Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 23 de enero de 2008
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Your Purpose and Destiny

Escucha el audio original aquí (en inglés):

Descargar (cliquea en el botón derecho y selecciona “guardar enlace como”)

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Hay un propósito superior para ti en el mundo: un propósito superior que te ha traído al mundo, y que está destinado a servir al mundo que ves y al que vendrá. La realidad de este propósito —su significado y su expresión— existe más allá del alcance de tu intelecto. Es algo que reside profundamente dentro ti. Dios lo ha puesto en lo profundo de ti, dentro de una mayor Inteligencia dentro de ti, una Inteligencia que es llamada Conocimiento.

Tu intento de comprender este propósito con tu intelecto siempre resultará ineficaz, porque el intelecto no fue diseñado para comprender cosas de esta magnitud. Tratar de entender la Mente más profunda del Conocimiento es como tratar de entender la Mente de Dios. Es mejor no intentarlo.

Lo importante es poner tu vida en conexión con esta Inteligencia más profunda, en alianza con esta conexión más profunda. Esto le dará a tu mente, a tu intelecto, todo el trabajo que es capaz de asumir.

Las personas han perdido su conexión con Dios. Incluso quienes ahora afirman tener una religión, han creado un entendimiento de Dios o lo han adoptado de sus culturas, de sus tradiciones, las cuales no captan la esencia real del asunto. No capturan el misterio, el poder y la potencia de lo que realmente es tu propósito superior. Representan la mente intentando comprender la realidad del Espíritu. Este intento y esta comprensión siempre serán incompletos, siempre serán solo una aproximación.

Es importante que entiendas esto, ya que tratarás de entenderlo y quizá ya hayas adoptado muchas ideas. Tal vez creas fervientemente ciertas cosas respecto a la realidad de tu vida más profunda, tu conexión con Dios y tu propósito superior en el mundo. Pero la realidad aquí siempre estará más allá de tu alcance.

Pero no está más allá de tu experiencia, porque habla a través de ella. Se expresa a través de ella. Y en muchos casos, este tipo de experiencia será inexplicable, más allá de la comprensión y la definición.

Por tanto, es necesario permitir siempre que parte de tu vida sea misteriosa y tratarla con reverencia y asombro, con expectación. Quizá sientas que tienes una comprensión firme de tus asuntos, de tus interacciones con las personas, de tu trabajo en el mundo, de tus deberes, actividades y obligaciones, etc. Pero siempre debes permanecer maravillado del misterio de tu vida. Si pierdes este sentido de asombro, entonces habrás perdido tu conexión, tu conexión más vital, tu línea de vida con Dios y, al menos temporalmente, la posibilidad de experimentar y expresar un propósito superior en tu vida.

El mundo que ves llamará a este propósito a surgir de ti cuando estés listo. No es cualquier cosa en el mundo. Será algo muy específico: una situación, un conjunto de circunstancias, una relación única, una gran dificultad o una gran y apremiante necesidad en el mundo… que te hablará de la manera más profunda y directa posible. Y cada vez que pienses en ello, cada vez que lo vuelvas a experimentar, tendrás la misma resonancia más profunda.

Es como si hubieras encontrado algo que tiene tu nombre escrito, algo que te habla directamente, algo que despierta un mayor sentido de compromiso dentro de ti. Una vez más, podrías imaginar y creer que tienes un propósito, y quizá este cambie muchas veces. Pero no es lo mismo, como ves.

Muchas personas han dado a sus ideas toda la credibilidad, olvidando el valor y el significado de su propia experiencia. Ahora solo intentan experimentar sus ideas. Quieren que su experiencia confirme sus ideas, que las valide y demuestre la verdad y eficacia de dichas ideas. Pero no se trata de esto, como ves.

Es la inseguridad fundamental de las personas lo que las lleva a identificarse con sus pensamientos hasta ese punto, lo que las lleva a basar su vida en creencias y suposiciones, perdiendo entonces el sentido de misterio, incertidumbre y expectativa que surge al vivir cerca de la vida.

Aquí debes permanecer sin una definición completa. Tu vida debe estar abierta. Las posibilidades deben existir. Aquí reconoces que tus ideas y creencias solo son útiles; no son lo absoluto. Solo están ahí para ayudarte a navegar el mundo. No están ahí para definir el mundo. Solo están ahí para ayudarte a entender la vida, no para definirla.

