Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 29 de abril de 2007
en Ciudad Vieja, Jerusalén

Texto original: What Will End War (no disponible online)

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

La paz está en las mentes de muchas personas, pero la paz no es posible sin la necesidad. La paz como un objetivo, la paz como una ambición o la paz como un deseo no tiene el poder de vencer las tensiones y las animosidades que existen entre las personas e incluso dentro de las personas, dentro de los individuos.

La paz que puede ser forjada en el futuro debe ser basada en la necesidad. Debe ser basada en una comprensión clara de que la humanidad está entrando en un período de grave dificultad, encarando un mundo en declive, un mundo de recursos en declive donde muchas más personas estarán tomando de la prima que el mundo puede proporcionar, un mundo donde la humanidad estará enfrentando la competencia de otras razas de más allá del mundo, un conjunto de circunstancias que cuando se toman a la vez son más grandes y más profundas y de mayor alcance que cualquier otra cosa que la humanidad entera haya tenido que encarar jamás.

Y no habrá nadie en el mundo que no vaya a ser afectado por estas Grandes Olas de cambio y por la Oscuridad Mayor que está en el mundo, que está creciendo cada día que pasa. Aquí la paz no puede ser simplemente el cese del conflicto, porque los pasos tomados para establecer la paz deben ser ahora mucho más radicales y de mucho más alcance. Impedir simplemente que las personas se ataquen mutuamente no será efectivo en el futuro, cuando estas restricciones no estarán allí.

Para poder comprender lo que será requerido en el futuro, debéis comprender el gran peligro del futuro, las grandes necesidades de la humanidad y cómo estas pueden ser satisfechas en el futuro. Debéis traer una nueva comprensión a la situación, o de lo contrario no veréis la naturaleza del problema, y no veréis cómo puede forjarse la solución.

No basta con decir que las personas desean la paz, y no deberíais creer que las personas siempre han convivido en armonía, porque ha habido muy poca armonía en el mundo en cualquier tiempo. Y no debéis pensar que establecer la paz en el mundo es crear simplemente un nuevo programa o plataforma social, o que es todo una cuestión de política o de relaciones entre varias naciones o grupos.

Si las personas están en guerra consigo mismas expresarán esto en el mundo, y ellas añadirán al conflicto que existe entre las personas. Y si las personas están comprometidas a cumplir sus deseos, esto las colocará en conflicto con otros cuyos deseos compiten con los suyos. Y si las personas desean más de lo que ellas realmente necesitan, entonces estarán tomando de otros cuyas necesidades no están siendo satisfechas.

Esto es un asunto moral y ético para cada individuo, porque aquí el rico debe dar al pobre. No es simplemente una opción. No es simplemente una cuestión moral o ética. Es una necesidad, o de lo contrario no habrá estabilidad. No habrá estabilidad y la gente continuará comportándose y pensando como siempre lo ha hecho.

Ahora el mundo entero está en peligro. La humanidad y la civilización podrían fallar. La humanidad está enfrentando una grave amenaza de más allá del mundo por parte de aquellas razas que buscan aprovecharse de una humanidad débil y dividida. Todo esto es revelado en el Nuevo Mensaje que Dios ha enviado al mundo para la protección y el avance de la humanidad. Pero una protección y un avance deben requerir una comprensión diferente. Porque si los individuos, los grupos y las naciones continúan como hasta ahora, el mundo entrará en un período de declive prolongado, y la guerra, la competición y el conflicto serán rampantes, y las personas de todas partes del mundo sufrirán muchísimo, y grandes calamidades vendrán al mundo.

Y las personas no estarán preparadas y no comprenderán. Y se sentirán traicionadas por Dios. Sentirán que sus profecías están siendo cumplidas y que el fin del mundo está cerca. Pero esto no es el fin del mundo. Esto es solo el resultado de la ignorancia y el error humanos, así como de la emergencia de la humanidad en una Comunidad Mayor de vida inteligente donde tendréis que encarar fuerzas competidoras de más allá de vuestro mundo.

Por tanto, es necesario que en el Nuevo Mensaje que Dios envía al mundo se dé una comprensión clara de la difícil situación de la humanidad y de la gran oportunidad para la unidad y la cooperación humana que existe, aun en este momento. Pero para ver esta oportunidad mayor debéis ver el problema mayor que la humanidad está enfrentando. Y esto requiere un entendimiento claro y nuevo.

