No podéis escapar de este futuro, al igual que no podéis escapar de la realidad de la Comunidad Mayor.

Estáis siguiendo un camino que la mayoría de las naciones han seguido —ganando capacidades tecnológicas, abrumando los recursos naturales de vuestro mundo con vuestras crecientes poblaciones, siendo forzados a la privación, a un mayor control, y experimentando el requerimiento de uniros o fracasar por completo—. Echaréis la vista atrás a este pasado siglo con gran añoranza, particularmente a las últimas décadas del siglo veinte. Esto será cierto para mucha gente. Habéis derrochado la riqueza de este mundo. No la preservasteis, no la sostuvisteis, y ahora debéis hacer frente a las consecuencias. Parte de la consecuencia es la tremenda pérdida de libertad. Vosotros aún no veis esto porque no tenéis la sabiduría para verlo. No ha sido demostrado.

Habrá gente que dirá, “Bueno, cualquier cosa en el universo será mejor que lo que tenemos aquí,” pero estas personas no reconocen lo completamente absurda que es esta afirmación. Vivir en un mundo que no es libre sería inimaginablemente difícil para vosotros. Y dependiendo de la severidad de ese mundo, vuestra vida sería controlada. Si mostrarais alguna anormalidad, seríais encarcelados o destruidos. No tendríais derecho a protestar. Podríais tener muy pocas oportunidades para mejorar vuestras circunstancias o incluso para hacer una recomendación para mejorar las circunstancias de todos. No tendríais elección personal. Se os asignaría un papel. Se os asignaría trabajo. Incluso se os podría asignar una pareja. Podría estar prohibido para vosotros tener descendencia si vuestras cualidades genéticas no fueran valoradas. Para tener hijos tendríais que conseguir una licencia del estado. Tendríais que tener una pareja aprobada. Vuestros hijos serían separados de vosotros desde una edad muy temprana y educados de acuerdo a las necesidades del estado. Cosas como estas son muy comunes entre las razas tecnológicamente avanzadas.

Aquí podéis empezar a ver qué terrible perspectiva es esta, realmente. Pero esto es común entre las grandes sociedades tecnológicas. Incluso en las sociedades libres, la anormalidad y la destructividad individuales son extremadamente limitadas. No podéis ser imprudentes y caóticos si eso amenaza el bienestar y la estabilidad de vuestra nación.

Aquí podéis empezar a ver que los requerimientos de vivir en la Comunidad mayor, incluso si podéis evolucionar y sosteneros como una raza libre, serían muy diferentes de lo que hoy experimentáis. Habría mayor bienestar social, pero no veríais la riqueza personal que hoy contempláis. Vosotros no tendríais la libertad personal que puede que hoy disfrutéis. Habría suficiente comida y provisiones médicas, pero la mayoría de individuos no tendrían mucha riqueza personal. Vuestra libertad de elección sería realmente limitada. Si tuvierais un talento único que fuera reconocido, se os podría ofrecer una posibilidad muy limitada de empleo. Esto es cierto incluso en las naciones más libres del universo.

Podéis ver aquí que la vida en el universo no está basada en valores humanos, y que el énfasis en la necesidad es tremendo. Incluso en una sociedad que tiene una ética y unos valores elevados, la necesidad requiere un cierto grado de conformidad con las necesidades de todos. Las naciones libres deben estar unidas para sobrevivir, para contrarrestar la influencia externa, para mantener la estabilidad y para mantener su seguridad. Qué distinto es esto del mundo que hoy contempláis —donde las naciones compiten entre sí, donde existe inmenso sufrimiento y pobreza, donde hay grupos muy pequeños de gente acaudalada entregándose interminablemente a sus propios placeres y obsesiones.

Esto sería muy raro en una nación avanzada del universo. Podríais tener una elite gobernante, y esta puede tener privilegios y riqueza que ningún otro posee, pero en una sociedad libre la discrepancia no sería tan grande como la actual, ni tampoco habría un abuso tan grande de esta riqueza como la que veis hoy. Por tanto, debéis ajustar vuestras expectativas, porque la humanidad está moviéndose hacia una posición en donde tendrá que elegir entre la libertad individual y la estabilidad y seguridad. Estas dos opciones tienden a contrarrestarse la una a la otra. Y no tendréis la riqueza para entregaros a caprichos tanto como ahora.

Este es el mundo que habéis creado. Este es el camino de la evolución que habéis escogido, y tendréis que adaptaros a las consecuencias. La adaptación será muy difícil, pero podría seros beneficiosa, pues os preparará para las realidades de la vida en la Comunidad Mayor, donde un mundo como el vuestro —administrado por una raza débil y dividida, no importa cuán talentosa— no sobreviviría por mucho tiempo en presencia de fuerzas mayores. En efecto, la humanidad ha alcanzado un punto en el que fuerzas mayores comenzarán a expresarse aquí.

Previamente, obtener recursos biológicos del mundo sin crear establecimientos en él ha sido muy difícil para las razas extranjeras, dada la diversidad biológica de este mundo y el hecho de que la mayoría de las razas avanzadas viven en ambientes relativamente estériles o bien estériles por completo. Como resultado, se ha permitido que la humanidad evolucionase con muy poca interferencia. Pero la interferencia está ahora comenzando y será continua de aquí en adelante.

Es una transición muy difícil que estáis comenzando a experimentar, una que la mayoría de las razas tendrá que enfrentar. Esta transición requerirá unidad y cooperación humana. En ella la disensión no deseada no se tolerará en un grado muy alto. Ella limitará la riqueza y la libertad humanas, y os colocará bajo la creciente presión e influencia de la propia Comunidad Mayor.

Aquí podéis comenzar a ver que no hay lugar para ser imprudentes, no hay lugar para huir y esconderos, no hay lugar para vivir en la fantasía con sueños de adquisición personal. No vais a salir fuera a saquear la Comunidad Mayor. La Comunidad Mayor no es un lugar repleto de tribus de seres ignorantes, aislados y primitivos. Muy al contrario, es un entorno maduro —un entorno que ha conseguido una gran estabilidad, un entorno que ha exigido una gran restricción, un entorno competitivo, un entorno de influencias, un entorno de discernimiento—, un entorno que la humanidad tendrá que hacer frente cada vez más de ahora en adelante.

Cuando Nosotros comencemos a hablar sobre la espiritualidad de la vida en el universo, hablaremos de la libertad en un sentido más completo —del poder y la presencia del Conocimiento dentro de vosotros, la inteligencia mayor que Dios ha puesto en vosotros para guiaros, protegeros y llevaros a logros mayores—. Esta es una clase de libertad diferente a la social, y puede existir en ambientes donde la libertad social se ha limitado mucho. Es esta libertad mayor la que ahora debéis abrazar y cultivar, porque ella os dará ventaja y precedencia en un mundo en declive. Y como veréis, esta libertad mayor será inmensamente importante para la humanidad, determinando qué clase de futuro tendrá dentro de una Comunidad Mayor de vida inteligente.