Aquí tu sentido de seguridad debe ir más profundo, más allá del alcance de tus creencias, suposiciones e ideas, hasta algo mucho más sólido y fundamental dentro de ti.

Quizá creas fervientemente en Dios. Quizá creas fervientemente en los dictados de tu religión, pero esto no significa que hayas encontrado este fundamento más profundo. Esta base es demostrada y representada por el Conocimiento dentro de ti, la Inteligencia más profunda que el Creador de toda la vida ha puesto ahí para guiarte, protegerte y conducirte hacia una vida mayor y a un propósito superior en el mundo.

Si estás circunscrito por tus creencias, ¿cómo puede Dios moverte a hacer algo? Tan pronto como tu pensamiento o tus actividades comiencen a ir más allá de los límites que has establecido, te sentirás asustado, ansioso e inseguro. Tu sentido de identidad será sacudido. No estarás seguro de lo que estás haciendo. Y es probable que te retires, regresando a la seguridad, volviendo al confinamiento de tus creencias y suposiciones.

Es pura arrogancia pensar que entiendes a Dios, que comprendes lo que es la justicia, que asumas que conoces la voluntad y el propósito de Dios para ti y para toda la humanidad. Sin embargo, muchas personas hacen estas suposiciones, las defienden y condenan a otras personas por no estar de acuerdo.

Si quieres tener alguna esperanza de encontrar tu propósito superior en el mundo y de moverte más allá de los límites y el confinamiento de tus propias creencias y suposiciones, entonces debes abrir la puerta a la vida. No puedes vivir en la habitación de tus propias definiciones. Porque esa habitación se vuelve una prisión, una prisión sin ventanas desde la que no puedes ver el exterior.

La puerta debe estar abierta. Las ventanas deben estar abiertas. La habitación le da a tu vida definición y estabilidad, pero debe estar abierta a la vida. Tu comprensión de Dios debe evolucionar, debe desarrollarse. Para hacerlo, debes estar dispuesto a pasar por periodos de profunda duda e incertidumbre, mientras pasas de un conjunto de ideas o un nivel de comprensión a otro.

Es como el hombre en el trapecio. Para ir de una barra a otra, debe soltar la primera. Por un momento, no estará aferrado a nada, como ves. Pero confía en que podrá llegar y encontrar la siguiente barra, que lo estará esperando.

Es como la evolución de tu comprensión. Para ser un estudiante, no puedes asumir que eres el maestro. Para ser un estudiante, debes estar dispuesto a aprender lo que no sabes y a cuestionar tus propias suposiciones.

Pero muchas personas no quieren hacer esto, porque piensan que sus creencias son la verdad. Piensan que sus creencias son lo que ellas son, que definen sus vidas, y que les aportan seguridad y estabilidad en un mundo incierto.

Dios ha puesto un propósito superior y una mayor Inteligencia dentro de ti. Para experimentar esto, para entender los mensajes que te envía y las señales que te da y ser capaz de seguir el camino que te presenta, entonces debes estar dispuesto a avanzar más allá de los límites de tu comprensión, más allá de las convenciones de tu cultura o tu religión, y más allá de las expectativas de otros.

Si buscas consenso para tus puntos de vista, siempre pondrás tu mirada demasiado bajo. Siempre asumirás para ti un conjunto más bajo de estándares. Como ves, este no es tu destino —entrar en el mundo y consolidarte en el mundo y en las creencias y expectativas del mundo, etc.

Estas aquí para construir una base para que este propósito superior sea experimentado, seguido y expresado. Esta es tu responsabilidad fundamental y será tu sentido fundamental de satisfacción. Porque ninguna otra cosa satisfará la necesidad más profunda de tu alma. Riqueza, placer, indulgencias, romance, logros, reconocimiento… nada de esto satisfará la necesidad más profunda del alma, porque esta es la necesidad más profunda de tu vida.

Incluso si logras obtener la riqueza y los elogios del mundo, tu alma permanecerá hambrienta, su necesidad insatisfecha, y estarás inquieto y ansioso. Tus éxitos y logros serán muy temporales y fugaces. Tu inquietud aumentará. Tu sentimiento de decepción crecerá. Y verás la superficialidad de estos éxitos. Verás que no te satisfacen. No responden a tu necesidad más profunda, a tus preguntas más profundas.

