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El Redentor


Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 18 de enero de 2010
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: The Redeemer

Escucha el audio original aquí (en inglés):

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Más información sobre este texto


Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.




Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Cuando comienzas a ver tu vida honestamente, y a considerar tanto la sabiduría de tus decisiones pasadas como la calidad de tus circunstancias actuales —a la luz de quién realmente eres, a la luz del hecho de que has venido aquí por un propósito superior— verás que tu vida necesita ser redimida. Necesita ser renovada y restaurada, recibir un mayor propósito, una mayor dimensión, una mayor fuerza y una mayor integridad.

La mayoría de quienes han escapado de la pobreza extrema están ahora huyendo de sí mismos, persiguiendo sueños, fantasías, romances y logros personales. No quieren tener que enfrentar su verdadera condición y la realidad de que son unos extraños para sí mismos y saben muy poco sobre su vida interna —dónde están, quiénes son y cómo llegaron a estar en sus circunstancias actuales.

Están huyendo hacia delante, tratando de tener esto, hacer aquello y ser eso otro. Están huyendo. Cuanto más ricos son, más son incitados a esas búsquedas dementes, tratando de perderse en sus romances, en sus aficiones, en su búsqueda de riqueza y poder, en su acumulación de cosas, consumiendo cada vez más, pues nunca están satisfechos.

Sin embargo, cuando comienzas realmente a ver tu vida, quizá tras un tiempo de gran decepción o frustración, en un momento de verdadera sobriedad y honestidad contigo mismo, verás que tu vida necesita ser redimida. Tanto si vives en esplendor o en la miseria, tu vida necesita ser redimida. Necesita verdadero propósito, significado y dirección. Necesita recibir una base real, una esencia y un valor real.

Muchas personas se dan cuenta de esto, por supuesto, y buscan ser redimidas por otros. Buscan tener un redentor, un gran maestro, un gran profeta que las redima. Quieren que Dios las redima, pero quieren que suceda a través de otra persona, y quieren adorar a esa persona y creer fervientemente en ella. Quieren que esa persona sea perfecta, inmaculada, milagrosa, que produzca milagros y acontecimientos fenomenales. Y a este individuo que ellas han imaginado o creado, lo llaman “un redentor”.

Ellas buscan esto en otro porque no ven que Dios ha puesto al Redentor en su propio interior, en una inteligencia más profunda llamada Conocimiento: una inteligencia que existe más allá del reino y el alcance del intelecto, una inteligencia que no es corrompida o comprometida por el mundo, una inteligencia que no es dirigida por el miedo, el deseo o la compulsión. Esta inteligencia es tan diferente de la mente con la que piensas, que tu intelecto apenas puede imaginarla. Sin embargo, existe dentro de ti.

Las personas no son conscientes del Redentor en su interior. Y entonces buscan glorificar a una persona antigua, a un gran individuo, y dotan a ese individuo con todas aquellas cualidades que ellas quieren que posea, no solo para que sea un individuo magnánimo, sino para que literalmente sea como Dios en la tierra: parte de Dios, hijo de Dios, una extensión de Dios, una persona-Dios.

Al no haber reconocido nunca el poder y presencia que vive en su interior, al no haber sido nunca animadas a investigar allí y a buscar al Redentor allí, ellas serán ahora llevadas, por fuerzas políticas e instituciones religiosas, a glorificar y santificar a un individuo como a ningún otro, hasta el punto que dicho individuo se vuelve como una deidad a la que rezar y adorar. Todas las bendiciones se le pedirán a este individuo. Y la creencia de que este individuo es la persona-Dios será constantemente reforzada por las instituciones religiosas, presentándole como el redentor en la Tierra, quizás incluso como el redentor del universo. ¿Pero cómo podrían saber algo acerca del universo?

