Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 24 de mayo de 2011
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: The Revolution

Escucha el audio original aquí (en inglés):

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Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Naciste con dos mentes, la Mente que Dios creó y la mente que ha sido formada y condicionada por el mundo, tu mente mundana. En este momento, tienes estas dos mentes.

Probablemente estás muy familiarizado con la mente mundana, ya que te domina casi el cien por ciento de las veces. Eso no significa que seas plenamente consciente de ella ni de todos sus pensamientos e impulsos, ya que las personas tienen mucho miedo de experimentar ciertas partes de su mente mundana: las partes oscuras y temerosas, las partes peligrosas, las partes misteriosas.

Las personas continúan buscando hacia el futuro, en parte para huir de su experiencia actual, y por eso la mayoría no pueden quedarse quietas por cinco minutos. Tienen miedo de su propia mente, de la mente mundana.

Sin embargo, existe una Mente más profunda dentro de ti, la Mente que Nosotros llamamos el Conocimiento. Esta representa la parte de ti que nunca ha dejado a Dios. No es religiosa, porque cuando estás conectado con Dios no hay necesidad de religión. Entonces la religión no tiene ningún sentido; solo existe la realidad. Pero es una realidad más profunda y mayor que la realidad que experimentas en tu mente mundana.

Así que tienes esas dos mentes, que son muy diferentes. Una es mucho más poderosa que la otra. El propósito de toda práctica espiritual es llevarte a la Mente más profunda. No consiste simplemente en tener fe en Dios, o en los profetas, o en las creencias y principios religiosos que uno tiene.

El verdadero propósito de la práctica espiritual es llevarte a la Mente más profunda, conectar tu mente mundana con la Mente más profunda. Porque la Mente más profunda no puede servir a tu mente mundana, y tu mente mundana debe servir a la Mente más profunda.

Solo entonces encuentras la verdadera integridad. Solo entonces eres plenamente tú mismo. Solo entonces encuentras tu mayor fuerza, propósito y destino. Solo a este nivel puedes discernir verdaderamente las relaciones, así como saber con quién estar y cómo estar con dicha persona, independientemente de otras atracciones o incentivos. No existe mayor valor o recompensa en el mundo —o en cualquier mundo del universo— que volver a conectar con la Mente más profunda.

Esta Mente más profunda te llama. Tiene la atracción de lo Divino. Es donde te conectas con lo Divino. Es donde la Voluntad de Dios se comunica contigo, no con palabras sino con impulsos, a un nivel más profundo, más allá del ámbito de los cinco sentidos, más allá del ámbito del intelecto, más allá del ámbito de las ideas y la ideología.

Esta es la Gran Atracción. Pero las personas tienen miedo, y por eso se mantienen ajetreadas y ocupadas. Se mantienen obsesionadas con cosas del exterior, persiguiendo gran cantidad de cosas que, en su mayoría, nunca pueden ser satisfactorias —llenas de miedo, de ambición, de quejas, de fantasía—. Esto es lo que domina tu mente mundana

El trabajo aquí se vuelve algo no solo útil e importante, sino en realidad obsesivo y distrayente. Porque si no puedes estar contigo mismo durante cinco minutos, ¿cómo puedes estar de verdad con alguien? ¿Cómo puedes estar con cualquier cosa? ¿Cómo puedes ser creativo? ¿Cómo puedes ser perspicaz? ¿Cómo puedes ser reflexivo y consciente de tus errores?

Las personas saben que son débiles y falibles, pero intentan reforzar sus creencias como una demostración de fortaleza, una gran demostración de fortaleza. La creencia firme, el creyente comprometido, es como un bloque de hormigón: insensible, muerto, inamovible, reticente, desconectado, defensivo, reprobador. Así es la mente personal en un estado de retraimiento y solidificación. Es una prisión sin paredes, pero tan fija que nada puede cambiarla.

Estás atado a cosas que ni siquiera puedes ver, atado por el miedo: el miedo a equivocarte, el miedo a estar perdido, el temor de haber cometido un error en tu vida y enfrentarlo, el miedo a malgastar tu vida y tener que enfrentarlo.

¿Qué es el orgullo sino el miedo disfrazado de algo distinto? ¿Qué es la reafirmación de ti mismo sino la inseguridad presentándose como otra cosa?

Comenzar a responder a tu naturaleza más profunda, a la Mente mayor dentro de ti, da inicio a una revolución: una revolución en la que los poderes que existían anteriormente son gradualmente derrocados —incluso atravesando períodos de lucha— por algo mucho más potente, real y significativo.

Las ideologías son derrocadas. Las asociaciones anteriores son derrocadas. El auto-repudio es derrocado. Los dioses de tu vida anterior se muestran falsos y débiles, y con el tiempo son derrocados. Tus principios religiosos demuestran ser demasiado limitados y no pueden hablar del misterio de tu vida, e incluso ellos pueden ser derrocados. Incluso las cosas que te fueron útiles y te llevaron a la revolución, incluso ellas, resultan ahora ser innecesarias. No puedes confiar en ellas.