Estas solo pueden ser respondidas por el poder y la presencia que Dios ha puesto dentro de ti, un poder y una presencia que no puedes controlar, que no puedes definir completamente, que no puedes usar para obtener lo que quieres de la vida.

En tu corazón sabes de lo que estamos hablando aquí. Es como una puerta que temes abrir. Es como una quietud dentro de ti que tienes miedo de experimentar. Es como la Presencia que permanece detrás de ti, y tú tienes miedo de girarte y enfrentarla, estando como estás atrapado en el mundo con todos sus conflictos, problemas y luchas, atrapado en tu trabajo y tus relaciones, sin apenas un momento para reflexionar.

Todo esto te espera. Ya seas conservador o progresista, cualesquiera que sean tus ideas y posiciones políticas, cualesquiera que sean tus quejas y reprimendas contra otros, este misterio, esta llamada, te espera.

Quizás pienses en este momento, “Bueno, este no es el problema. Puedo enfrentar eso. Sé lo que es eso. Yo puedo estar con eso”. Pero cuando realmente comiences a responder, verás cuánta resistencia tienes. Has estado tanto tiempo sin relacionarte contigo mismo que ahora tienes miedo. Te resistes a ello. Te hace sentir ansiedad.

Dios, creas en Dios o no, sigue siendo profundamente inquietante. Como experiencia en lugar de solo una idea, Dios es profundamente inquietante —inquietante para tus planes, tus metas, tus establecimientos, tus apegos.

Tienes vergüenza, porque has hecho cosas que sabes que no están bien. Tienes remordimientos. Tienes cosas que no quieres que Dios vea, cosas que no quieres traer a esta relación primaria. Y entonces hay resistencia.

Puedes apegarte a la idea de Dios, pero a la experiencia, bueno, eso es otro asunto. Puedes rezar a Dios pidiendo lo que quieres, o para protegerte, o para proteger a quienes amas, pero ¿puedes realmente estar con esa relación, con la experiencia misma, sin escapar, sin ir a esconderte en alguna parte?

Las personas rinden culto. Rezan a Dios. Caen de rodillas. Pero tienen miedo de la experiencia, de la conexión, de la Presencia, de la Gracia.

Vienes a Dios con las manos abiertas. Vienes a Dios sin suposiciones, sin reprimendas, sin declaraciones. En tus oraciones, en tus meditaciones, cualquiera que sea tu práctica espiritual, vienes tal como eres: con remordimientos, con ansiedad, con incertidumbre, con frustración. Vienes tal como eres.

Estás con el silencio. Aprendes a estar con ese silencio. Es en él que el Conocimiento hablará a tu mente, que Dios se comunicará contigo a través de la Inteligencia que ha puesto en lo profundo dentro de ti. Es aquí donde aprenderás a ser paciente y observador en lugar de nervioso y exigente.

Las personas quieren la respuesta a sus vidas: “Solo dime para que es mi vida. Solo muéstrame lo que tengo que hacer”. Pero tienen miedo de la relación y la conexión que hará que esto sea genuino, posible y efectivo en el futuro. Sin la conexión, todavía estarás funcionando al nivel de las ideas y las suposiciones.

Tienes que esperar y recibir, no necesariamente recibir todas las cosas que deseas, sino recibir la presencia y la conexión, para permitir que esto modifique tu vida poco a poco, que reoriente tus prioridades y que dé a tus valores algún tipo de coherencia y de unidad dentro de ti.

Porque no puedes vivir una vida mayor basada en tu vida actual. No puedes saltar desde donde estás ahora a un estado diferente de mente, conciencia y participación en el mundo. Debe haber un cambio profundo dentro de ti, y esto representa el trabajo interno que debe suceder, un trabajo interno que es realmente misterioso, como ves.

Puede que tengas un concepto de ello. Puede que lo valores. Puede que lo veas como necesario. Pero cómo sucede realmente está por completo más allá de la comprensión del intelecto. Es la obra de Dios dentro de ti.

