Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 28 de febrero de 2011
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: God’s New Message for the World

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Es tiempo de recibir un Nuevo Mensaje de Dios. Es tiempo de recibir el regalo, el poder y la bendición. Es tiempo de reconocer que Dios ha hablado de nuevo, después de un largo silencio.

Porque la humanidad se enfrenta ahora a las Grandes Olas de cambio —un gran cambio medioambiental, económico y social—. Se enfrenta a sus mayores desafíos, a sus más difíciles obstáculos y a su mayor llamada a la unidad y la cooperación.

Recibid entonces el Nuevo Mensaje y llevadlo a vuestro corazón. Haced de él vuestro estudio. Haced de él vuestro énfasis. No lo condenéis ni lo disputéis, o no podréis recibir el poder, la gracia, la sabiduría y la fuerza que provee.

Ved el mundo ahora en un gran punto de inflexión, donde crecientes números de personas estarán bebiendo de un pozo que mengua poco a poco. Mirad hacia el horizonte y no solo al futuro inmediato, y veréis allí las Grandes Olas levantándose. Veréis que la humanidad tendrá que cambiar y adaptarse a un nuevo conjunto de circunstancias, y que la naturaleza, durante tanto tiempo ignorada y maltratada, establecerá ahora los términos de interacción.

Es un tiempo de gran reevaluación. Es un tiempo de gran consideración. No es el fin para la humanidad, pero es un gran punto de inflexión. Este representa un nuevo comienzo —un nuevo comienzo que no puede ser evitado o descuidado.

Los necios persistirán. Los ciegos continuarán pensando que el futuro será como el pasado. Y aquellos que no son conscientes proclamarán que saben lo que ha de hacerse para el mundo.

Pero a pesar de las teorías y pronunciamientos más grandes y precisos, debéis tener una Nueva Revelación, o de lo contrario los obstáculos serán demasiado grandes y formidables, los peligros demasiado abrumadores, el espíritu humano demasiado débil y difractado, las naciones demasiado divididas y demasiado egoístas y contenciosas.

Es un tiempo en el que la humanidad tendrá que repensar su posición en el mundo y cambiar sus prioridades desde el crecimiento y la expansión a la estabilidad y la seguridad, por el bienestar del mundo y de sus gentes.

Es un tiempo que requiere visión, un tiempo que desafiará a aquellos que han construido sus carreras sobre sus teorías y sistemas de creencias; un tiempo donde el bienestar de vuestros hijos y sus hijos tendrá que ser considerado seriamente en vez de solo suponerlo; un tiempo en el que los recursos del mundo tendrán que ser preservados en vez de ser simplemente derrochados y abusados; un tiempo en el que las necesidades de las naciones más pobres influirán directamente en el bienestar de las naciones más fuertes; un tiempo para cesar vuestros interminables conflictos y construir una infraestructura que pueda sostener a la familia humana.

Las naciones tendrán que cooperar, o estarán cada vez más en peligro. Los recursos serán cada vez más caros y difíciles de adquirir. La producción de alimentos se perderá. Los climas del mundo están cambiando. La tecnología por sí sola no podrá atender muchos de los desafíos que vendrán.

Es por eso que hay una Nueva Revelación, un Nuevo Mensaje de Dios, porque la humanidad no puede responder suficientemente y no ha respondido suficientemente —excepto quizá en el caso de unos pocos individuos excepcionales— al espectro de cambio que está ante vosotros y sobre vosotros.

No es solo una cuestión de adaptación. Es una cuestión de cambio fundamental —un cambio en el corazón, un cambio en el enfoque, un cambio de actitud—. Porque lo que ha funcionado antes puede no funcionar ahora. Lo que se ha supuesto puede demostrar ser inefectivo o inadecuado. Todo tendrá que ser reconsiderado.

La Revelación revelará esto y la razón por la que es cierto. Hablará de aquello que los que pueden ver han experimentado ya y están experimentando ahora. Resonará con las grandes verdades de todas vuestras religiones, y aun así revelará cosas que nunca se han revelado antes. Es un Mensaje para el individuo que está luchando por ver y saber la verdad. Y es un Mensaje para el mundo en conjunto, que se encuentra frente a las Grandes Olas de cambio.

No es una cuestión de ser positivo o negativo. Es una cuestión de si podéis ver o no, de si tenéis ojos para ver y oídos para escuchar. No es una cuestión de orientación o ideología política o de escuelas de pensamiento. Es una cuestión de si podéis ver y responder —no solo a los eventos de este día, sino a los eventos por venir, a los eventos que se dirigen hacia vosotros, a las condiciones del mundo que están cambiando bajo vuestros pies y que han cambiado ya el mundo hasta tal punto que estáis viviendo y enfrentando un mundo diferente.

No es el mundo de vuestros padres o de vuestros ancestros. No es el mundo en el que la civilización ha sido construida y asegurada. No es el mundo en el que la teoría y la filosofía humanas han evolucionado a lo largo de los siglos. Es un mundo diferente, más difícil e incierto —un mundo de deterioro, un mundo de cambio, un mundo que ni siquiera la ciencia podrá comprender por completo, un mundo que ahora es el vuestro.

Necesitaréis una mayor inteligencia para navegar este mundo. Necesitaréis el poder del Conocimiento dentro del individuo para saber y ver lo que debe hacerse. Necesitaréis una gran cooperación entre las gentes y las naciones, de lo contrario el resultado será catastrófico.

El Nuevo Mensaje provee la clave y los elementos que faltan. No tratará todo. No resolverá cada uno de los problemas. No responderá a todas las preguntas. Por supuesto que no. Pero os dará las prioridades de vuestra vida y las prioridades del futuro. Os permitirá prepararos para cosas que no podéis ver y todavía desconocéis. Os dará la fuerza para reconsiderar vuestras ideas y creencias. Os restaurará el poder de la visión, y con él los ojos para ver y los oídos para escuchar.