Debe haber una gran aclaración aquí; de lo contrario, los errores de juicio y la manipulación de las vidas de las personas, por las instituciones y líderes ignorantes, serán tan profundos que el mundo continuará en su curso desesperado. Continuará siendo dominado y destruido por la ignorancia, la violencia y el prejuicio humanos. Debe haber una gran aclaración.

Tú no puedes aclarar esto intelectualmente, pues tu intelecto no puede dar cuenta de tu origen o tu destino más allá de este mundo, ni de la Realidad Mayor que existe más allá del rango de tus sentidos, tan limitados como son. Incluso tu imaginación no puede alcanzar al Creador de toda vida. Ni puedes imaginar una Inteligencia, la Inteligencia, que te ha sido dada a ti y a todos los seres sensibles —esperando a ser seguida, esperando a ser expresada en servicio a tu gente, en servicio a cualquier mundo en el que resida el individuo, dentro de la Comunidad Mayor de vida en el universo.

Un gran maestro marca el camino. Un gran profeta da la advertencia. Un Mensajero de Dios provee algo nuevo para la humanidad. Pero ninguno de ellos son redentores. Ellos no pueden remplazar lo que Dios ha puesto en tu interior para que sea la fuente y el centro de tu salvación.

Las personas creen que el Cielo será un hermoso lugar donde cantar Aleluya todo el día, pero realmente nadie quiere hacer eso. Las personas creen que el Cielo es un lugar donde existe interminable placer sin dolor, pero tras cierto tiempo encontrarías esto tedioso.

El hecho es que no puedes imaginar el estado celestial. Es muy diferente de tu vida en la manifestación física. Simplemente, no puedes imaginarlo. Solo puedes esperar y creer que sea mucho mejor que lo que estás experimentando ahora, y en eso tienes mucha razón.

Dios sabe que no todos pueden seguir a un solo maestro, sin importar cuán grandioso el maestro pueda ser. En el universo hay billones y billones de razas. Ningún redentor puede hablar a todas ellas. Ninguna religión puede hablar a todas ellas, obviamente.

El Creador de toda vida es más inteligente, como ves, y coloca al Redentor en el individuo. Puede que haga falta un gran maestro para hacer surgir al Redentor en el individuo, para conectar al individuo con el poder y la presencia del Conocimiento en su interior. De hecho, este es el caso. Pues rara vez puedes encontrar este poder por tu cuenta, ni tampoco entender su importancia, cómo seguirlo sabiamente y cómo expresarlo sin confusión o corrupción.

Más allá de las manifestaciones de la religión está el Misterio, y el Misterio lo es todo. El Misterio lleva a la persona de vuelta a su vida interior, la cual, en la vasta mayoría de las personas en el mundo, nunca ha sido cultivada o desarrollada. Ellas son unas extrañas para sí mismas. Solo reconocen las manifestaciones exteriores de sus ideas y su comportamiento, pero no saben de dónde emana todo ello, de qué es lo que realmente significa, y de cuáles son su naturaleza y su propósito más profundos, los cuales solo el Conocimiento puede contener.

De este modo, Jesús no es un redentor. Él apunta hacia la redención, hacia el poder del Espíritu Santo, el cual no es un Espíritu que visita a las personas periódicamente, sino el poder y presencia que vive dentro de cada una de ellas en este momento, esperando a ser descubierto.

Esta fue su mayor contribución a la humanidad —esto y el énfasis en el amor de Dios por la Creación— para reparar y remplazar los Antiguos Testamentos que hablaban de un Dios enojado y vengativo, que recompensaba a aquellos que creían y castigaba a aquellos que no.

Muchas personas, por supuesto, siguen creyendo en el antiguo Dios, pues de esa manera pueden expresar su ira, su venganza y su prejuicio contra otros. Pero Dios no forma parte de tu drama psicológico.

Dios ha puesto el poder de la redención dentro de ti, pero necesitarás sabios maestros, poderosas relaciones y coraje y determinación de tu parte para ser capaz de tomar los Pasos al Conocimiento y descubrir y seguir este poder con éxito. Escuchar simplemente que reside dentro de ti no significa nada si no puedes experimentarlo, seguirlo y aprender a expresarlo con el tiempo.