Es difícil ganar una nueva comprensión a menos que las circunstancias os obliguen a hacerlo. Por tanto, no neguéis las Grandes Olas de cambio que vienen. No tratéis de disminuirlas y llamarlas otras cosas. No las despreciéis como un mero pensamiento temeroso. No penséis que solamente representan una perspectiva. No penséis que son simplemente las proyecciones de ciertos individuos. Si no podéis ver el problema, entonces no veréis la solución. Si no podéis encarar la gravedad de vuestros tiempos, entonces no traeréis a la situación la verdadera seriedad que se requiere. Y no tendréis la motivación para forjar una nueva comprensión y un nuevo enfoque.

No basta con estar temeroso y preocuparse acerca del futuro y quejarse de la conducta de otros, porque ahora debéis evaluar vuestra propia vida y cómo os relacionáis con el mundo y con otras personas. Esto es una confrontación para cada individuo. No es simplemente un problema que algún gobierno debe resolver. La responsabilidad la comparten todos, individual y colectivamente. Si podéis considerar esto seriamente, os daréis cuenta de que no tenéis una respuesta, de que vuestras respuestas son inadecuadas y de que ni siquiera vosotros mismos estáis seguros de qué hacer en vuestra propia vida y vuestro propio pensamiento.

Es por eso que Dios ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo, no para contestar todas vuestras preguntas, no para resolver todos vuestros problemas, sino para encender una mayor inteligencia dentro de vosotros y mostraros claramente dónde el mundo se dirige y lo que se requerirá.

La gente tendrá que resolver todos los detalles y tendrá que averiguar cómo aplicar todas estas cosas. Pero sin esta comprensión mayor, la humanidad peleará y competirá y luchará consigo misma. Sus divisiones se agudizarán. Sus guerras se volverán más amargas y prolongadas. Será grupo contra grupo, religión contra religión, nación contra nación. Y aquí no podéis culpar a un único gobierno o a un único líder, porque todos serán responsables.

La gente ni siquiera está pensando en el contexto correcto para comprender lo que sucede incluso hoy, por qué las personas sufren tanto y por qué su sufrimiento aumenta. Se culpa a otras personas, se culpa a otros gobiernos, pero el problema es más fundamental que eso. El problema tiene mucho ver con cómo la gente utiliza el mundo y sus recursos, y con el hecho de que las personas se identifican solo con su familia o su pequeño grupo, y no se dan cuenta de que la humanidad tendrá que trabajar unida y mucho más cooperativamente para utilizar estos recursos en el mundo, recursos que ahora están disminuyendo.

La pregunta para los gobiernos entonces no es cuánto poder militar puede tenerse o cuánta riqueza puede acumularse o cómo puede mantenerse un estilo de vida que no puede ser sostenido en el futuro. La pregunta es: “¿Cómo cuidaréis de vuestra gente? ¿Cómo proveeréis lo que vuestra gente necesitará”? Porque solo esto mantendrá la estabilidad y el orden, y solo esto impedirá que la humanidad caiga en el caos y la destrucción.

No es simplemente tener una nueva ideología política. No es simplemente demandar que las personas estén en paz, porque las personas no estarán en paz. El cambio que se requerirá mantendrá las personas en un estado de enfrentamiento y turbulencia, porque la paz y el cambio no coexisten muy bien.

Es una confrontación que es necesaria, o de lo contrario la gente no se pondrá a la altura de las circunstancias. Ellos no verán lo que se requerirá de ellos o de sus naciones. Ellos siempre culparán a otras personas. Siempre pensarán que es a causa de otra persona que ellos sufren o que los tiempos son difíciles. Y toda la energía que se gasta quejándose y gimoteando y proyectando culpa sobre otros será malgastada, porque no llevará a nada en absoluto. No generará una acción constructiva. No elevará el nivel de responsabilidad personal. No favorecerá ni requerirá que las personas reconsideren cómo viven y lo que ellas mismas deben hacer en sus vidas y en sus propias relaciones con otros para vivir una vida más equilibrada y sencilla.

