Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 22 de noviembre de 2015
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Being Centered in a Crashing World

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Ser inteligente significa que estás viviendo en el momento y preparándote para el futuro —los dos aspectos fundamentales que requiere la inteligencia—. No puedes hacer uno sin el otro, porque si no sabes cómo estar en el momento entonces no entenderás las señales del mundo. Si no te preparas para el futuro el mundo te sobrepasará, y estarás impotente y desesperado como resultado.

Las grandes tormentas del mundo está llegando, las Grandes Olas de cambio, la gran convulsión. Porque la humanidad ha sembrado las semillas de esto durante mucho tiempo. Estás a punto de experimentar un nuevo mundo. No es el fin del mundo, sino una gran transición hacia una clase diferente de realidad mundial.

De hecho, has sido enviado al mundo con este propósito: participar en el mundo bajo estas mismas circunstancias que puede que busques evitar o negar. Buscas esto porque no te conoces a ti mismo. Todavía no estás conectado a la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de ti para prepararte, guiarte y conducirte a una vida mayor de servicio y significado en un mundo que cambia radicalmente.

La preocupación del Cielo no es meramente tu satisfacción en el momento o lo que puedas tener para hoy, sino que puedas estar preparado para el futuro de tal forma que tus mayores regalos puedan surgir y el verdadero propósito que te ha traído aquí pueda ser reconocido, seguido y realizado correctamente.

Tú piensas solo en hoy o quizá en el mañana, o bien miras tu pasado con preocupación y pesar. Sin este Conocimiento más profundo en tu conciencia no puedes prepararte para lo que está por venir. Y no entenderás tu pasado. De hecho, realmente no hay nada que entiendas muy bien.

Por tanto, Dios debe prepararte dándote los pasos a tomar para encontrar esta fuerza y este poder más profundos, que representan la parte inmortal de ti que no está corrompida por el mundo, que no está aterrorizada por el mundo, que ni siquiera es influenciada por el mundo. Es la fuente de tu fuerza, tu coraje y tu integridad. También es la fuente de tu amor, tu compasión y tu perdón.

Mientras tu mente lucha por entender, la parte más profunda de ti ya sabe. Sabe lo suficiente para que tomes el siguiente paso que te ha estado esperando.

Porque debes estar centrado en un mundo que se derrumba. Debes ser fuerte. Debes tener determinación. Debes saber dónde darte y dónde retenerte. Debes saber con certeza con quién estar y con quién no estar, a pesar de cualquier otra posible atracción o intriga que haya conseguido controlar tu mente, que está salvaje. Es caótica, llena de quejas y miedos y fantasías.

Tu mente ha de ser un sirviente para el Conocimiento más profundo dentro de ti, que representa tu verdadero Ser. Pero está fuera de control. Te está haciendo daño. Te está llevando por el mal camino. Es arrastrada en todas direcciones por el mundo a tu alrededor, y de hecho estará aterrorizada por lo que va a venir si el Conocimiento no es su guía y su consejero.

Por tanto, Dios te está dando lo que realmente necesitas para hoy y para mañana y para el resto de tu vida en la Tierra. Las personas miran hacia los Cielos queriendo dispensas para tratar de cumplir sus deseos, ambiciones y necesidades, pero Dios está dando aquello que es realmente esencial.

Porque Dios sabe por qué estás aquí, por qué fuiste enviado y qué requerirá de ti el enfrentar un mundo que cambia y las Grandes Olas de cambio.

Estás viviendo en Separación, pero parte de ti nunca se separó de Dios. Todavía estás conectado. Y Dios va a redimirte mediante este Conocimiento —no para sacarte del mundo, sino para traerte aquí con propósito, significado y relaciones mayores, cosas que no puedes satisfacer de otra manera, por más que lo intentes.

Posee todo lo que puedas. Cásate con quienquiera que sea atractivo. Y todavía estarás perdido. Porque no puedes encontrarte a ti mismo sin el poder del Conocimiento. No puedes estar verdaderamente feliz o satisfecho con tu vida sin el poder del Conocimiento.

Dios ha resuelto ya tu dilema. Lo resolvió al principio de los tiempos. Y esto vive contigo hoy. Vive dentro de todo el mundo. Y vive dentro de todos los seres conscientes y la vida en todo el universo.

