Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 21 de octubre de 1993
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: How does God participate in the world?

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Greater Community Spirituality
Volumen 2 > Espiritualidad de la Comunidad Mayor > Capítulo 9

La participación de Dios en el mundo es omnipresente, pero no es fácil de reconocer. La gente tiene grandes expectativas sobre Dios una vez que aceptan que Dios es una realidad. Esperan que Dios resuelva sus problemas personales, que les salve de sus propias calamidades, que restaure a sus seres queridos cuando están enfermos, que evite la muerte y la dificultad a aquellos que aman, que logre la paz y la ecuanimidad entre las tribus en guerra, que efectúe cambios radicales sin alterar las preocupaciones o prioridades de nadie y que logre milagros grandes y pequeños, pero de tal manera que nadie se ofenda, nadie sea desafiado y nadie tenga que cambiar. Teniendo en cuenta este tipo de expectativas, que impregnan vuestras culturas y forman parte de la mayoría de las religiones del mundo, se vuelve muy difícil de apreciar quién es Dios y cómo Dios funciona en el mundo.

Permítenos, por tanto, darte un nuevo enfoque y una nueva comprensión. Sin embargo, antes de hacerlo, diremos que cuando damos una idea simple ella no es fácil de entender. Cuanto más simple es la idea, más difícil es de integrar, experimentar y aplicar. Por tanto, lo que parece fácil puede ser más difícil. La manera rápida y fácil puede ser la más difícil. Una idea simple es más difícil de penetrar y comprender plenamente. Permítenos ahora darte una idea simple.

Dios está reclamando a los separados a través del Conocimiento. Dicho de otro modo, Dios te está llamando, y tú tienes la oportunidad de responder, de responder a un nivel profundo. Dios está llamando a Dios dentro de ti —a la parte de ti que es una parte de Dios, a la parte de ti que está en relación intrínseca con Dios y con toda la vida, a la parte de ti que contiene tu mayor propósito, misión y destino en el mundo, a la parte de ti que puede reconocer a tus verdaderos aliados, a tus verdaderos socios y a tus verdaderos esfuerzos en el mundo—. Si no estás en contacto o consciente de este aspecto mayor de ti mismo, que es el Conocimiento, entonces Dios te parecerá muy confuso y muy complejo. Dios te parecerá incluso contradictorio. Tú puedes pensar: “Bueno, Dios promete la paz, pero ¿dónde está la paz? Dios promete confortamiento, pero ¿dónde está el confortamiento? Dios promete seguridad, pero ¿dónde está la seguridad? No puedo ver estas cosas a mi alrededor, y no las siento dentro de mí, por lo que Dios debe ser cruel, o bien confuso o débil.”

Dios te reclama en el contexto de la relación. Tú reclamas a Dios en el contexto de la relación. Aquí volvéis a la relación juntos. Tu relación con Dios nunca terminó; simplemente fue negada y olvidada y otras cosas vinieron a ocupar su lugar. Tú vienes al mundo como un niño abandonado. A través de tu experiencia aquí tienes la oportunidad de recordar la memoria de aquellos que te enviaron —los miembros de tu Familia Espiritual— y su relación contigo, así como la memoria de tu relación con la Fuente de todas las relaciones.

Nosotros enseñamos la recuperación del Conocimiento. Esto experimenta mediante la recuperación de las relaciones con otros, porque tú solo no puedes saber nada. En soledad tu Conocimiento no puede ser validado ni verificado. Para ser experimentarlo plenamente, debe tener un impacto en el contexto de una relación real, no de una relación con una idea, una teoría o un principio, sino de una relación con otro.

Dios trabaja a través del Conocimiento en ti. Dios no interfiere, porque Dios no es realmente bienvenido aquí. La gente espera grandes cosas de lo Divino —milagros, tremenda compasión y perdón—, pero no quiere ninguna interferencia. Nadie quiere a un salvador hasta que está desesperado. Nadie quiere la libertad hasta que siente que realmente está en prisión. Si Dios respondiera a todas tus oraciones, tendrías que permitir que Dios tomara el control de tu vida. Dios no va a hacer eso.

