Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 16 de noviembre de 2012
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: The Lineage of the Messenger

Escucha el audio original aquí (en inglés):

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Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Para presentar la Nueva Revelación de Dios en el mundo se ha enviado un Mensajero, preparado para llevar la carga de una Nueva Revelación, trayendo una nueva realidad al mundo.

Esto ocurre quizá una vez cada mil años, cuando la humanidad alcanza un gran umbral —un punto de inflexión en su evolución, un tiempo de gran e inmenso desafío no solo para una tribu o grupo, sino para toda la humanidad.

Personas de todas partes están comenzando a reconocer que se están acercando a este umbral —un tiempo de declive medioambiental, un tiempo de gran cambio en el clima del mundo, un tiempo de convulsión económica y política, un tiempo en el que el riesgo de guerra por quién tendrá acceso a los recursos restantes del mundo está sobre la humanidad, un tiempo en el que las naciones son incapaces de cuidar de sus ciudadanos y proveerles adecuadamente, un tiempo en el que la humanidad encara una intervención de fuerzas agresivas e invasivas venidas del universo que buscan afirmar su dominio aquí sin el uso de la fuerza.

Es quizá el mayor punto de inflexión en la historia de la humanidad, porque determinará el resultado para todas las personas, de todas las naciones y tradiciones de fe.

La Revelación no es solo para introducir una nueva realidad a un pueblo, una nación o un grupo, porque está aquí ahora para hablar al mundo entero —un mundo que tiene ahora comercio y comunicaciones globales, un mundo que tiene ahora muy poco tiempo para prepararse para el gran cambio que está llegando al mundo.

El Mensajero es enviado desde la Hueste Angélica. Solo hay uno, pues solo puede haber uno, ya que solo uno ha sido preparado para recibir una Revelación de Dios, traerla al mundo y portarla allí.

Él es un hombre sin posición en el mundo. Es un hombre humilde. Es un hombre que ha demostrado tener el carácter, la fe, la compasión y el compromiso para llevar una carga y un regalo tan grandes.

Al Mensajero le ha llevado cuarenta años recibir y prepararse para la Revelación. Es un proceso que nadie en la Tierra puede entender realmente por completo. Es una interacción con lo Divino. Es donde Dios, una vez más, da una advertencia, una bendición, una preparación y una dirección a la familia humana.

Viene de un gran Linaje, de aquellos que están con el Mensajero en este mayor propósito. Esto es lo que trae resonancia y unidad y muestra que la propia Revelación es parte de un proceso continuo —la siguiente fase, la siguiente gran directiva, el siguiente gran paso para la familia humana cuando esta se encuentra en el umbral del espacio y se enfrenta a un mundo en declive, un mundo ahora contaminado y degradado debido a la ignorancia, el abuso y el uso indebido por parte de la humanidad.

Aquellos que están con el Mensajero representan a las grandes tradiciones del mundo —Buda, Jesús y Mahoma, Mensajeros previos que han traído gran cambio y dirección para construir la civilización humana, cruzar las fronteras de culturas y naciones y traer una mayor conciencia y práctica espiritual al mundo.

El Mensajero ahora continúa su tradición, y ellos están con él, porque él representa su voluntad y el propósito que les guio y ahora le guía a él.

Esto debe enfatizarse, o las personas pensarán que esto es de algún modo una contradicción o una competición, que está en conflicto con su tradición y las tradiciones del mundo cuando, en realidad, es el perfecto siguiente paso, como ves.

Porque la civilización humana se ha establecido. Aunque es frágil y está llena de corrupción y dificultades, se ha establecido. Hay ahora una comunidad mundial, así como interdependencia. Hay percepción mundial, hasta cierto punto. Hay incluso compasión y conciencia mundial, hasta cierto punto. Está lejos de ser perfecta y es frágil en un mundo cambiante. Puede ser minada por una intervención desde el exterior y por el colapso desde el interior.

Es por eso que Dios ha hablado de nuevo, porque Dios continuará dirigiendo a la familia humana mientras muestre la promesa de convertirse en una raza libre y autodeterminada en un universo donde la libertad es rara y debe establecerse y mantenerse con gran cuidado y vigilancia.

El Linaje del Mensajero es el Linaje de todos los Mensajeros y de aquellos que han enviado a todos los Mensajeros, que son los mismos y los Únicos —la Asamblea de la Hueste Angélica asignada para supervisar el mundo, este único mundo entre innumerables mundos en el universo.