Tú continúas viviendo en la miseria. Tu vida no ha sido redimida. Tu vida no ha sido examinada. Tu vida interior sigue sin descubrir. Estás vagando. Estás perdido, confiando solo en tus creencias y exhortaciones para tener algún sentido de claridad, permanencia y dirección.

Este es el motivo por el cual Jesús no retornará a la Tierra, pues su trabajo está ahora en la Comunidad Mayor. Tú tendrás que seguir su Enseñanza. No puedes aferrarte a su faldón, intentando complacerle, hacerle preguntas, suplicarle o arrastrarte tras él. No fue su misión ponerte en ese tipo de posición.

La verdadera religión se comprende muy mal y permanece en gran medida desconocida, incluso para aquellos que afirman ser los seguidores de su religión. Es por eso que Dios ha enviado una Nueva Revelación al mundo: para darle a la humanidad mayor fuerza, mayor promesa y la verdadera clarificación de la Presencia, el Poder y el Plan Divinos en este mundo y en todo el universo.

La Revelación hablará de la gran verdad que siempre ha residido en todos los grandes Mensajes de Dios para la humanidad. Pero presentará cosas que nunca se han presentado antes en el mundo, cosas sobre la naturaleza más profunda de la espiritualidad humana y sobre el futuro y el destino de la humanidad dentro de una Comunidad Mayor de vida en el universo. Hablará de las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo y que alterarán su paisaje, y de la condición de la humanidad y las perspectivas de la civilización humana. Esto nunca ha sido presentado antes, pues antes no era necesario. Pero ahora sí lo es.

Si Jesús retornara al mundo, iniciaría una guerra mundial: los creyentes contra los no creyentes. ¿Y cuál sería el valor de esto? Dios no prefiere a quienes creen en Jesús sobre aquellos que no. Estás pidiendo la destrucción al querer que dicho suceso tenga lugar. El sabio reconoce esto. El ignorante no lo reconoce.

Jesús apuntó hacia el Redentor. Habló como si el Redentor estuviera hablando a través de él, guiado y gobernado por el Conocimiento, enviado al mundo por este propósito —para ser un representante y una demostración del Redentor.

Dios no tiene que intentar gestionar al detalle tu vida, o intentar manejar un mundo caótico repleto de personas ignorantes y caóticas, en un universo de incontables mundos llenos de individuos confundidos e ignorantes. Dios simplemente ha puesto al Redentor en todos, esperando a ser descubierto. Esto es así porque el Creador es inteligente y no un idiota; es un sabio gerente, el Creador.

Así que, una vez que la Separación comenzó antes del principio del tiempo, la respuesta se dio completamente. Y para ti reside en tu interior, bajo la superficie de tu mente, en un pozo más profundo de silencio dentro de ti. Allí, si puedes cultivar la capacidad de entrar en este silencio y de estar allí en un espíritu de reconciliación, humildad y apertura, comenzarás a oír la Voz que habla. Hablará con palabras o con imágenes, pensamientos, sentimientos o sensaciones, dependiendo de tu constitución y tu orientación individual. Ese es el Redentor.

Muchas personas, por supuesto, no saben de esto. Ellas tienen miedo de sí mismas. Temen estar llenas de maldad y malas intenciones, y que el diablo estará al acecho en su interior todo el tiempo. Ellas quieren creer en algo externo que las salve, pues piensan que están en peligro en su interior, así como llenas de pecado y maldad.

Esto es ignorancia. Si, tú tienes tendencias ignorantes, e incluso tienes tendencias malvadas. Pero esas tendencias no son nada comparadas con el Poder del Conocimiento que Dios ha puesto dentro de ti como Redentor.