Aquí puedes tener una vida que es imaginaria o una vida que es real. Dios te trae de vuelta a la vida que es real, a la vida que puedes conocer, a la vida que puedes abrazar y a la que te puedes entregar. Sin esto no hay devoción, comprensión, seguridad y compromiso verdaderos.

Dios no interviene. Para entender completamente esto, tendrías que tener una comprensión completa de Dios. Esto está mucho más allá de tu capacidad en este momento y en este contexto de vida. Sin embargo, puedes ganar alguna apreciación de esto cuando ves cuánto no quieres que tus planes y metas sean interferidos. Al igual que los niños adolescentes, la gente quiere poder hacer lo que quiere con poca o ninguna interferencia. Es solo cuando se meten en problemas o están en peligro que quieren la intervención de sus padres. Ellos quieren que sus padres les ayuden o que les rescaten o que paguen sus gastos, pero esto no verifica ni reconoce una relación real. Es una forma de dependencia y rebelión. Y en el mundo abunda esta dependencia y rebelión. Esto se hace cada vez más complejo por el hecho de que la gente usa la religión y su relación con lo Divino como una justificación para todo tipo de actos de crueldad y ataque. Por tanto, la verdadera religión es difamada, maltratada, comprometida e invalidada a causa del uso que hace de ella el ambicioso y el temeroso.

Tú no puedes venir a Dios como un mendigo o un ladrón, porque Dios no te conoce como ninguno de ellos. Debes venir como parte de la Creación, reconociendo tu propia autoridad y lugar en la vida y reconociendo el contexto más amplio en el que encajas y del cual formas parte. Se necesita un nuevo tipo de educación para enseñarte esto y ayudarte a recuperar esta consciencia. Sentarte en el banquillo y esperar o pedir o apelar o engatusar a lo Divino para que interceda cuando lo desees, para que esté a tus órdenes y para que sea tu sirviente y consiga cosas para ti, es tan claramente ridículo y tan ignorante y presuntuoso que puedes ver lo falso que es. Puedes ver cómo nada de verdadero valor y mérito puede venir de este enfoque y comportamiento.

Dios está trabajando en el mundo, trabajando a través del Conocimiento. Dios no deja otro lugar para venir aquí, porque Dios es el Dios de la Comunidad Mayor. Esto es obvio. Sin embargo, en las religiones del mundo no se comprende esto. A menudo presumen que Dios se preocupa de este mundo con exclusión de todo lo demás. Se cree que existe Dios, el mundo y vosotros, y que todo lo demás es simplemente parte del trasfondo de este gran drama entre lo humano y lo Divino.

Sin embargo, Dios es el Dios de la Comunidad Mayor, no solo de la Comunidad Mayor que hemos descrito, sino de toda la vida en todas partes. Dios no viene para prestar especial atención al planeta en el que vivís. Dios no abandona las responsabilidades en otro lugar y se vuelve inusualmente interesado o preocupado por las necesidades, las expectativas o los asuntos humanos. Dios está trabajando en todas partes recuperando a los separados a través del Conocimiento. Y la recuperación debe venir a través del Conocimiento, porque el Conocimiento es lo que te redime ante ti mismo y ante la vida.

Tu mente personal no puede conocer a Dios. Tu mente personal solo puede rendirse al Conocimiento dentro de ti, y el Conocimiento dentro de ti se rinde al Conocimiento del universo. Entonces todo se pone en el orden correcto. Y con el orden correcto viene la verdadera relación. Con la verdadera relación viene un flujo constante de comunicación. Esto es lo que te permite ser un contribuidor en el mundo. Entonces no eres meramente una persona corriendo por ahí tratando de hacer que sucedan cosas e intentando adquirir cosas para ti mismo. Tú te vuelves un traductor y un comunicador de algo más grande. Esto es misterioso; está más allá de las definiciones e incluso más allá de las teologías de tu mundo. Es puro. Es perfecto. No puede usarse ni aprovecharse para fines políticos o económicos. Está en todas partes. Es natural. Es omnipresente. No puede ser dañado por la interferencia humana. La interferencia humana solo puede confundir al que percibe, pero la esencia de la obra de Dios está más allá de la contaminación humana y más allá de la contaminación de cualquier raza en cualquier parte de la Comunidad Mayor. Comprende esto y serás capaz de tener un enfoque diferente en tu relación con lo Divino y con la presencia y actividad Divinas en el mundo.