El Conocimiento está más allá de las escrituras. Está más allá de la ideología y la filosofía religiosas. Es el verdadero poder de la Gracia en tu vida. Está aquí contigo hoy, esperando a que vengas a él con humildad y sinceridad —no para intentar usarlo como recurso, porque eso no es posible; no para intentar usarlo para conseguir amor o riqueza o seguridad, porque no puedes usar el Conocimiento de esa manera; es estupidez y arrogancia pensar que puedes hacer estas cosas.

Pero el Conocimiento está esperando a que retornes, a que vengas a él buscando guía y consejo, y que con el tiempo permitas que reforme tu vida, lo cual hará de manera muy natural.

Esto es lo que significa estar verdaderamente centrado, como ves: que el Conocimiento es el centro de tu experiencia, el centro de tu vida, el centro de tu Ser, el centro de tus decisiones, el centro de tu respuesta al mundo a tu alrededor no importa lo que esté pasando.

Sin esto, estás perdido en tus pensamientos y en tus miedos y en tus preocupaciones. No puedes ver lo que está llegando en el horizonte, y no tienes el coraje o la voluntad para prepararte. Eres débil y vulnerable, fácil de persuadir por otros, adaptándote constantemente a las expectativas de otros, buscando relaciones tal vez, pero inconsciente de quién eres y dónde realmente necesitas estar yendo en la vida.

No puedes entender el Conocimiento con tu intelecto. Es vasto. Es misterioso. Es profundo. Es mayor que el entendimiento de cualquiera, pero se encuentra en el corazón de tu verdadera experiencia. Esto es lo que te salvará. Es lo que te dará poder. Es lo que te dará certidumbre, verdadera dirección y en su momento traerá relaciones de verdadero valor a tu vida.

Porque cuando comienzas a tomar los Pasos al Conocimiento y continúas haciéndolo, comienzas a finalizar la Separación dentro de ti —la Separación entre tu mente mundana y la mente más profunda dentro de ti, que eras tú antes de venir a este mundo y serás tú tras dejarlo. Mientras tu alma deambula, el Conocimiento permanece conectado a su Fuente.

Si puedes entender lo que te estamos diciendo aquí hoy, verás que es lo más importante que podrías considerar. Es lo más importante a lo que puedes acercarte. Porque solo tienes que mirar al mundo a tu alrededor para ver las búsquedas e intentos desesperados tratando de encontrar felicidad y satisfacción.

La crisis de la Separación continúa dentro de cada persona, no importa lo rica que sea ni lo que posea o controle. La persona puede tener todos los aderezos de la belleza, la riqueza y el poder. Pero todavía se desconoce a sí misma y todavía está perdida.

Dios no la castigará por estar perdida, porque Dios puso el Conocimiento en su interior. Pero ella no puede retornar a su verdadero estado hasta que comience a responder a lo que Dios ha puesto en su interior y comience una preparación que no inventó por sí misma, una preparación que es a la vez práctica y misteriosa. Es práctica en que te guiará en todos los asuntos prácticos, en todas las decisiones importantes, en cómo entenderte a ti mismo y en cómo entender a otros y al mundo con mayor claridad. Pero es misteriosa porque tu mente o las mentes de otros no pueden entenderla ni controlarla.

Una vez que llegas a la verdad dentro de ti, comprendes que no puedes realizarte por ti mismo. No puedes encontrar verdadera felicidad y sostenerla aquí. No puedes protegerte de un mundo que se está volviendo más caótico e incierto con cada día que pasa.

Debes encontrar tu centro en un mundo que se derrumba. Lo necesitabas ayer. Lo necesitabas hace cinco años. Siempre lo has necesitado. Y ahora lo necesitarás incluso más, porque las cosas de las que dependes o que asumes que estarán ahí a tu disposición puede que no lo estén.

Gran tribulación está llegando al mundo, no porque Dios lo desee, sino porque la humanidad la ha puesto en movimiento. No hay castigo en Dios, pero hay en esto redención —para toda persona, religiosa o no, de cualquier país, tribu o nación, de cualquier posición en la vida—. Dios ha puesto el Conocimiento en todas ellas, y dentro de ti, esperando a ser descubierto.

Las cosas que piensas que te van a mantener a salvo en el futuro no te van a mantener a salvo. No puedes basar tu futuro en suposiciones débiles que son fácilmente desafiadas por las circunstancias cambiantes.