Y aquellos que son ricos tratarán de seguir siendo ricos, y los que quieren ser ricos se esforzarán por la riqueza, y los que son pobres llegarán a ser más pobres. No puede haber paz ahora bajo estas circunstancias. El mundo está siendo agotado. No podéis simplemente saquearlo aún más y tener la esperanza de proveer para todas las necesidades de la humanidad.

La unidad humana ahora debe ser movida por la necesidad y no simplemente por altos ideales. Esta se vuelve una cuestión práctica así como una cuestión ética y moral. Esta requiere que cada individuo reconozca cómo vive y que vea y se pregunte, “¿Podrá mi manera de vivir sostenerme en el futuro? ¿Y cómo puedo apoyar la unidad y la cooperación humana?”

Todos vuestros recursos, tanto materiales como psicológicos o emocionales, tendrán que aplicarse para forjar una mayor unión en la familia humana. Esto tendrá que suceder dentro de las familias, dentro de las ciudades, dentro de las comunidades, dentro de las naciones y entre las naciones. Y la guerra tendrá que ser apartada como mutuamente destructiva para todos los implicados. Ya no es una opción. No os la podéis permitir. No podéis ponerla en práctica. La familia humana no la puede absorber. No la puede aguantar. No tendrá resolución.

Estáis entrando en un nuevo conjunto de circunstancias que requerirán un compromiso mucho mayor, no solamente de gobiernos y líderes, sino de las personas en todas partes. Y el motivo será práctico, moral y ético. El rico tendrá que vivir de manera más simple para que los recursos puedan ser compartidos más equitativamente. El mundo tendrá que ser cuidado mucho más concienzudamente y habrá que mantener sus recursos, o de lo contrario la humanidad no tendrá un futuro. Sin esta estabilidad, no hay paz. No hay seguridad. No hay bienestar.

La familia humana entera ha entrado ahora en una situación donde los riesgos son tan altos que no hay margen para maniobrar. No hay nuevas tierras que conquistar. El mundo está siendo agotado. Está lleno.

Por tanto, la humanidad no puede comportarse como siempre se ha comportado. Y los aspectos mayores de la naturaleza humana deben ser ahora puestos en práctica. Y sus aspectos más oscuros deben ser detenidos, controlados y contenidos.

Esto es la gran prueba para la humanidad. Esta es la gran necesidad de la humanidad. La humanidad ha alcanzado un gran umbral ahora. Su capacidad de sobrevivir y avanzar quedará determinada en la próxima década. No asumáis que la humanidad tendrá éxito. No os deis esta confianza falsa. No penséis: “Ah, hemos estado por todos estos problemas antes, nosotros siempre hemos sobrevivido, siempre nos hemos apañado, siempre nos hemos zafado”. No os deis estas certezas. No penséis que porque el espíritu humano es fuerte el éxito de la humanidad está garantizado.

Ahora encaráis una competencia de más allá del mundo. Hay fuerzas competidoras buscando provecho aquí incluso ahora. Vosotros nunca habéis tenido que encararlas antes. Ellas no son como aquellos que han visitado el mundo anteriormente. A ellas no les interesa el valor de la humanidad, y la libertad les es desconocida. Para ellas, este mundo e incluso la humanidad misma son solo un recurso para ser utilizado y explotado. No penséis entonces que frente a todo esto la humanidad continuará y avanzará, porque no solo estáis expuestos al riesgo de declive en el mundo, también estáis expuestos al riesgo de dominación desde el exterior.

Y es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo, porque sin este Nuevo Mensaje la humanidad no vería, no sabría y no actuaría apropiadamente. No se prepararía para un futuro que será diferente al pasado. No reconocería la gravedad de la situación. Y no alteraría su curso, su dirección ni su conducta.

Esto requerirá fuerza y valor de cada persona. Aquí no podéis ser perezosos y autoindulgentes. Aquí no podéis ser indiferentes ni ambivalentes. Porque todo lo que valoráis está en juego. Todo lo que la humanidad ha creado que es beneficioso está en juego. Todo lo que amáis está en juego. Cada persona. Cada lugar. Todo.

¡No os tranquilicéis a vosotros mismos pensando que el pueblo donde vivís, o el país que amáis, o el terreno salvaje encantador que os ha inspirado, o la belleza de la naturaleza y los sitios sagrados y santos podrán sobrevivir bajo las Grandes Olas de cambio y la Oscuridad Mayor que están en el mundo!