No puedes simplemente adoptar un programa o una idea y decir: “Este es mi propósito superior”. Porque sigues siendo la misma persona con las mismas ideas, expectativas, hábitos y percepciones de antes. Estas cosas no te permitirán asumir una vida mayor, sino que harán que sigas cometiendo los mismos errores una y otra vez. Te mantendrán justo donde estás.

No puedes simplemente cambiar tu vestuario o hacer algo cosmético y afirmar que tu vida ha cambiado o que tú has cambiado, aunque las personas intentan hacerlo todo el tiempo. Una nueva serie de ideas, un nuevo conjunto de circunstancias, tal vez nuevas relaciones, y piensan que su vida está transformada. Pero realmente aún ha sucedido nada en el interior.

Por eso, dar los Pasos al Conocimiento —comenzando tu viaje hacia un propósito superior en la vida— es al principio muy misterioso. No parece necesariamente que esté sucediendo algo en el exterior, y tú estás impaciente. Quieres resultados. Quieres que tus actividades sean validadas. Quieres alcanzar tus metas hoy o mañana.

Pero algo se está moviendo en tu interior; es imperceptible de hora en hora, e incluso de día en día, pero semana a semana y mes a mes, oh sí, algo realmente está cambiando. Y está cambiando a un nivel que realmente no puedes entender. ¿Tienes la paciencia y la perseverancia para seguir con esto y permitir que este cambio ocurra?

Como ves, es como cocinar pan en el horno. Si lo sacas cada diez minutos para ver si está listo, no se cocinará. No experimentará su transformación. No se convertirá en algo comestible, útil y hermoso.

Igual pasa contigo. Debes permitir que Dios cree el cambio dentro de ti —el cambio de corazón, el cambio de mentalidad, el cambio de valores y prioridades, la disposición para cambiar tus circunstancias, incluso tus relaciones—. Y lo haces porque tienes una necesidad profunda, una gran necesidad: la necesidad de saber quién eres y por qué estás aquí, para qué es tu vida y de qué se trata.

Por tanto, la mayor parte del trabajo al principio está en el interior. Implica construir una base dentro de ti, crear un cambio dentro de ti. De lo contrario, asumir un propósito superior será algo simplemente cosmético. Será como empapelar tu habitación. Solo estarás creando una apariencia diferente.

Tener un propósito superior en tu vida significa que debes tener establecida la base del Conocimiento dentro de ti, de lo contrario saldrás corriendo al mundo con tus grandes ideas sobre quién eres y por qué estás aquí. Y Dios no podrá ayudarte. Solo la decepción y la desilusión te traerán de vuelta a la cordura, a tu humildad y a Dios.

A medida que comiences a experimentar la evidencia de que existe un propósito superior para ti, verás que ha habido señales a lo largo de todo el camino: cosas que te retienen, cosas que te desaniman, cosas que te impiden tener una gratificación inmediata o relaciones inmediatas con otros. Señales que indican ciertas cosas sobre ti que son relevantes para tu propósito superior: orientaciones en tu vida, intereses únicos e incluso peculiares.

Resuenas profundamente con ciertas cosas, incluso de manera ilógica, porque estas son las señales. Y han estado contigo todo el tiempo, desde tu infancia, como puedes ver, indicando algo sobre ti: una orientación natural, un interés natural o una resonancia que habla de tus logros futuros y de la posibilidad de vivir una vida mayor.

Comenzar a responder aquí, a avanzar en una verdadera dirección y permitir que tu vida sea remodelada y redirigida por el Conocimiento dentro de ti, te brinda gran alegría y confirmación. Por fin, empiezas a sentir que eres una persona en vez de un grupo de facciones divididas y contenciosas —queriendo cosas diferentes, yendo en direcciones diferentes, empujado por fuerzas diferentes.

Empiezas a sentir que tienes algún tipo de fundamento dentro de ti mismo, un centro de tu Ser; que estás anclado a algún lugar genuino, en vez de estar atado solo a circunstancias, personas y lugares. Y esto te aporta un gran sentido de fuerza y permanencia.

Porque la sensación de significado en tu vida es puramente una experiencia. Quizá la entenderás realmente solo más tarde, en retrospectiva, pero en el momento es una experiencia. Y esto te permite asentarte dentro de ti. Te permite estar quieto y atento dentro de ti. Te enseña el valor de la paciencia. Te enseña el significado de esperar a que las cosas sucedan, a que el pan se cocine en el horno, a que todo siga su curso.