Allí donde la vida inteligente ha evolucionado o se ha establecido en sus etapas posteriores de desarrollo tecnológico, existe una Presencia Angélica.

Esta es la teología del trabajo de Dios en el universo, que por primera vez se está presentando mediante el Nuevo Mensaje para la humanidad.

Para entender lo que Dios está haciendo en el mundo debes tener ahora un entendimiento de lo que Dios está haciendo en toda esta Comunidad Mayor de vida en el universo. Y por primera vez en la historia, esto se está presentando.

Es todo parte del Plan de Dios, como ves, puesto en marcha al principio de los tiempos, puesto en marcha al comienzo de la civilización humana, puesto en marcha y ahora llevado hacia su siguiente etapa de evolución y desarrollo.

Porque este no es el fin del mundo. No son los tiempos finales. Es una gran transición, y para que esta transición tenga éxito y no sea desastrosa, la humanidad debe ser preparada para vivir en un nuevo mundo de limitaciones medioambientales y económicas.

La humanidad debe ser preparada para interactuar sabiamente con un universo de vida inteligente, un universo no humano que ahora está interfiriendo en el mundo de ciertas maneras —maneras que la humanidad desconoce o no comprende, maneras que suponen una amenaza directa a la soberanía humana y al futuro de la libertad humana aquí en la Tierra.

Estar en el mundo en un tiempo de Revelación es algo trascendental. Pero debes entender con claridad el significado y el proceso de la Revelación, o no podrás reconocer el gran significado de este tiempo y lo que significa para ti, cómo estás conectado a ello y qué revela sobre tu vida y tu mayor propósito para estar en el mundo en este momento, con todos sus grandes problemas globales y sus tragedias humanas.

Si eres cristiano, debes comprender que Jesús está con el Mensajero. Pues Jesús no retornará a la Tierra, sino que ahora está supervisando la emergencia de la humanidad a esta Comunidad Mayor de vida.

Tú que eres budista, debes comprender que Buda está con el Mensajero. Porque el Mensajero trae una mayor conciencia interior, y trae consigo la preparación para involucrarse con la naturaleza más profunda de la humanidad, en una forma y manera ahora que puede estudiarse en todas partes, por gente de todas las tradiciones de fe.

Tú que eres musulmán, debes comprender que el Profeta Mahoma está con el Mensajero. Porque el Mensajero continúa el gran trabajo de construir y proteger la civilización humana, que ahora enfrenta una serie de problemas y desafíos como nunca se han visto antes en el mundo.

Todos estos grandes Mensajeros del pasado comprenden que sus tradiciones no pueden preparar a la humanidad para lo que va a venir y para lo que ya está aquí, ni tampoco para lo que debe hacerse y deshacerse y debe cambiarse, comprenderse y manifestarse.

Porque las grandes tradiciones del pasado no pueden preparar a la humanidad para vivir en un nuevo mundo, donde tendrá que establecerse una gran compasión y cooperación para que la humanidad sobreviva en un mundo de recursos mermados, meteorología violenta y cambio medioambiental.

Aquí no puede haber competición entre las religiones del mundo. Ni siquiera puede haber competición entre las naciones del mundo si se ha de proveer a la humanidad y asegurarla en un mundo turbulento donde existirá mucha convulsión e incertidumbre.

Por tanto, hemos alcanzado el punto en la gran línea temporal de la evolución de la humanidad en donde debe darse una Nueva Revelación. La necesidad de esto fue prevista hace mucho tiempo por aquellos que supervisan el mundo.

No es un accidente que estéis aquí o que hayáis alcanzado este gran punto de inflexión. No es un accidente ni mera casualidad que esto haya ocurrido, porque todas las razas en el universo que se desarrollan tecnológicamente alcanzarán un punto en el que agotarán las provisiones de su propio planeta y tendrán que enfrentar la realidad de la propia Comunidad Mayor.

El Linaje del Mensajero significa que él está en armonía con todas las grandes tradiciones, [aunque] no como la gente las interpreta, no como han sido alteradas y cambiadas en el paisaje del mundo, no como han sido alteradas y malinterpretadas por los gobiernos e instituciones y por individuos ambiciosos buscando usar las Revelaciones para su propio avance y sus propios objetivos personales.