Tienes que ser más inteligente. Tienes que ser más resiliente. Tienes que mirar hacia delante para ver a dónde estás yendo y qué está viniendo hacia ti. Porque Dios te ha dado los ojos para ver y los oídos para escuchar. Pero estos no son los ojos con los que ves o los oídos con los que escuchas, todavía no.

En el futuro, decenas de miles e incluso millones de personas serán desplazadas por los mares en ascenso, el calentamiento del mundo y el fracaso de las cosechas en todas partes. El desorden será inmenso, y verás esto con mucho miedo e inquietud hasta que puedas encontrar la fuerza del Conocimiento, que no teme lo que está viniendo, porque sabe lo que está viniendo. No en términos precisos; no el momento y la hora necesariamente —no en todos los casos—, pero sabe lo que la humanidad ha sembrado y lo que tendrá que cosechar.

Para el Cielo esto es muy evidente, pero tú, que vives en la superficie de la Tierra, no puedes verlo todavía. Todavía no tienes los ojos para ver y los oídos para escuchar. Y por tanto tu visión es muy limitada. Estás preocupado contigo mismo, con tus pensamientos, con tus planes, con tus recuerdos, con tus problemas, con tus reprimendas a los demás. Tu mente está ocupada por estas cosas.

No busques solo lo agradable. No trates de acolchar tu vida con cosas dulces y maravillosas. Debes prepararte para un mundo que será mucho más peligroso y difícil de navegar.

Puedes desdeñar esto bajo tu responsabilidad, pero el mundo está dándote señales cada día, señales de que un gran cambio está en marcha y mayores cambios están por venir.

Dios va a salvarte y protegerte mediante el poder del Conocimiento. Por tanto, debes buscar esto. Debes tomar los Pasos al Conocimiento. Debes construir el puente al Conocimiento y redirigir tu vida en consecuencia. Porque mucho de lo que estás intentando hacer en este momento no es necesario para lo que realmente necesitas, ni ahora ni en el futuro.

Tienes que centrarte. Aprendes [a hacerlo] experiencia tras experiencia, momento a momento. [El Conocimiento] no vendrá de golpe, porque no estás listo para eso.

Pero si tomas los Pasos al Conocimiento, [el Conocimiento] se fortalecerá. Puede que le preguntes, queriendo cosas de él, pero estará en silencio porque está moviendo tu vida. Hablará cuando necesite hablar. Mientras tanto, debes seguirlo y ser tan honesto como puedas sobre lo que estás haciendo y sobre tus propios pensamientos y sentimientos.

Dios te ha dado la preparación —para aliviar tu mente de su gran carga de miedo y condena, para aliviarla de su gran carga de preocupación e ideas tontas que no tienen promesa ni valor.

Viviendo en Separación, has tratado de reemplazar tu experiencia de tu Antiguo Hogar con todo tipo de cosas. Incluso si estas parecen ser perfectamente correctas, no puedes asegurarlas para el futuro.

Este no es un tiempo para huir y esconderse y tratar de estar a salvo en alguna parte, porque en realidad no hay ningún lugar donde esconderse. No dejes la ciudad para vivir en una zona remota, porque eso será incluso más peligroso.

Tienes la bendición de aprender de la gran preparación que la Nueva Revelación de Dios para el mundo está proveyendo. Porque solo Dios sabe cómo prepararte. Tú no sabes cómo prepararte. Solo Dios sabe para qué necesitas prepararte. Tú no sabes para qué necesitas prepararte. Aquí no adoptas una actitud pasiva y desapegada del mundo, intentando no sentir nada, porque cerrarás el poder del Conocimiento dentro de ti si haces eso.

Estás aquí para participar, pero para participar verdaderamente debes prepararte. Y tú no eres la fuente de la preparación. Estate agradecido de que así sea. De hecho, es una gran bendición.

El Conocimiento te enseñará cómo navegar el mundo cambiante. Pero primero debe liberarte de la carga de tus condiciones actuales, sobre todo de tus condiciones mentales y emocionales, que pesan sobre ti más fuertemente que casi todo lo demás. Debes liberar tu mente para que su poder pueda ser usado de manera deliberada.

No vivas solo para el momento, porque eso es un falso paraíso. Debes prepararte para el futuro, pues si no serás una víctima del futuro. Si pudieras ver realmente lo que está viniendo, entenderías perfectamente lo que te estamos diciendo aquí hoy.