Con el tiempo, comprenderás cómo se produce realmente el cambio dentro de las personas, cómo se produce este cambio mayor. ¿Cuáles son sus señales? ¿Cuáles son los peligros que pueden evitar que ocurra? Verás estas cosas, porque las habrás experimentado lo suficiente para poder comenzar a obtener una verdadera comprensión.

Aquí debes renunciar a la idea de la perfección y la maestría, porque se trata de obsesiones. Son ideas en la mente. Si realmente estás respondiendo al poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti, entonces comprenderás que debes renunciar a estas cosas. Tú no sabes qué es la maestría. No sabes qué es la perfección. Estas cosas deben serte mostradas con el tiempo.

Las suposiciones que hayas hecho en base a los valores de tu cultura o tu religión, bueno, Dios te llevará más allá de ellas hacia un mayor entendimiento. Pero debes estar dispuesto a ir. Y cuando vayas, comprenderás que realmente no entiendes. No estarás seguro de lo que creías saber, de lo que pensabas que era lo correcto.

Muchas personas no se alejarán de la orilla en este sentido. No se aventurarán por el mar abierto. Quieren permanecer firmemente plantadas sobre la base de su creencia y su comprensión. Para ellas, subirse al barco que está flotando es demasiado aterrador. Pondrán su bandera en la tierra y no se aventurarán en aguas abiertas. Y el mundo más allá de sus costas seguirá siendo desconocido para ellas. Y no emprenderán el viaje que les corresponde.

Porque cuando abandonas esa orilla, por un tiempo parece que no tienes una base firme. Dependes del bote que te llevará a la otra orilla, y esa otra orilla no la puedes ver. Está demasiado lejos.

Debes dejar la vida que has conocido a cambio de una nueva. Pero para llegar allí, saldrás a mar abierto y el Conocimiento será tu bote. Y aquellas relaciones que son fuertes en el Conocimiento, que te recuerdan el Conocimiento, serán tu compañía y tu seguridad.

Aunque es posible que tengas muchas dudas y quieras regresar a la orilla de la que partiste, habrá algo en ti que te impulsará a seguir adelante: “Sigue adelante. No te detengas. Mantén el rumbo. No vuelvas atrás”.

Y tendrás miedo: “Oh, dejé muchas cosas atrás. Tal vez he cometido un terrible error. Y he renunciado a estas cosas… Oh, Dios mío, debería recuperarlas. ¿Qué estoy haciendo?”. Pero algo dentro de ti dice: “Sigue avanzando. No vuelvas. No puedes volver”.

Desde tu interior, Dios está intentando llevarte a alguna parte, como ves. No hay una voz en las alturas comandándote; es la certeza que Dios ha puesto dentro de ti —una certeza que no puedes cambiar, que no puedes alterar en función de tus temores y preferencias, y con la que no puedes negociar ni discutir.

Algunas personas piensan que su propósito superior implica comprometerse plenamente con lo que realmente quieren. Pero ese no suele ser el caso, como ves, porque lo que creen que quieren es realmente un sustituto de otra cosa, y quieren que Dios valide su sustitución. Quieren usar la religión y la espiritualidad para confirmar que lo que quieren es realmente lo que deberían tener, y que es la verdad para ellas.

Pero, como ves, no puedes cambiar la dirección que Dios te ha dado en la vida. Solo puedes cambiar tu respuesta a ella. Tendrás que alterar tu expresión de ella de acuerdo con las circunstancias del mundo y adaptar su expresión en cierta medida, pero no puedes cambiar lo que realmente es, como ves. Esto es lo que te da libertad —la libertad de ser finalmente quien eres y lo que eres, para seguir la vida que estabas destinado a vivir.

Las personas piensan que pierden libertad cuando no pueden inventar su vida por sí mismas —ser lo que quieran, tener lo que quieran y hacer lo que quieran, sin ningún sentido de responsabilidad—. Y aunque puedan probar mil cosas, todavía estarán perdidas, frustradas e insatisfechas.