Es por eso que el Nuevo Mensaje de Dios hará que todas las grandes tradiciones del mundo reexaminen sus creencias y aseveraciones fundamentales, porque estáis emergiendo a una Comunidad Mayor de vida. Estáis ahora tratando con un Dios de billones y billones de razas y más. Encaráis un universo no humano en el que la ética humana y los valores humanos no serán compartidos, ni siquiera reconocidos.

Estáis ahora encarando un mundo que, por necesidad, requerirá mucha cooperación humana, un gran dar y mucha compasión por parte de la gente de todas partes, de todas las tradiciones de fe —desbancando y eclipsando las disputas y debates teológicos sobre quiénes fueron los Mensajeros y qué religión es mejor o más fiel a la Voluntad y el Plan de Dios.

Estáis viviendo en un tiempo de Revelación, tan importante como cualquier tiempo de Revelación en el pasado. Y estáis siendo testigos de la Revelación, algo que nunca pudo suceder en el pasado más allá de una comunidad local de personas.

Ahora estáis escuchando la Voz de la Revelación, una Voz como la que habló a Jesús, a Buda y a Mahoma, la Voz no de un individuo sino de toda la Hueste Angélica a la vez.

Es un tiempo de Revelación para aquellos que pueden responder. Es un tiempo de gran llamada y gran significado y confirmación para aquellos que pueden responder. Pero para responder, debes entender lo que estás contemplando aquí. Debes reconocer la importancia del Mensajero en el mundo. Y debes entender que todos los Mensajeros de Dios están con él en su gran propósito y misión aquí en la Tierra.

Esto requerirá que entiendas que Dios es la Fuente de todas las verdaderas religiones del mundo. Todas ellas comenzaron con un propósito e intento divinos. Y todas ellas han sido cambiadas y alteradas con el tiempo.

Pero ahora la Nueva Revelación de Dios es pura. Incluso estás escuchando la Voz de la Revelación. Estás escuchando las palabras que se dijeron, palabras muy similares a las que hablaron a Jesús, a Buda y a Mahoma y a todos los grandes santos y humanitarios que, a lo largo del tiempo, han contribuido al bienestar de la humanidad y han ayudado a construir una civilización humana en la que el Conocimiento se ha mantenido vivo, en la que la realidad espiritual se ha mantenido viva.

La humanidad se habría autodestruido ya de no ser por el poder y la presencia de este Conocimiento y esta conciencia en suficientes personas. Y es gracias al poder de esta presencia y conciencia que se han producido grandes obras y ha habido un gran dar a lo largo del tiempo.

Pero ahora, la supervivencia de la humanidad y de la propia civilización humana corre un gran peligro, un peligro mayor ahora del que nunca ha existido, mayor que el de las dos guerras mundiales del siglo pasado, mayor que cualquier otra amenaza o desafío.

Porque hay otros que buscan dominar el mundo, que buscarán conseguir sus objetivos sin usar la fuerza. No buscan destruir a la humanidad, sino utilizarla para sus propios propósitos. Ellos se dan cuenta del valor de la Tierra y de que está siendo despojada por la codicia, la ignorancia, la competición y el conflicto de la humanidad. Ellos intervendrán para preservar estas cosas —el valor y los recursos del mundo— para su propio uso y sus necesidades.

Sin embargo, la humanidad puede preservar el mundo para sí misma y para su futuro y el bienestar de toda la gente. Pero ello requerirá un gran cambio en la conciencia y el entendimiento —un gran y diferente entendimiento de Dios y el trabajo de Dios en el mundo y de cómo Dios redime a los individuos y a mundos enteros mediante el poder y la presencia del Conocimiento que ha sido puesto dentro de cada persona.

Es un nuevo umbral, una nueva educación, pero una educación que es enteramente natural e intrínseca a quién eres y a las gentes del mundo. Porque Dios ama a la humanidad y comprende el aprieto y el dilema de la humanidad y la causa del error y el malentendido humanos.

Es por eso que Dios ha puesto el Conocimiento dentro de cada individuo, esperando a ser descubierto. Porque es esto lo que redimirá al individuo y le traerá de vuelta a la conciencia y conexión divinas, llevándole a actuar en armonía con otros y a dar sus regalos a un mundo cuyas necesidades están aumentando con cada día que pasa.