¿Cómo obra Dios en el mundo? ¿Qué significa esto? ¿Cuáles son algunos ejemplos de esto? Dios busca recuperarte en ti mismo y traerte de vuelta a tu verdadera relación con la vida tal y como existe aquí y ahora, con el fin de permitirte encontrar tu lugar en el mundo y cumplir tu función específica aquí. Dios amplifica el Conocimiento dentro de ti y te llama a volver al Conocimiento y a desarrollar una relación con el Conocimiento y respeto por el Conocimiento. Esto restaura tu autoestima. Esto también valida tu autoridad, la cual debes ejercitar con el fin de acercarte a una autoridad mayor. Sencillamente, tú no puedes renunciar a tu autoridad y tratar de ceder el paso a un Poder Mayor. Esto nunca puede ser eficaz.

Si tú estás representando lo Divino, debes convertirte en un representante. No puedes venir como un mendigo. No se puedes ser pasivo. No puedes simplemente dejarte llevar. La gente trata de hacer eso, porque son demasiado perezosos o están demasiado desenfocados para prepararse efectivamente para el papel que deben cumplir. Ellos simplemente quieren que Dios haga todo por ellos. Esto, por supuesto, es imposible, porque ellos deben hacer la mayor parte del trabajo. Son sus esfuerzos, sus capacidades y sus logros lo que ellos deben experimentar, no los de Dios.

Renunciar a toda tu autoridad —pensando que no puedes tomar una decisión sobre algo o alguien, negando tu propia percepción y experiencia y dejándolo todo a Dios— parece una maravillosa libertad y un maravilloso escape, pero no es el modo de restaurar tu verdadera capacidad y valor. Dios no necesita glorificación. Eres tú quien necesitas la validación en el mundo. A Dios no le mueven los deseos egoicos que motivan a las personas a establecer su propia importancia. No pienses que Dios piensa como tú, o Dios parecerá terrible y contradictorio, cruel o impotente.

La decepción y la confusión que la gente tiene acerca de lo Divino se basan en la proyección de que lo Divino está pensando sobre la vida y sobre ellos de la misma forma en que ellos están pensando sobre la vida y sobre sí mismos. Dios opera al nivel del Conocimiento, que es un tipo de mente e inteligencia diferente a la de tu mente personal. El Conocimiento no es maquinador. No es traicionero. No es autoindulgente. No es egoísta. No usa a los demás para el beneficio personal. No es competitivo. No es discutidor. No se pregunta. No está confundido. No necesita tomar decisiones. Él actúa porque sabe. Y entre los tiempos de acción, está silencioso y presente. Tiene absoluta certeza y es infinitamente paciente.

El Conocimiento te protegerá —tu mente personal y tu cuerpo—, pero no impedirá que te hagas daño a ti mismo. Al igual que Dios, no interferirá cuando la interferencia no es bienvenida. El Conocimiento te proporcionará toda la estimulación y todos los signos que necesitas para tomar decisiones acertadas y elegir sabiamente en tus relaciones. Sin embargo, si no prestas atención a estos signos y señales, si no escuchas, si no los sigues y no eres capaz de responder, entonces el Conocimiento no va a venir a castigarte. No te va a criticar. No te va a desterrar al infierno. No te va a condenar, y no te va a juzgar. El Conocimiento te permitirá fracasar. Quizás entonces vendrás de nuevo a él otra vez con mayor sinceridad, sintiendo una necesidad más profunda.

El Conocimiento es completamente honesto. Está sin conflicto o engaño. Tu mente tiene conflictos personales y engaño. Cuando algo que es puramente honesto está tratando con algo que es deshonesto, se requiere mucho tacto y cuidado. Si quieres saber cómo Dios está obrando en el mundo, entonces sigue el camino al Conocimiento, encuentra tu relación con el Conocimiento y aprende con el tiempo y a través de muchas experiencias cómo el Conocimiento está trabajando en tu vida. Entonces, dentro del rango de tu experiencia real y no en el contexto de tu especulación, llegarás a ver, a entender y a apreciar la increíble gracia, poder y omnipresencia de la presencia de Dios en el mundo.