Tu propósito es algo que está esperando a ser descubierto. Las señales están ahí. Debes permitir que cambie tu vida, incluso cuestionando cosas que firmemente crees que de verdad quieres o debes tener para ti. Incluso esas cosas deben ponerse en duda, porque hay algo más grande que te está llamando, algo mayor que la satisfacción de tus deseos.

Si tienes el coraje y la integridad para responder a esto, entonces estarás comenzando a tener una base real en tu vida —algo que el mundo no puede seducir, algo que no puede ser gobernado por las demandas o expectativas de otros, algo que no puede ser entregado por conveniencia o por adquisición personal, algo con lo que no negocias, como ves.

Esto es lo que te da tu fuerza, tu poder y tu integridad. Esto es lo que inspira a los demás. Esto es lo que hace que la entrega de tus verdaderos regalos sea posible, significativa y efectiva.

Algunas personas piensan que ya han llegado: “Este es mi propósito. Estoy cumpliendo con mi propósito”, cuando en realidad solo han ascendido un cuarto de la montaña; tal vez en la dirección correcta, pero todavía con un largo camino por recorrer. Piensan que han llegado, pero en realidad solo han doblado una de las muchas curvas. Deben seguir adelante. El Conocimiento no les permitirá volverse complacientes o satisfechas consigo mismas.

Porque hay mucho más por recorrer, y tus circunstancias y la expresión de lo que estás haciendo pueden variar. Así que, incluso si crees que has llegado, en realidad solo acabas de comenzar.

Este viaje es lo que renueva y reaviva tu alma —la alegría más profunda y el sentido de confirmación de tu vida; el sentido de pertenencia en la vida en vez de ser simplemente alguien que está vagando por el mundo, sin rumbo, sin dirección, como un barco sin timón en el océano, siendo arrastrado por el viento y la corriente que existen en ese momento, chocando contra las costas, fuera de control.

El Conocimiento es tu timón. El Conocimiento es lo que te hace avanzar en la dirección correcta, capeando las tormentas del mundo, capeando la incertidumbre, capeando la duda en ti mismo, capeando la decepción de otras personas contigo.

Por tanto, como ves, en vez de hablar de un propósito superior en términos del resultado final, hablamos sobre el proceso de descubrimiento y el viaje que debes seguir, pues esto es lo que importa.

Debes estar dispuesto a partir sin saber cómo será la otra orilla, cómo será para ti. Si no tienes este coraje y este compromiso, no te subirás al barco. No subirás a ese barco hacia al Nuevo Mundo. Vacilarás y retrocederás.

El barco zarpará y no lo tomarás. Te quedarás en tu pequeña vida con tus pequeñas ideas. Permanecerás en tu celda aunque la puerta esté abierta. Cerrarás las puertas y las ventanas porque no querrás mirar hacia el exterior. Te convertirás en una persona que vive en un pequeño caparazón, encerrada en tus propias ideas, identificada con el pasado, identificada con aquello a lo que está acostumbrada. Y dentro de ti, tu corazón y tu alma estarán hambrientos e insatisfechos.

Esto no es lo que Dios quería para ti, pero es un riesgo. Es el riesgo de ser cautivado por el mundo. Es el riesgo de perderte dentro de ti mismo. Es el riesgo de estar desconectado de la Fuente de tu vida y del significado y dirección de tu vida. Estos riesgos son reales y profundos. Mira a tu alrededor y verás que es así.

Aquí no puedes buscar consenso, porque si realmente estás respondiendo, puede que seas la única persona que conoces que lo hace. Aquí tu compromiso con la verdad debe ser mayor que tu obligación hacia los demás o que tu necesidad de ser validado o aprobado por los demás.

La llamada de Dios te llamará a salir, a salir de la fila de otras personas. Y tomarás un camino que otros no parecen estar tomando. Y tu miedo a la soledad podría ser profundo, pero no estarás solo por mucho tiempo en este viaje. Tendrás que correr ese riesgo. Aquí estás renunciando a la esclavitud y la sumisión a otros a cambio de algo grande. Pero en el momento, puede que no parezca eso en absoluto, como ves.

Ser llamado es ser llamado a salir de la fila de los demás. Por supuesto, ellos no pueden seguirte. No están siendo llamados en ese momento. Incluso aquellos que crees que están educados espiritualmente pueden no ser capaces de ir contigo, e incluso tal vez no entiendan lo que estás haciendo. Aquí comenzarás a ver la diferencia entre la ideología y la inspiración, entre la definición que uno se da a sí mismo y el propósito superior en la vida.