Es el gran desafío de la Revelación. Es el gran regalo de la Revelación. Es el gran tiempo en el que Dios ha hablado de nuevo, dando a la humanidad —a toda la humanidad ahora— una gran oportunidad de ver, de saber y de actuar en armonía consigo misma, para servir a un mundo en necesidad, prepararse para un difícil futuro y salvaguardar la unidad, la soberanía y la libertad humanas en este mundo en medio de la presencia de otras fuerzas contrarias.

Esto hará que todas las religiones del mundo reexaminen sus creencias fundamentales y que todos los creyentes de las religiones reconsideren cómo están respondiendo a la Presencia y la Obra de Dios en el mundo.

Será un gran desafío, pero también un desafío redentor en este sentido. Porque aquí no se arroja a un grupo en contra de otro. Aquí nadie es menospreciado o negado. Aquí ninguna religión es disputada o descartada. Aquí nadie es olvidado o desperdiciado. Aquí el gran amor de Dios, la gran compasión de Dios y la gran sabiduría de Dios son traídas por completo a la Revelación, no para un único grupo o una única gente, sino para toda la humanidad.

Para reconocer estas cosas, verlas y comprender la gran verdad que representan, debes venir a la Revelación. Debes leerla, escucharla y estudiarla y comenzar a aplicarla en tu vida y en tus circunstancias.

Debes tener la humildad para dejar a un lado tus quejas, tus exhortaciones y tus creencias fijas con el fin de recibir las bendiciones del Creador, que se te dan ahora con gran poder y claridad, de manera tan completa que no se requieren explicaciones o comentarios humanos. Porque esta es la mayor Revelación jamás dada a este mundo, y se da en un tiempo en el que la humanidad está alfabetizada, en el que existe una comunidad mundial y comunicaciones mundiales.

No es una refutación del pasado, sino una confirmación del pasado. Pero para verlo, debes tener un nuevo entendimiento del propósito y el Plan de Dios para las gentes de este mundo y de por qué Dios está preparando a la humanidad para la Comunidad Mayor de vida que ahora debe enfrentar, y de por qué Dios está preparando a la humanidad para restaurar el mundo, de manera que este pueda seguir sosteniendo la civilización humana y el bienestar de la gente en todas partes.

Para esto debes tener ojos despejados, porque la Nueva Revelación de Dios refutará mucho de la comprensión, las creencias y las afirmaciones humanas, porque estas nacen de la ignorancia, de la ignorancia pasada y presente. Nacen del malentendido y de la malinterpretación.

Porque ahora estás escuchando la Voz que habló a Buda, a Jesús y a Mahoma. Y la Revelación de Dios te está diciendo que estos tres grandes emisarios están con el Mensajero para este tiempo y los tiempos venideros.

Porque solo hay un Mensajero en el mundo, y él representa a Aquellos que le enviaron y a Aquellos que están con él. Él está trayendo la Palabra de Dios al mundo por primera vez en más de mil cuatrocientos años, por primera vez. Aquí está.

No es una cuestión de creencia. Es una cuestión de reconocimiento, honestidad y humildad, así como de disposición a recibir. Este es el desafío para el receptor.

En la Nueva Revelación de Dios no hay condena. No hay juicio contra la humanidad. No hay un castigo cruel aguardando a aquellos que no pueden responder. No se afirma que todos deben creer en una única cosa, porque esto nunca puede ser. Dios lo sabe. Nunca puede haber una religión que valga para todos, porque eso nunca funcionaría. Dios lo entiende.

Es por eso que la Revelación da tanto poder al individuo y abre el camino para la revelación personal, que sería muy difícil de lograr en las tradiciones del pasado teniendo en cuenta cómo han sido abusadas y malinterpretadas a lo largo del tiempo por la gente.

Jesús, Buda y Mahoma están con el Mensajero, porque él está prosiguiendo su gran trabajo en el mundo, un gran trabajo que ellos sostienen en armonía mutua.

Porque todos ellos, en verdad y claridad, representan el Propósito, la Voluntad y el Plan de Dios para desarrollar la conciencia, la ética y la civilización humanas; para preparar a la humanidad para un mayor futuro, dentro de este mundo y dentro de la Comunidad Mayor de mundos; para preservar y construir la libertad humana en el tiempo; y para crear compasión, aceptación, perdón y humildad, de modo que la civilización humana pueda ser verdaderamente beneficiosa y verdaderamente sustentadora para la familia humana aquí en la Tierra.