No todo el mundo recibirá esto. No todo el mundo responderá. No todo el mundo aprenderá y dará testimonio del Nuevo Mensaje. Ciertamente no. Pero muchos tendrán que hacerlo —en posiciones de liderazgo, en la población, en diferentes países, diferentes culturas y diferentes religiones—, porque este es un Mensaje para el mundo.

No es un mensaje para un país. No es un mensaje para un único momento o evento. No es una reacción a la religión. No es un rechazo a la religión. No es un rechazo al gobierno. No es un rechazo a lo que existe, sino una advertencia, una bendición y una preparación para vivir y avanzar en un mundo diferente.

Ahora no podéis apoyaros en lo que ha ocurrido antes. Incluso la naturaleza ha sido tan perturbada que no podréis apoyaros en ciertas cosas. Las naciones tendrán problemas económicos. Habrá crecimiento, pero solo temporalmente. Y las necesidades de la familia humana excederán tan contundentemente la capacidad —o parecerá que lo hacen— que abrumarán cualquier progreso que podáis hacer.

Esto creará un cambio en la prioridad. La seguridad ahora no consistirá meramente en proteger a una nación de otra, sino en asegurar la estabilidad de grandes grupos de gente. Todo el mundo tendrá que implicarse en esto en algún grado. No se trata solo de un asunto para el gobierno o los gobernantes. Es [para] todo el mundo.

En esta gran transición se perderá mucha gente. Pero las pérdidas pueden minimizarse, y las tragedias mitigarse. Hará falta que todos participen para que la humanidad sobreviva a las Grandes Olas de cambio y esté en posición de construir un nuevo mundo más cooperativo, un mundo basado no en un crecimiento y una expansión interminables, sino en la estabilidad y la seguridad de las gentes del mundo. Será un futuro muy diferente del pasado y muy diferente del mundo que veis en este momento.

Solo Dios sabe lo que está llegando en el horizonte, pero se os han dado ojos para ver y oídos para escuchar, de modo que podáis ver la evidencia de esto, hoy, mañana y en los días siguientes. No se os pide creer, sino prestar atención, aclarar vuestra mente y abrir vuestra percepción. Los menos sofisticados entre vosotros pueden deciros que los vientos están cambiando, mientras que los expertos continúan debatiendo realidades del pasado. No es una cuestión de brillantez intelectual. Es una cuestión de atención, claridad, visión y discernimiento.

Mucha gente fracasará. Mucha gente lo negará. Mucha gente evitará la realidad, porque esta es una de las grandes debilidades de la humanidad. Por tanto, aquellos que son fuertes, que son claros, aquellos que pueden ver, aquellos que están comprometidos a servir a un mundo cambiante, serán cada vez más importantes en el futuro, en cualquier posición que asuman en la cultura o la sociedad.

Es por eso que debe darse la Revelación. No es una invención humana. No es fruto del pensamiento y la imaginación de un hombre. Difícilmente sería así. No es una revolución contra el pensamiento religioso tal y como existe en la actualidad. Es algo enteramente nuevo. No viene a condenar, sino a corregir y daros el poder de crear. Es un Mensaje para el mundo.

El oscurecimiento de los cielos está aumentando. Las dificultades de la humanidad están creciendo. Los gobiernos serán impotentes frente a esto a menos que les guíe una mayor visión y un mayor compromiso.

La humanidad todavía está emergiendo de un estado primitivo, de un estado tribal, a una comunidad mundial. Es una transición muy difícil y peligrosa, pero debe suceder, pues debe ocurrir en todos los mundos del universo en los que la vida inteligente ha evolucionado.

La humanidad está ahora enfrentando estas grandes y difíciles transiciones desde sociedades tribales guerreras a una comunidad mundial —una comunidad basada en la necesidad y no meramente en la ideología, una comunidad basada en asegurar y proteger al mundo del colapso interno y en protegerlo de la intervención extranjera del universo a vuestro alrededor.

Es un mundo diferente del mundo que pensáis hoy, pero es un mundo en concordancia con la naturaleza, porque la naturaleza no ha cambiado. El mundo ha cambiado, pero la humanidad no ha cambiado con él. Ahora estáis entrando en nuevo territorio. Este es ajeno y peligroso. Este requerirá mucho cuidado mientras procedéis hacia el futuro.

¿Qué guiará la percepción humana? ¿Qué informará a la gente en sus decisiones? Es por eso que hay una Nueva Revelación, traída al mundo por un hombre con un pequeño grupo de asistentes. Él es el Mensajero para este tiempo, pero no encajará en las expectativas de un supermán. Él no tendrá poderes mágicos. No será carismático. No será ameno. Pero él es el Mensajero, y es su vida la que ha sido el vehículo para la transmisión de un Nuevo Mensaje de Dios.

Recibid entonces. Escuchad. Abrid vuestras mentes. No podéis navegar el futuro sin esta mayor Revelación. No estaréis preparados. No os prepararéis a tiempo. No podréis convencer a otros de que respondan.

Dios ama al mundo y ha dado grandes Enseñanzas a la humanidad en importantes puntos de inflexión, para establecer la civilización humana y liberar a la gente de la identidad tribal, así como para permitir que la civilización evolucionase y creciese a pesar de sus muchos errores y tragedias.

Ahora os estáis moviendo desde ser una civilización a ser una comunidad mundial, porque solo esto proveerá verdadera seguridad y protegerá a la familia humana en el futuro. Es una transición en la que pocos pueden siquiera pensar constructivamente en este momento. Pero es vuestro destino.