Un gran cambio está llegando al mundo. Tienes que estar ahí para eso. Están llegando grandes dificultades para la humanidad. Tienes que estar preparado para proporcionar tu servicio al mundo. No puedes tardar una eternidad en decidirte ni rezagarte, porque estás tratando de llegar a alguna parte y se hace tarde. Tu contribución al mundo debe hacerse a tiempo, en el lugar correcto y con las personas adecuadas.

Si no estás en ese lugar ni con esas personas, entonces te estás quedando atrás. Porque el tiempo aquí es esencial. Por eso siempre existe un sentido de urgencia en relación a esto. Estás tratando de llegar al lugar de encuentro con otras personas que están hechas para estar contigo, que están destinadas a estar contigo. Tú mismo debes llegar allí. Si estás a un lado del camino, deambulando o cayendo en la duda y la confusión, no estás llegando a tu cita.

Tienes una cita con el mundo, como ves. Fuiste enviado aquí a una cita con el mundo. Debes asistir a esa cita. En tu corazón y tu alma estarás intentando llegar a esa cita, y aunque puedas malinterpretar todas las señales al respecto, aun así estará ahí.

Como puedes ver, existen muchos peligros y riesgos. Existen muchas trampas. Existen muchos autoengaños. Existen muchas otras fuerzas en el mundo que te alejarán o te detendrán. Pero la realidad de tu propósito superior es la voz más poderosa que existe.

Pero para saber esto, experimentarlo y seguirlo, debes emprender este viaje, como ves, un viaje de muchos pasos. Toma los Pasos al Conocimiento, permitiendo que el Conocimiento remodele y reforme tu vida; dejando que el Conocimiento te lleve hacia el futuro y establezca una nueva base; dejando que el Conocimiento te lleve a esas circunstancias, a esos lugares y a aquellas personas con las que necesitas conectarte. Porque solo el Conocimiento sabe dónde ocurrirá la cita, cuándo debes llegar allí y cómo puede hacerse el viaje.

Aquí solo puedes seguir, pero debes usar tu mente. Debes usar tus talentos. Debes usar tu discernimiento y tu discreción. Esto requerirá que ganes tanta fuerza como puedas, que te recompongas y permanezcas unido, que mantengas tu enfoque intacto, que mantengas tu confianza intacta, y que sigas avanzando en la dirección correcta.

Aquí no hay pasividad ni pasar el rato. Implica vivir una vida comprometida, y ese compromiso es lo que te libera —lo que te libera de la adicción, de la ambivalencia, del conflicto, de lesionarte a ti mismo, del peligro, de dar tu vida por la belleza, la riqueza o el encanto—. Te libera de todas estas cosas, como ves. Te libera de estas cosas, y te libera para algo mayor. Porque existe la “libertad de” y la “libertad para”. Pero para obtener la “libertad para”, debes obtener la “libertad de”.

El poder del Conocimiento te está llamando hoy. Siempre te está llamando. Con independencia de lo que pienses al respecto o la posición que tomes ante él, el Conocimiento permanece intacto. Es poderoso y no cambia. Por eso, es lo único fiable dentro de ti. Es lo único digno de confianza dentro de ti. Es lo único que es certero dentro de ti.

Por tanto, encuentra eso que es certero, que es poderoso, que tiene dirección, que no regatea ni negocia, y síguelo —dando los Pasos cada día, permitiendo que tu vida se reorganice, permitiendo que tus valores cambien, permitiendo que tu mente se enfoque, permitiendo que tus verdaderas inclinaciones prevalezcan sobre tus distracciones.

Este es el gran viaje. Esto es lo que Dios quiere para ti. Es por eso que Dios ha puesto el Conocimiento dentro de ti. Esto es lo que el mundo necesitará de ti en el futuro. Esto es lo que tus futuras relaciones buscarán en ti: la evidencia y la presencia del Conocimiento.

Porque tienes una cita con el mundo. Tienes un destino más grande en el mundo. Y tienes un propósito superior para estar aquí. Es a gracias esto como te conocerás a ti mismo y sabrás que Dios está presente en tu vida.