El mundo se calentará. Los grandes eventos meteorológicos tendrán un poder cada vez más destructivo. La humanidad ha desatado un gran cambio sobre el mundo debido a su abuso del mundo —debido a su codicia, a su corrupción, a su saqueo de los recursos del mundo sin pensar nunca en el mañana.

Ahora vas a tener que vivir en este nuevo mundo. Tus hijos tendrán que vivir en este nuevo mundo. ¿Quién les preparará? ¿Quién te preparará a ti? ¿Quién te dará coraje, fuerza y verdadera determinación?

Los líderes políticos no pueden hacerlo. Las teorías económicas no pueden hacerlo. Mientras la humanidad lucha por salir adelante y sobrevivir, tendrás que tomar mayores pasos —los Pasos al Conocimiento.

Dios no va a venir a salvar a la humanidad a la undécima hora, pero Dios te ha dado el poder del Conocimiento para guiarte y evitar que entregues tu vida a cosas sin sentido ni esperanza. Así es como Dios te salvará, y a través de ti salvará a otros, y a través de otros salvará al mundo entero en su momento, si suficiente gente puede responder.

No pienses que estarás pasivo, sentado a la espera de recibir mensajes, porque estarás trabajando —trabajando en tus circunstancias, corrigiendo tu comportamiento, dejando cosas a un lado, haciéndote cargo de cosas, tomando decisiones importantes y teniendo que ser responsable de los frutos de esas decisiones—. No hay pasividad aquí. No vas a ser guiado como un niño pequeño. Porque el mundo que enfrentas será peligroso, y debes ser muy fuerte y resuelto para tratar con él.

Verás inmenso sufrimiento a tu alrededor, inmensas penurias. La gente actuará tontamente frente a las Grandes Olas de cambio. Elegirán a representantes peligrosos. Se entregarán a búsquedas peligrosas. Se posicionarán en contra de otros. Se replegarán hacia el miedo y las posturas defensivas. Verás esto en todas partes, en todas las naciones.

Será muy inquietante. Será muy difícil. Será descorazonador. Pero debes encontrar tu centro y agarrarte firmemente a él en los desafíos venideros. Y desde este centro sabrás qué practicar y qué no practicar. Emprenderás un viaje de muchos pasos, porque aún no estás preparado para una vida mayor.

Tendrás que vencer ciertas tendencias dentro de ti. Y el Conocimiento te dará el poder y la claridad para hacerlo. Tendrás que cambiar tus relaciones con ciertas personas que están reteniéndote o alejándote. El Conocimiento te dará la fuerza y la certidumbre para hacerlo.

Tendrás que construir los cimientos de tu vida, a un nivel práctico. Implicará mucho trabajo, pero será redentor. Tendrá propósito. Y te dará significado en el momento y fuerza para el futuro.

Estos no son los “tiempos finales”, pero es el fin del mundo tal como lo has conocido. No adoptes dichas ideas, porque estas se dieron en los tiempos antiguos. Solo tienen un significado simbólico. Pero muchas cosas llegarán a su fin, y esto impactará mucho a la gente.

Para esto la gente no está preparada, ni en sus circunstancias, ni emocionalmente, ni espiritualmente. Y es por eso que Dios está dando la gran preparación para el mundo en una Nueva Revelación para el mundo.

Porque Dios da a las personas lo que ellas verdaderamente necesitan, tanto para ahora como para el futuro —no lo que quieren en el momento, que en muchos casos solo las debilitará aún más y hará más difícil que puedan responder.

Dios no va a hacer cosas por ti. Dios va a enseñarte cómo hacer cosas por ti y por otros. Dios no va a darte milagros. Dios va a darte los pasos para volverte más poderoso, certero y compasivo en un mundo de creciente discordia. Dios no va a hacer que tu vida funcione ni va a lanzar un hechizo sobre ti para que tu pasado y tu historia desaparezcan. Dios va a enseñarte cómo usar tu pasado y tu historia para ganar sabiduría y fuerza, porque sin duda son una demostración de cómo es la vida sin el Conocimiento, si son vistos correctamente.

Cuando reces, reza pidiendo que tu relación con el Conocimiento se fortalezca. Reza pidiendo fuerza, coraje y compasión. Porque necesitas esto hoy, y sin duda lo necesitarás en el futuro. Cuando reces por otros, pide que el Conocimiento se fortalezca en ellos para que puedan encontrar el verdadero curso y camino de sus vidas.