Por tanto, tendrá que haber aquí una completa reconsideración, o la humanidad continuará con sus ignorantes y destructivas maneras, incapaz de responder a los Mensajes de Dios y a la influencia de Dios, la cual habla a través del Conocimiento en el individuo. Pues en toda la parte de la Creación que ha entrado en la Separación de Dios, Dios habla a los separados a través del Conocimiento —no como mensajes individuales, sino como una Voluntad, una Fuerza, una Gran Atracción.

Mientras el universo se expande físicamente, Dios está llamando a todos de vuelta. Dios está llamando a todos de vuelta no a través de la muerte, sino a través del servicio, a través de las relaciones, a través de la realización y el logro en la vida física.

Tu éxito en el Cielo está basado en tu éxito en la Tierra. Por tanto, Dios es todo acerca del éxito. Pero Dios define qué significa el éxito, cómo puede lograrse y qué implica realmente su expresión.

Aquí, los codiciosos y los que se sirven a sí mismos serán decepcionados, pues Dios tiene otros planes para ellos. Aquí, lo que es codicioso y agresivo en tu interior no encontrará satisfacción, pues Dios tiene otros planes para ti. Solo el Redentor puede revelarte esto a nivel individual.

Esta es la revelación personal para la que debes prepararte. Sin esto, las personas son estúpidas y ciegas, creyendo en los principios y exhortaciones de líderes agresivos e individuos ambiciosos, puestos ahora en conflicto con otros, produciendo violencia, crueldad y genocidio en nombre de la religión, en nombre de Dios.

Mira la historia de la humanidad y sabrás que la humanidad necesita y debe ser redimida. Mira tu propia historia personal honesta y objetivamente. ¿Refleja realmente un propósito y significado mayores en la vida? ¿Refleja realmente verdadera integridad, verdadera honestidad contigo mismo y verdadera compasión por otros?

Si eres realmente sincero, verás la respuesta. Puede que te sientas abatido por un tiempo, pero debes ver esto. No pretende llevarte al autocastigo o a la negación de ti mismo, sino a un verdadero reconocimiento de tus más grandes necesidades en la vida.

Dios está en todas partes, influenciando a los separados mediante el Poder y la Presencia del Conocimiento —una inteligencia mayor sobre la cual la humanidad sabe muy poco.

La religión, sin embargo, ha sido llevada a la idolatría. Ha sido llevada a la idolatría por la fantasía y la superstición; ha sido llevada a la magia y las pociones, degenerando debido a los niveles de ignorancia y las pasiones de la humanidad.

La respuesta es muy simple, pero las personas parecen no poder encontrarla. La verdad es tan liviana, pero ¿quién puede soportarla? ¿Quién puede vivirla? ¿Quién puede seguir el poder y la Presencia del Conocimiento sin autoengaño, sin manipulación, sin confabulación, sin tratar de manejar o manipular la presencia para satisfacer las preferencias y deseos de uno mismo?

Con el Conocimiento, tú hablas y piensas claramente. Tu vida tiene un camino y una dirección, y no eres seducido por la belleza, la riqueza o el encanto. Ves a través de los engaños de otros. Ves las necesidades y los apuros de otros. Ves no con condena, sino con compasión. Pues sabes que hará falta un gran esfuerzo para que las personas se aparten de la degradación, no solo físicamente en el exterior, sino internamente, por dentro.

La mente de las personas está llena de polución, llena de violencia, llena de degradación, llena de odio y desconfianza. Es como vivir en un barrio bajo.

Los ricos pueden perseguir sus sueños y disfrazarse, pero por dentro viven en la pobreza. Ellos piensan que Dios va a recompensarlos con todos sus pequeños placeres y baratijas. Pero son unos desconocidos ante sí mismos, y tienen miedo de detener sus desesperadas búsquedas. Ahora tienen mucho miedo de perder: de perder la riqueza, la belleza y el encanto, de ser desaprobados por otros, de ser rechazados por otros. Son esclavos de esas cosas. Su riqueza solo les ha traído mayores dificultades.