Podrías decir que Dios está trabajando desde dentro hacia afuera, pero esto es solo parcialmente cierto, porque Dios tiene agentes en el mundo. Dios tiene emisarios —algunos de los cuales puedes ver y algunos de los cuales no puedes ver—. Los Invisibles viajan aquí y allí, trabajando con ciertos individuos que están mostrando una gran promesa y con ciertos individuos que han avanzado en el camino al Conocimiento. Ellos prestarán su asistencia de tal manera que su presencia no se reconocerá. Así es como Dios trabaja en el mundo.

Dios trabaja detrás de las escenas. Dios da oportunidades. Dios da trabajo, trabajo redentor. Dios da problemas que resolver y te dirige hacia las necesidades del mundo. Dios no viene y arregla las cosas por ti como si fueras un niño indefenso. Dios te enseña cómo arreglar las cosas dentro de tu propio reino, dentro del reino de la invención humana. La vida humana es una invención humana. No es una invención Divina. La cultura humana, la ética humana, las creencias humanas, la economía humana, la política humana, las relaciones humanas, las involucraciones humanas —son todas creaciones humanas—. No son creaciones Divinas. Para traer la Divinidad a tus creaciones, tú mismo debes introducirla. Dios no está en el centro de tus dilemas. Dios está fuera de ellos. Dios te llama a salir de ellos y te ofrece un camino de salida, un camino que restaura tus verdaderas capacidades y tus verdaderas relaciones contigo mismo, con los demás y con el mundo.

El camino de Dios es sabio y eficaz. Sin embargo, a menos que seas sabio y eficaz, ¿cómo puedes apreciarlo? En los momentos en que eres sabio y eficaz, tú lo apreciarás. En otras ocasiones, cuando no estás siendo sabio y eficaz, tú lo negarás o pensarás que es otra cosa. Ya sabes, muchas personas piensan que Dios está usando todo como una lección para ellos, como si Dios estuviera tirando de todas las cuerdas. Cuando sucede algo bueno, es una bendición de Dios. Cuando algo malo sucede, es un castigo de Dios. Cuando sucede algo cruel o trágico, bueno, las personas se decepcionan y secretamente se resienten con lo Divino por ser cruel y despiadado. Entonces tratan de justificarse diciendo: “Bien, esto iba a venir”, o “Se lo merecían”, o “Alguien se lo merecía”, o “Tenía que ser así”, o “Está más allá de nuestra comprensión y nosotros no sabemos”.

Dios no trabaja en el mundo así. El mundo contiene un conjunto de fuerzas que están trabajando por su cuenta. Dios está aquí para enseñarte cómo negociar estas fuerzas y cómo utilizarlas de manera efectiva. Dios no está tirando de todas las cuerdas, determinando todo lo que te sucederá hoy y todo lo que sucederá mañana. El mundo está en movimiento, y todas las miles de fuerzas dentro de sus ambientes mental y físico están en movimiento. Dios está involucrado en el mundo en tiempo presente sin controlarlo todo.

Rara vez hay una intervención directa. Cuando esto sucede, sucede porque es bienvenido, porque es necesario y porque además podría restaurar aún más la relación con la persona o personas que la reciben. Más allá de esto, Dios permite que todo suceda. Las tragedias que ves a tu alrededor y en todo el mundo no representan la obra de Dios. El mundo es un lugar peligroso. Tiene muchos riesgos. Cualquier cosa puede pasar aquí. Necesitas ser consciente. Dios te enseñaría a ser consciente. Dios te enseñaría a tener visión. Dios te enseñaría cómo proteger tu mente y tu cuerpo, cómo desarrollar tus habilidades y cómo usarlas de manera eficaz y constructiva. Esta es la obra de Dios en el mundo. Sin esta relación, tú estarías por tu cuenta, y sufrirías por ello. Sin embargo, hay una mayor asistencia y seguridad disponibles para ti. No son una asistencia y una seguridad falsas. Son reales. Y obrarán a través de ti y para ti si le das la bienvenida y estas abierto a ellas, si eres sincero y si no tratas de usarlas para tus propios objetivos o ventajas personales.