Dios está dándote toda una nueva plataforma sobre la que construir una vida nueva y más fuerte, una plataforma que puede sobrevivir a las Grandes Olas de cambio y puede obtener significado de ellas y proveer servicio en ellas.

Ahora mismo estás durmiendo en la playa y las grandes olas del tsunami están llegando. Estás dormido allí, soñando con lo que quieres y con aquello que temes. Mientras los animales buscan un terreno más alto y los pájaros levantan el vuelo, la gente está tumbada en la playa como si nada ocurriera.

Debes emprender este viaje. No intentes hacerlo por otras personas. No intentes que lo hagan contigo. Porque cada persona debe responder. En el caso de tus hijos, enséñales cómo seguir y escuchar su propia experiencia más profunda y dales una demostración de coraje e integridad en ti mismo, en tu propia vida.

No puedes salvar a todos. Pero no se te envió aquí para salvar a todos. Debes construir tus cimientos, tus verdaderos cimientos. A partir de ahí, el verdadero servicio que has de proveer surgirá naturalmente. En este momento no puedes determinar cuál será, cómo será y qué significará, porque no estás listo. Todavía no tienes los ojos para ver.

Debes tomar en serio tu vida. No es un juego. No es un ir de compras. No es una vendetta contra otras personas. No es una sucesión de fantasías. Vas a tener que ser lo suficientemente fuerte para cuidar de ti mismo y de otros, sin volverte tú mismo una víctima.

Tú no sabes cómo lograr esto, y tus ideas muy probablemente te harán más daño que bien. Es por eso que Dios ha enviado la preparación al mundo —una advertencia, una preparación y una gran bendición, para una humanidad en dificultades que enfrenta cambios a una escala nunca antes vista en el mundo; dadas ahora a una humanidad que se encuentra en el umbral del espacio, de una Comunidad Mayor de vida en el universo con la que tendrá que aprender a lidiar.

Las personas viven sus vidas como si nada hubiera cambiado realmente, pero en realidad todo ha cambiado. El clima de vuestro mundo está cambiando. Los recursos de vuestro mundo se están reduciendo. El mundo está siendo interferido por razas externas, que ven la gran oportunidad de conseguir el control aquí sin usar la fuerza.

Dios está alertándote, preparándote, advirtiéndote, intentando despertarte de tu sueño turbulento, de tus sueños y preocupaciones, de tus tendencias y hábitos, de modo que puedas encontrar tus verdaderas fuerzas, tus verdaderas cualidades y el verdadero coraje y valor de tu vida, que está vivo bajo todo lo que ha sido puesto encima.

El primer propósito de Dios es descargarte, aliviarte de esas cosas que te están dañando y están dañando a otros; aliviarte de tu corona de espinas, de tus agravios, de tu menosprecio de los demás y de ti mismo, de tus pesares, de tu ignorancia. El primer propósito de Dios es descargarte.

Antes de que puedas saber lo que viene a continuación, debe suceder esta descarga. Y llevará tiempo. No sucede de la noche a la mañana. Aquí debes aprender a seguir sin saber qué aspecto tendrá el otro lado de la montaña. Debes vivir sin definiciones de tu futuro. Debes vivir sin muchas de las conclusiones sobre las que hoy te apoyas, que no tendrán esperanza en los tiempos venideros.

No todo el mundo será capaz de responder a esto. No todo el mundo lo encontrará a tiempo. Muchos lo rechazarán debido a su posición o creencia religiosa, incapaces de ver que se trata realmente de un verdadero Mensaje y preparación de Dios.

No puedes hacer nada por ellos. Debes continuar por ti mismo. La Llamada es para ti. Ellos tienen su propia llamada, a la que puede que respondan o no. Tú debes responder a la tuya. Debes estar centrado en un mundo que se derrumba —con coraje, con decisión, afectado pero no superado por las cosas a tu alrededor, impactado pero no abrumado por lo que ves y escuchas.

Aquí no necesitas estar tan blindado, porque tu centro es el Conocimiento. Has retornado a ti mismo como realmente eres, no como el mundo te ha hecho.

Y con esto, el Poder del Cielo puede moverse a través de ti, misteriosamente. Es un Plan perfecto. Y ha llegado en el momento justo.