En lugar de cuidar de los pobres, ellos están comprando mansiones para sí mismos. ¿Crees que eso representa la Voluntad de Dios? A los ojos de Dios, los ricos son más patéticos que los pobres, pues han despilfarrado los regalos que la vida les ha dado, mientras que los pobres no los poseen en absoluto.

Todo debe ser ahora usado para un propósito mayor: la riqueza, el poder, la oportunidad, los recursos, las ventajas; todo para servir al bienestar de la humanidad. Pues ahora la humanidad está enfrentando las Grandes Olas de cambio, las cuales tienen el poder de devastar la civilización humana. Está enfrentando competición del universo, por parte de aquellos que están aquí para aprovecharse de una humanidad débil y dividida, buscando gobernar la percepción humana sin el uso de la fuerza.

Las personas no saben de estas cosas, pero son las cosas que van a determinar el destino y el futuro de cada persona en el mundo y de su descendencia, sus hijos, sus familias. Las personas están pasando por alto los grandes problemas y los grandes desafíos, preocupadas con cosas de mucho menos significado y, a menudo, sin significado en absoluto.

Cuando puedas ver esto incluso en un momento de verdadera honestidad contigo mismo, en un momento de evaluación profunda, verás la necesidad de redención. Y verás que no puedes redimirte a ti mismo a través de tu orgullo intelectual; ni a través de tus logros tecnológicos; ni a través de la demostración de poder y agresión en el mundo; ni a través de la riqueza, el esplendor y el desfile de todas las otras inducciones y seducciones que arrastran a las personas a búsquedas desesperadas y carentes de promesa.

El Redentor está contigo. Puedes llamarlo Jesús. Puedes llamarlo Muhammad (Mahoma). Puedes llamarlo Buda. Puedes llamarlo Shiva. Puedes llamarlo por cualquier nombre que te parezca significativo, pero el Redentor no tiene nombre, no tiene personalidad, no tiene forma. Es invisible y por tanto omnipresente. Puede penetrar en cualquier situación. No está limitado por lo que te limita a ti en la realidad física.

Si malinterpretas el significado del Redentor, malinterpretarás la vida de Jesús. Malinterpretarás la vida de Muhammad, y de Buda, y de los otros grandes Mensajeros que han venido a la Tierra. Malinterpretarás la religión.

Todo ahora se torcerá y se desviará. Pensarás en Dios como el gran juez que recompensa y castiga al final. Pensarás todas esas cosas, porque tus premisas son erróneas. Calcularás mal las consecuencias y los resultados de esas premisas. Pensarás que dios es terrible, porque tú eres terrible. La religión se volverá llena de acertijos y contradicciones que no pueden resolverse, porque no entiendes la diferencia entre el Espíritu y la vida manifiesta.

Tú piensas que Dios está ahí para servirte. A pesar de que no lo admitas ante ti mismo, realmente quieres que Dios haga cosas por ti. Quieres que Dios se haga cargo de tus problemas por ti. Quieres que Dios borre tus errores por ti. Quieres que Dios te haga sentir mejor sobre tu vida. Quieres que Dios te dé esperanza y promesa. Quieres que Dios haga que la Separación funcione, de manera que tú, como individuo, puedas satisfacerte en la realidad manifiesta.

Pero Dios tiene otros planes para ti. Si los temes en exceso, los evitarás tratando de perderte en romances, en aficiones, haciendo dinero o simplemente tratando de resolver tus problemas en la vida. Dios tiene otros planes para ti. Y eso es la Redención.

El Poder y Presencia del Conocimiento crea la Redención y la mantiene para ti. No puedes gobernarla. No puedes controlarla. No puedes usarla para hacer dinero, o para encontrar amor, o para lograr tus objetivos, o para cumplir tus ambiciones. Cuando piensas de esa manera, piensas que Dios está aquí para servirte. Quizá pienses que Dios te está bendiciendo, pero estás pensando en Dios como un sirviente, tu pequeño chico de los recados que va a realizar tus deseos porque crees en alguna doctrina religiosa.