Las personas acuden a la Nueva Revelación de Dios, o incluso a las Revelaciones anteriores de Dios, en busca de paz y consuelo; pero si están seria y realmente comprometidas, entonces esto da inicio a una especie de revolución, que no es muy apacible ni muy reconfortante. Todo el infierno se desata en el camino hacia el Cielo.

La verdad está dentro de ti, pero debes pasar a través de la mente para llegar a ella. Y la mente está llena de muchas cosas, cosas de las que ni siquiera eres consciente, demonios de tu propia creación, demonios creados por otras personas, todos fantasmas en la noche. Parecen tan formidables que temes acercarte a ellos. Pero son solo fantasmas.

En el proceso de seguir los Pasos al Conocimiento, tienes momentos maravillosos de alivio y reconocimiento, y también otros momentos en los que realmente estás luchando, luchando porque tienes que elegir algo distinto a lo que creías antes.

Tú ves el resultado de una relación antes de comenzarla, y tienes que aceptar esto. Comienzas a ver la verdad en las cosas, y esto entra en conflicto con lo que quieres de ellas. Empiezas a ver que tus metas anteriores no están realmente en consonancia con tu mayor destino y, por tanto, debes tener la fuerza para dejarlas a un lado. Te sientes llamado a ir a ciertos lugares, y debes tener la fuerza y la libertad para ir a ellos. Debes romper las cadenas de obligación con ciertas personas y situaciones que no forman parte de tu vida mayor. Debes tener la fuerza para hacerlo.

Esta fuerza, libertad, determinación y honestidad viene del Conocimiento, porque el Conocimiento es libre. Es honesto, determinado y poderoso.

Contrasta mucho con tu mente mundana, la cual realmente no tiene ninguna de esas cualidades. La mente mundana es frágil, está engañada, es patética, es servil. Se condena a sí misma y a los demás. Es débil, vengativa y obsesiva.

En realidad, tu mente mundana está destinada a servir al Conocimiento. Es entonces que sus mayores fortalezas, inteligencia y capacidades se utilizan realmente, y es entonces que se redime y recibe un mayor propósito e integración en tu vida.

Pero antes de que esto pueda suceder, debe haber una revolución —una revolución espiritual, una revolución contra las ideas y las obligaciones, contra el miedo, contra la culpa, contra la obsesión, contra los rencores—, una revolución para liberarte y encontrar lo que está llamándote y ha estado esperando por ti desde hace mucho tiempo.

Aquí descubres que estar con el Conocimiento es completamente diferente de estar perdido en tus pensamientos, y encuentras que las personas no están presentes para sí mismas o entre sí porque están perdidas en sus pensamientos. Aquí encuentras que la verdad es como el sol, y los pensamientos son como las nubes que lo oscurecen. Aquí encuentras que el Conocimiento es fuerte y permanente, que no cambia de un día para otro, y que esto contrasta con tu mente mundana, que siempre está en un estado de cambio y confusión a pesar de sus declaraciones de certeza y seguridad en sí misma.

Lo que es débil dentro de ti debe servir a lo que es fuerte. El Conocimiento no puede servir a tu mente mundana y no lo hará. Es mucho más poderoso que tu mente mundana. No le teme al mundo, ni a la muerte, ni a la pérdida. ¿Puedes afirmar tú tener esta audacia? Con toda honestidad, no puedes.

Lo que es débil se redime sirviendo a lo que es fuerte. La parte de tu mente que es débil se redime sirviendo a la parte de ti que es fuerte. El cuerpo es débil, pero se renueva y fortalece al servir a algo mayor.

Dios no te condena. No está interesado en tu patología, tus obsesiones o tus distracciones. Dios solo te está llamando, a través de la presencia del Conocimiento dentro de ti y de la presencia del Conocimiento en aquellos que podrías encontrarte, la cual es suficientemente fuerte para lograr obtener tu atención, atravesando tus distracciones y preocupaciones. Es entonces cuando las personas tienen momentos inspiradores, momentos de presciencia, momentos de reconocimiento, momentos de perspicacia, momentos de certeza.

La Nueva Revelación de Dios ha proporcionado los Pasos al Conocimiento, y hay muchos. Parte de su propósito es orientar tu mente mundana para que piense en armonía con tu Mente más profunda, de modo que la revolución pueda ser más fácil y la transición sea más suave, fluida y conveniente.

Los Pasos al Conocimiento proporcionan un contraste entre el estado del Conocimiento y tu estado mental mundano, de forma que puedas ver tu estado mundano de manera más objetiva y compasiva y con mayor amabilidad y aceptación. Porque el Conocimiento no te condena. Solo te está llamando. Y la atracción de lo Divino es muy poderosa una vez que comienzas a sentirla y aceptarla y permites que esté en tu experiencia.