Dios está trabajando en todo el mundo a través del Conocimiento. Dios te conoce. Tú solo puedes conocer a Dios. Creer en Dios puede ser un paso preliminar para conocer a Dios, pero creer y conocer no son lo mismo. Muchas personas dicen que creen en Dios, ya sea porque creen o porque tienen miedo de no creer. Sin embargo, conocer a Dios es entrar en relación con Dios. Esto lleva mucho tiempo. Aquí se desaprenden muchas cosas y se aprenden cosas nuevas en su lugar. Aquí muchas viejas ideas son sacadas fuera, y surgen nuevas comprensiones. Aquí los viejos problemas se abordan de una manera nueva. Aquí las cosas pequeñas se mantienen pequeñas y las cosas grandes se mantienen grandes. Aquí aprendes a decir sí a ciertas cosas y no a otras. Aquí renuncias a tu lealtad a la culpa, a la compulsión, a la necesidad de aprobación y a la necesidad de aprovecharte de los demás con el fin de responder a una mayor certeza que está emergiendo lentamente dentro de ti.

Dios no interfiere porque necesitas experimentar tu propio valor y tus relaciones dentro del contexto en el que vives. Cada vez que experimentas una afinidad real o un reconocimiento con otro, estás validando a Dios. Cada vez que haces algo que reconoces como necesario y lo haces por razones que no puedes justificar ni entender, estás validando a Dios. Cada vez que haces caso de una advertencia interna y tomas las medidas necesarias y sigues lo que sabes, estás validando a Dios. Esta es una experiencia, no una idea. Esto es fundamental. No es simplemente una creencia, una convención o una conveniencia.

Al llegar a una relación significativa con otro, tú sentirás a Dios. Al decir la verdad donde la verdad necesita ser dicha, tú sentirás a Dios. Al experimentar gratitud por algo que ha sido hecho para ti, incluso en un nivel mundano, tú sentirás a Dios. Así es como Dios es reconocido y experimentado. La recompensa de esta experiencia no es solo la experiencia en sí misma, sino las relaciones que se establecen, las acciones que se toman, las dificultades que se evitan y las contribuciones que se hacen.

Dios quiere que tú trabajes en el mundo para hacer que aquí sucedan cosas buenas. Dios no te está pidiendo que dejes el mundo y te ensimismes con Dios. Dios está diciendo: “Tienes cosas importantes que hacer. Viniste aquí para hacerlas. Yo lo sé y tú lo sabes, así que haz lo que sabes.” Tú no puedes volver a tu Antiguo Hogar ahora. Tienes trabajo en el mundo. Estás aprendiendo sobre el Conocimiento, estás aprendiendo sobre el Camino del Conocimiento y estás preparándote para tomar los pasos al Conocimiento.

Avanza aquí y verás que Dios está trabajando en el mundo, y no harás a Dios responsable de los mecanismos de la vida aquí. No harás a Dios responsable de las tragedias que ocurren. No harás a Dios responsable del error humano. No harás a Dios responsable de la creación de las religiones, las creencias y las autoridades. Descubrirás que Dios está trabajando dentro de ti e involucrándote de manera significativa con los demás. Esto solo puede apreciarse cuando se experimenta.

Tú puedes considerarte una persona religiosa o no, pero aun así tienes una oportunidad para recuperar tu relación con Dios a través de la recuperación de tus relaciones con los demás. Según experimentes el Conocimiento dentro de ti, verificarás la verdadera relación de tu cuerpo con tu mente y de tu mente con tu espíritu. Según experimentes una verdadera afinidad en la relación con otro y ambos experimentéis un propósito mayor juntos, vosotros validaréis y verificaréis el propósito de vuestra venida al mundo. Así es como se te restaura la memoria de tu Antiguo Hogar. Esta es la forma de regresar al Conocimiento dentro de ti. Y así es cómo sientes la presencia de Dios contigo, la presencia de tus Maestros, los Invisibles, y la presencia de tus verdaderos compañeros en la vida —aquellos que se han reunido para ayudarte a llevar a cabo tu misión y tu propósito a medida que poco a poco descubres cuál es y dónde necesita llevarte.