Dios tiene otros planes para ti. Y los planes de Dios te redimirán y te realizarán; te darán verdaderas relaciones con otros; te permitirán experimentar la gracia, el poder y la presencia en tu vida; y sacarán de tu mente el odio, el juicio y la irritación.

Solo Dios puede limpiar tu mente, pero Dios no lo hace como si fuera un truco de magia. Es un proceso que atraviesas, porque debes pasar por este proceso. No eres redimido de pronto, ya que Dios no puede deshacer lo que tú has creado —no fue Dios quien lo creó—. Eres tú quien tiene que deshacer lo que has creado, con el Poder y la Presencia de Dios como guía.

No puedes retornar a tu estado celestial lleno de quejas, ira, miedo y ambición. Ni siquiera sabrías que estás allí. No serías capaz de funcionar en esa realidad. Para ti sería como el infierno.

Por tanto, tu vida debe recibir propósito, significado y dirección. Tu mente debe ser elevada, limpiada y posicionada en servicio al Redentor.

Aquí debes entender que el Redentor es uno. Tú no posees al Redentor. No puedes estar en conflicto con otros si eres guiado por el Redentor y ellos son guiados por el Redentor.

Las personas apenas pueden imaginar qué aspecto tendría esto o que significaría, porque no forma parte de la vida que han creado para sí mismas. Las personas continúan pensando que pueden crear su realidad, porque no saben de la Realidad que las ha creado. Las personas tratan de vivir exitosamente en Separación, sin darse cuenta de que en eso no hay éxito en absoluto.

Tu separación ha recibido ahora un propósito mayor: el poder de la Redención, el poder del servicio y la contribución al mundo, el poder del dar, el poder del amor, el poder de la autodisciplina y la autocontención, el poder de la claridad mental y la honestidad emocional, el poder de la objetividad y el poder de la resonancia con otros. Solo el Redentor puede otorgarte esos poderes y aclarar y limpiar tu mente, de manera que esos poderes puedan emerger naturalmente en tu experiencia, en tu vida y en tus circunstancias.

No todos pueden creer en un único maestro. Eso nunca va a suceder y nunca ha sucedido. Nunca sucede en ningún mundo en el universo. Pero todos pueden responder al Redentor. En este sentido, es solo una cuestión de tiempo. El tiempo aquí se mide en términos de sufrimiento y miseria, pues cuanto más tiempo tu vida permanezca sin ser redimida, más tiempo vivirás en la ira, en la confusión y en la decepción.

Tus placeres son temporales y se pierden fácilmente. No tienes un sentido de autoconciencia. No tienes verdadera dirección en la vida. Tratas de buscar placer, comodidad y alivio, pero no puedes encontrar estas cosas de ninguna manera satisfactoria.

Esto es así porque la Separación nunca ocurrió realmente, y sigues conectado a Dios. El Redentor es la parte de ti que sigue conectada a Dios, y esa conexión nunca puede romperse.

Como ves, Dios es la Gran Atracción. Cuando comienzas a sentir esta Atracción, ella comienza a cambiar tu vida, al principio poco a poco. Pero las cosas comienzan a desvanecerse: viejas ideas, viejas preocupaciones. Incluso viejas creencias y suposiciones comienzan a desvanecerse, y nuevas cosas llegan para tomar su lugar, como una transformación natural dentro de ti.

Pero necesitas una gran Enseñanza. Necesitas una gran clarificación. Porque el mundo está lleno de error e ignorancia, y la verdadera religión ha sido malinterpretada tan a fondo que las personas son llevadas por el mal camino en ella.