Pero en los momentos de lucha, parecerá que estás en guerra contigo mismo. Se está librando una gran batalla sobre quién tendrá el predominio, y tu mente personal se resiste, intentando perderse en sus romances, sus búsquedas, sus adquisiciones, su ética obsesiva de trabajo, su ideología religiosa, sus campañas políticas —todas esas cosas que te llevan lejos, lejos, lejos… lejos del impulso y la presencia del Conocimiento dentro de ti.

Conforme avanzas y te vuelves más sabio, podrás reconocer la lucha y comprender que forma parte del proceso de aprendizaje, porque todo aprendizaje requiere desaprendizaje. Todo aprendizaje requiere superar nociones, creencias, suposiciones e ideas previas. Todo aprendizaje real implica repensar, reevaluar y reaplicar lo que sabes en tu vida. Aprender aquí no es simplemente pasar exámenes o recitar cosas en el momento que se requieren. Esto es verdadera educación: pura, poderosa, redentora, constructiva y potente.

Cualquier situación de verdadero aprendizaje es como una revolución. Requiere que estés más presente, que prestes atención, que despiertes de tu estado de sueño, que superes lo que ha estado gobernando tu vida con anterioridad: los falsos gobernantes de las creencias, la ideología, la obsesión, el miedo y la fantasía.

En el mundo a tu alrededor ves revoluciones contra gobernantes opresivos cuando las personas ya no pueden soportar las restricciones, la corrupción y la brutalidad que controlan sus vidas y sus circunstancias, y están dispuestas a arriesgarlo todo para hacer posible un cambio.

Tú que ya has estado viviendo con cosas que sabes que debes hacer pero no estás haciendo, debes alcanzar este punto de no retorno contigo mismo donde ya no puedes soportar la naturaleza opresiva de tu mente. No puedes soportar por más tiempo tu manera de estar con las personas o contigo mismo, y entonces comienza la revolución.

Pero la revolución debe tener un objetivo real. Debe ser libertad para algo y no meramente libertad respecto a algo. Y aquí es donde la Revelación te da un objetivo muy claro. Es por eso que el Conocimiento te redime, porque él es tu meta.

La mente trabaja en armonía cuando está sirviendo a algo más grande. Pero debe servir a algo que sea real, beneficioso y auténtico. Debe ser mayor. Debe ser real. Tu revolución no puede ser simplemente para derrocar a un poder anterior. Debe ser para establecer un nuevo estado de ser.

Puedes cambiar tu vida exterior sin cesar, viajando y teniendo siempre nuevas experiencias. Pero Nosotros estamos hablando de una revolución interna —aquello que las personas no enfrentarán, no atenderán y evitarán, buscando sin fin lo que les ha fallado tantas veces antes.

La verdadera revolución no será iniciada por el resentimiento o la ira, sino por una llamada más profunda que no tiene ira ni rencor. Es esta llamada la que inicia la revolución interior. Porque lo que posee gracia y poder contrasta marcadamente con lo que no lo tiene. Y no puedes tener ambos. Uno debe liderar y el otro debe seguir. El Conocimiento no seguirá. Solo retrocederá si no está siendo honrado y reconocido.

Por tanto, tu elección es muy limitada, y eso es bueno porque te ofrece un camino claro y sin ambigüedades, minimizando el riesgo de malentendidos y de percepciones erróneas.

Esto se enseña en todas las religiones, pero las religiones han sido cambiadas, revestidas con rituales y ceremonias, con ideología e interpretación. Se necesitaría un maestro sabio dentro de cualquiera de ellas para llevarte a este camino puro.

La Nueva Revelación de Dios no está obstaculizada por todas esas cosas. Presenta los Pasos al Conocimiento de manera muy clara. Es una nueva esperanza para una humanidad en lucha y en declive.

Acepta la revolución. Sé un revolucionario solo de esta manera. Permite que la revolución sea estimulada por algo grande, poderoso y benevolente. Mírate a ti mismo pasando por ella. Deja que suceda. Acéptala. Sigue avanzando. Comprende que el cambio no es apacible, sino desafiante e incierto. En ciertos momentos puede ser muy incómodo. Acepta esto y sigue adelante.

Debes subir a esta montaña para poder ver. No te detengas por nada ni por nadie y la batalla habrá terminado. Tu camino será más suave. Existirán problemas. Existirán preocupaciones. Habrá tentaciones por parte del mundo. Habrá viejos hábitos que pueden reaparecer, pero una vez que te vuelvas fuerte con el Conocimiento, ninguna de estas cosas podrá retenerte realmente por más tiempo.

Tienes una gran llamada en el mundo. Debes prepararte antes de poder saber cuál es. Debes pasar por una revolución antes de poder estar en condiciones de aceptar una mayor responsabilidad y conciencia en la vida. Debes estar anclado en el Conocimiento para tener el coraje, la claridad y la honestidad contigo mismo para asumir un mayor papel y un mayor servicio en el mundo.

Bajo los viejos gobernantes, esto no es posible. Y por eso debe haber una revolución, una revolución interna, una revolución en tu pensamiento y en cómo te relacionas con los demás y con el mundo entero.