Debéis encontrar una fuerza más profunda, la fuerza del Conocimiento dentro de vosotros como individuos, la fuerza mayor que Dios ha puesto dentro de vosotros y que debéis encontrar y seguir. Porque todo a vuestro alrededor estará en duda y estará en confusión, y prevalecerá una gran incertidumbre. Y esta incertidumbre puede tanto derrotaros como llamar en vosotros a una fuerza mayor, una sabiduría mayor, la fuerza y el poder del Conocimiento —una inteligencia mayor que el Creador de toda vida ha dado a la familia humana y que reside sin descubrir dentro de cada persona.

Es este Conocimiento lo que ahora debe salir al frente, porque esto es lo que le dará a la humanidad la fuerza, el valor, la determinación y la perseverancia para llevar a cabo lo que será necesario. Solo este Poder Mayor dentro de vosotros puede frenar la queja humana, la ira humana y el peso espantoso de la historia de la humanidad.

Podéis ver lo que es posible para la humanidad, podéis ver lo que tiene que cambiar, ¿pero que os dará la fuerza para cambiarlo en vosotros y llegar a ser parte del cambio en el mundo que será requerido?

Aquí no podéis decir simplemente, “Bueno, otras personas no podrán cambiar. La humanidad no será capaz de cambiar. Por tanto, yo no necesito cambiar.”

Necesitáis cambiar. No habéis encontrado vuestra fuerza. Vuestra energía está malversada. Estáis perdidos en lo que deseáis y en lo que teméis. Estáis comprometidos con cosas sin consecuencia. Valoráis cosas sin valor. Hacéis suposiciones que no tienen fundamento y que no se sostendrán ante grandes cambios. Tenéis creencias que son inconsistentes con la vida y con dónde la vida está yendo.

Hay un gran cambio que debe suceder dentro de suficientes personas. No todos podrán hacer este cambio, pero suficientes tendrán que hacerlo, para contrarrestar la tentación de pelear y luchar y de emprender la guerra sobre otros. Y esta tentación será muy grande en el futuro, será muy fuerte. Y la tentación de dividiros y pensar que debéis uniros a un grupo que está amenazado o que debéis uniros a un grupo que trata de vencer a otros grupos, será muy fuerte. Vuestra vida será amenazada y desafiada porque vivís en estos grandes tiempos.

Pero también es verdad que habéis venido al mundo para servirlo en estos grandes tiempos y que el Conocimiento dentro de vosotros está completamente preparado para lo que ha de venir. No tiene miedo del mundo. No tiene miedo de lo que pueda suceder aquí. No le preocupan necesariamente las cosas que os preocupan a vosotros. Está aquí en una misión dentro de vosotros, y esta es su misión en la vida. Pero nunca encontraréis esta misión a través de vuestros deseos y vuestros temores, ni por vuestros puntos de vista políticos, vuestro cinismo y vuestro juicio de otros. No encontraréis este Poder Mayor a través de ilusiones o a través de creer o insistir en que el mundo es mejor de lo que realmente es.

No encontraréis la fuerza que necesitaréis para sobrevivir y contribuir a un mundo necesitado a menos que podáis encarar las Grandes Olas de cambio, a menos que las permitáis informaros de lo que debéis reconsiderar y lo que debéis hacer incluso hoy para comenzar la larga preparación que se requerirá. Porque nadie puede permanecer donde está y esperar estar en una posición que sea ventajosa en el futuro.

Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo, porque las personas no saben lo que viene y no saben cómo prepararse y no saben de la fortaleza mayor que vive en su interior. No penséis que todos tienen que encontrar esta fortaleza, porque no todos podrán hacerlo. Pero vosotros necesitaréis hacerlo. Vosotros y otros como vosotros necesitaréis hacerlo. Y todavía no estáis en posición de comprender la naturaleza de esta fortaleza o cuán efectiva puede ser en un mundo incierto.

El Nuevo Mensaje de Dios establece lo que debe ser comprendido, establece lo que viene y establece la gran necesidad de preparación. Acentúa lo que cada individuo puede hacer para descubrir el poder del Conocimiento dentro de ellos mismos y cómo deben considerar su relación con el mundo y con los demás. Habla del gran cambio que viene y establece una dirección para la actividad, la comprensión y la conducta humanas.