Esto es parte de la Nueva Revelación de Dios. No pienses que puedes permanecer aparte del Nuevo Mensaje de Dios para la humanidad y aun así entenderlo, pues eso no es posible. Debes estudiarlo. Debes experimentarlo. Debes ver lo que tiene que decirte. Solo entonces entenderás su poder, su potencia y por qué ha sido llamado al mundo en este momento, y por qué tú lo has encontrado en este momento.

Tienes un destino mayor para estar en el mundo, pero solo el Redentor dentro de ti sabe cuál es, cómo puede lograrse y los pasos que debes dar para descubrirlo. Para apoyar este descubrimiento, el Creador de toda vida ha provisto los Pasos al Conocimiento en una forma muy simple. Bajo la guía del Redentor, estos Pasos son poderosos y cambian la vida.

Pero debes venir a esto reconociendo las necesidades más profundas de tu vida. No puedes venir como un consumidor o como un ladrón. No puedes venir simplemente para recoger la recompensa. Tienes que hacer el viaje que los Pasos requieren. Este viaje es individual para ti, pero su verdad es común para todos.

Da gracias al Creador de toda vida por tener el Redentor a tu alcance.

Da gracias de que por muy difíciles, depravadas o desafortunadas que sean tus circunstancias, el Redentor está a tu alcance.

Da gracias de que Dios tenga otros Planes para ti y para tu vida, pues tus planes nunca podrán realizarte.

Da gracias porque todos serán redimidos al final, y las cavernas del infierno serán vaciadas mediante la Gracia del Redentor.

Da gracias de que el mundo sea un lugar donde experimentar la redención y expresar sus regalos a un mundo y una humanidad en lucha.

Da gracias por estar en el mundo en este tiempo para enfrentar las Grandes Olas de cambio, de manera que tus regalos puedan surgir de ti y tu vida pueda ser una vida de servicio y contribución.

Da gracias por tener una mente y un cuerpo capaces de ser vehículos para el Redentor, capaces de ser vehículos para el Conocimiento.

Y da gracias por ser parte de la Creación y nunca haber podido dejarla completamente, pues esto hace que tu redención sea posible e inevitable.

Ahora es una cuestión de tiempo. Es una cuestión de honestidad. Es una cuestión de autoconciencia y de aceptar la verdad de tu vida.

El Redentor está esperándote y llamándote: llamándote a salir de las sombras, llamándote a salir de la confusión y los dilemas sin esperanza, llamándote a salir de los lazos y trampas del mundo, llamándote a salir del odio, el juicio y otras maldades de la mente.

El Redentor te espera, pero el tiempo apremia, porque este es tu tiempo. Este es el tiempo para la redención. Es un tiempo de Revelación, en el que Dios ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo para la protección y el avance de la humanidad. Esta es tu gran oportunidad. No estará siempre a tu disposición. Pues a medida que envejezcas, te volverás menos capaz de responder al Redentor y de seguir lo que el Redentor te proveerá.

Da gracias de que Dios no pueda ser engañado nunca por el ingenio, la imprudencia o el engaño humanos, y de que se haya puesto en marcha un Plan tan perfecto que nadie puede destruirlo. Solo puedes evitarlo o malinterpretarlo, malentenderlo y mal aplicarlo. Pero no puedes dañarlo.

Permite que tu fe, entonces, esté en el poder y la presencia del Conocimiento, pues este es el verdadero Redentor. Esto es lo que Dios ha enviado para que te acompañe donde sea que vayas en el mundo. Está hablándote cada día, pero aún no puedes escucharlo, porque tu mente está atascada en la superficie. Aún no puedes sentirlo, porque tus sentimientos están atrapados en otras cosas. No puedes responder, porque aún no tienes la fuerza interior o la confianza en ti mismo para hacerlo.

En esto nadie es un maestro, pues no hay maestros viviendo en el mundo. Todos son estudiantes. Incluso los más avanzados maestros siguen siendo estudiantes, estudiantes del Redentor.

Permite que esta sea tu comprensión.