Nosotros no estamos pidiéndote creer sino saber. No hay devoción en la creencia. La gente cree porque tiene miedo de no hacerlo. La gente cree porque piensa que debe hacerlo. Sin embargo, ninguna devoción, ningún compromiso y ninguna relación surgen de la creencia. La creencia es siempre débil y vacilante. Es fácilmente atacada por las dificultades de la vida. Su único valor es restaurarte tu convicción de que el Conocimiento está vivo y sano y de que tu fe en él está justificada. El valor de la creencia es la de rellenar los espacios entre aquellos momentos en los que experimentas el Conocimiento y las verdaderas relaciones. La creencia y el Conocimiento no son lo mismo, sin embargo. La verdadera devoción y el verdadero compromiso solo pueden surgir del Conocimiento, porque el Conocimiento es completamente devoto y comprometido. Él está comprometido con Dios. Está comprometido a llevar a cabo tu propósito en la vida. Está comprometido con el bienestar de los demás. Él ya está comprometido. Volviendo a la relación con el Conocimiento, aprenderás a comprometerte con el Conocimiento como el Conocimiento está comprometido contigo.

Cualquier relación donde no ha sido establecido y aceptado el compromiso es una relación que todavía no se ha establecido. Piensa en lo raros que son la devoción y el compromiso verdaderos en las relaciones humanas. Las personas se necesitan mutuamente, se aferran unas a otras, se controlan unas a otras y no se permiten irse unas a otras, pero esto no es devoción ni compromiso. La devoción y el compromiso son algo que viene de dentro de ti. Se trata de un flujo natural de tu espíritu. Son una expresión del Conocimiento. Se trata de un reconocimiento de tu lugar y papel con el otro. Enfatizan un propósito mayor más allá de tus intereses personales. Enfatizan tu bienestar y el bienestar de la otra persona, y así lo demuestran. Piensa en lo raro que es esto en las relaciones humanas donde las personas intentan usarse unas a otras por razones personales, y piensa en toda la infelicidad y todas las dificultades que esto da como resultado.

Las relaciones basadas en el Conocimiento son muy diferentes. Tú no tendrás muchas de ellas. Ellas serán únicas, y habrá un gran contraste entre ellas y todos los otros tipos de relaciones que has experimentado —las relaciones de conveniencia, las relaciones por ventajas, las relaciones por placer, las relaciones para la adquisición—. No hay devoción, no hay compromiso, no hay reconocimiento y no hay afinidad real en estas relaciones. ¡Qué diferente es una relación basada en el Conocimiento y qué resultado tan diferente crea! Cuando experimentas la verdadera devoción, o cuando la reconoces siendo experimentada genuinamente por algún otro, podrás ver la evidencia de Dios en el mundo. La devoción es la máxima expresión del amor. Es su expresión más completa. Es cuando una persona decide entregarse a sí misma a alguien para llevar a cabo un mayor propósito y para servir a algo más grandioso que sus propios intereses personales —ya sea formar una familia, realizar una forma de trabajo en el mundo o cumplir una misión en servicio a la humanidad—. En cualquier nivel que se exprese, esto es algo raro y maravilloso en la vida. Esta es la evidencia de la obra de Dios.

Mientras que mucha gente está esperando o exigiendo que Dios venga a ellos y les de lo que desean, tú puedes empezar a ver tras las escenas el verdadero trabajo de Dios —el trabajo de Dios que restaura la relación de las personas consigo mismas y con los demás—. Todas las grandes cosas que se han dado a la humanidad son el resultado de relaciones que son significativas y están llenas de propósito, relaciones donde la devoción se ha experimentado y expresado. Los grandes individuos —grandes creadores, grandes inventores, grandes científicos, grandes líderes espirituales— tuvieron todos grandes relaciones tras ellos, tanto en los reinos visibles como en los invisibles. Sus ideas no vinieron de ellos. Venían de más allá del mundo y fueron traducidas a través de ellos en el mundo de una forma que pudiera ser reconocida y utilizada.

¿Qué es el genio sino una mente que está conectada a una Mente Mayor? Ser listo o ingenioso, agudo o rápido, no son signos de inteligencia. La gente dirá: “Bueno, mi amigo, está haciendo una cosa muy tonta, pero él es una persona brillante. Él es una persona lista.” Pero esa persona está haciendo algo muy tonto o perjudicial. ¿Es esta una expresión de la inteligencia? No. La inteligencia surge del Conocimiento. Es la capacidad de ver, saber y actuar. Es la capacidad de llevar a cabo una actividad o acción en el mundo con eficacia. La inteligencia es el Conocimiento y la Sabiduría trabajando juntos. Es la verdad y el mecanismo para expresar la verdad trabajando juntos en armonía. Esta es una expresión de la inteligencia. Tú tienes esa inteligencia. Nace del Conocimiento dentro de ti. Y tú puedes experimentarla. Ella demuestra un mayor poder y una mayor posibilidad para la humanidad.

A medida que decimos estas cosas, tal vez comprenderás que el avance para la humanidad, en cualquier campo que puedas considerar, ha sido el resultado de los esfuerzos de un número relativamente pequeño de personas que estuvieron comprometidas, que estuvieron dedicadas y que tenían grandes aliados. Esta es la evidencia de la obra de Dios en el mundo. A pesar de todas las calamidades y de todas las tragedias, todas las adicciones y todas las dificultades que acechan y prevalecen sobre la humanidad y las relaciones humanas, el trabajo de Dios lleva a la humanidad hacia delante. Si Dios no estuviera en el mundo, la humanidad simplemente se destruiría a sí misma. No habría ninguna motivación para cosas más grandes. No habría ninguna nostalgia de la verdad. No habría ninguna bondad real. No habría verdadera consagración o reconocimiento. La humanidad se destruiría a sí misma.

Dios es como el aire. Todo el mundo respira el aire, pero pocos prestan atención a él. Todo el mundo es sostenido en todo momento con cada respiración. Sus cuerpos dependen de cada respiración para poder vivir en el momento siguiente. Si cortas el suministro de aire, la persona muere de forma rápida y todo llega a su fin. Dios es así —tan penetrante, tan presente, tan alentador y tan nutritivo—. Y sin embargo, Dios no es reconocido, no es entendido, no es revelado y no es experimentado. Dios es, por supuesto, mayor que el aire que respiras. Sin embargo, este ejemplo puede ayudarte a entender lo que estamos diciendo. Lo que estamos presentando aquí está más allá de los límites normales de la comprensión humana. Tú debes extenderte, abrirte y llegar alto para tener esta consciencia. Esto conduce a la verdadera experiencia.

Hazte un estudiante del Conocimiento. Aprende El Camino del Conocimiento. Toma los pasos al Conocimiento. Permite al Conocimiento reorganizar tus prioridades. Permite al Conocimiento poner orden en tu vida. Permite al Conocimiento ser tu guía, dirigirte y protegerte. Permite al Conocimiento fomentar una inteligencia superior dentro de ti. Permite al Conocimiento que te dirija en tus relaciones y en tus evaluaciones. Hazte quieto como el Conocimiento. Hazte penetrante como el Conocimiento. Hazte perspicaz como el Conocimiento. Hazte devoto de otros como el Conocimiento. Encuentra a tus verdaderos aliados. Encuentra tu propósito. Permite que tu verdadero trabajo en el mundo emerja según otras cosas son dejadas de lado —de buena gana, con alegría y con alivio.

A medida que realizas progresos en este ámbito, la presencia de Dios en el mundo se volverá algo que sentirás y sabrás, en lugar de algo que te esfuerzas en creer. Y a pesar de todas las tragedias y las dificultades que tú y otras personas podáis enfrentar y todas las tribulaciones de la vida física, sabrás que Dios está contigo. Sabrás que te diriges hacia Dios, y sabrás que tienes algo importante que hacer. Sabrás esto porque Dios está en el mundo.