El Nuevo Mensaje de Dios no está ligado a ninguna institución o gobierno del mundo, porque es un Mensaje de Dios. Dios ha enviado un mensajero al mundo para entregar este Mensaje. Nunca penséis que Dios ha enviado todos los Mensajes al mundo que Dios va a enviar, porque esto no puede ser verdad.

No penséis que el pasado está determinando el futuro, porque en verdad el futuro está determinando el presente. El futuro no está aquí para cumplir el pasado. Incluso los mensajeros que Dios ha enviado al mundo no pudieron prever lo que viene ahora.

Por tanto, un Nuevo Mensaje de Dios debe ser enviado al mundo, porque la humanidad está entrando en una nueva realidad —una realidad para la que está desprevenida e ignorante, una realidad para la que ni siquiera los grandes Mensajes que Dios ha enviado anteriormente al mundo pueden prepararla adecuada y completamente antes de que sea tarde.

No sabéis del gran peligro que hay hoy en el mundo. No sabéis de las Grandes Olas de cambio que vienen. No sabéis lo que requerirá de vosotros. No sabéis dónde encontraréis la fortaleza y la sabiduría para navegar estos tiempos difíciles —no solo para sobrevivir, sino para llegar a ser una fuerza de bien, una fuerza de resolución, para jugar vuestra pequeña pero esencial parte en la edificación de la unidad y cooperación humana. Esta unidad y cooperación no se basará en que las personas estén de acuerdo en todo. Pero se basará en la cooperación de las personas para asegurar la seguridad y la estabilidad de sus naciones, sus pueblos y sus familias.

El Nuevo Mensaje ha hablado a los gobiernos del mundo, a los líderes de estos gobiernos, a los líderes de instituciones religiosas. En vez de la construir fuerza militar y proteger los más ricos y tratar de mantener el predominio sobre otras naciones, en vez de tratar de controlar o manipular a otras naciones, debéis cuidar de vuestra gente. Cada nación debe cuidar de su gente. Cada pueblo debe cuidar de su gente, porque las necesidades crecerán y llegarán a ser predominantes. En el futuro muchas personas perderán sus trabajos. Muchas personas estarán enfrentando privación, incluso en países ricos. ¿Cómo cuidaréis de estas personas? ¿Cómo mantendréis la estabilidad proporcionando las necesidades básicas, atendiendo las necesidades básicas de la gente, proporcionando los recursos esenciales que la gente necesita?

Esto no es acerca de tener lujos, porque habrá pocos lujos en el futuro. Vuestros verdaderos lujos serán la estabilidad y la inspiración del Conocimiento dentro de vosotros y del Conocimiento en otros. Porque habrá gran heroísmo y mucha actividad generosa que será requerida ahora. Debéis pensar ahora en el bienestar del mundo entero, la seguridad del mundo entero. Porque la humanidad no está sola en el universo, y hay otros observando, esperando y planeando.

No debéis pensar en proteger vuestros intereses personales o los intereses de algún segmento de la sociedad o de vuestro grupo o de vuestra religión o de vuestra nacionalidad. Debéis pensar en la seguridad del mundo entero. Cuando suficientes personas puedan hacer esto, sobrepasará todo lo demás. Será como estar en una casa en llamas, donde todo otro asunto o preocupación se olvida ante lo que sucede en ese momento. Y entonces, o cooperáis o perecéis. Salváis personas. Y trabajáis juntos.

Esta es la gran necesidad y la gran oportunidad de vuestro tiempo. Muchas personas alrededor del mundo han orado por la paz, por el fin de la guerra, por la liberación y la guía Divina. Por eso hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo. Pero el mensaje no es lo que la gente espera. No es que lo que personas piensan y no se conforma a sus creencias religiosas ni al condicionamiento social. Pero los mensajes verdaderos de Dios nunca lo hacen, porque son mensajes de Dios y no de personas.

Podéis inventar cualquier esquema que penséis que es posible. Podéis pensar que la tecnología os salvará. Podéis pensar que Jesús volverá o que algún otro gran líder lo hará. Podéis pensar que habrá una batalla final que lo asentará todo. Pero nada de esto es correcto, porque todo está basado sobre una comprensión muy antigua que ahora no es relevante. Una gran guerra destruiría a la humanidad y la esclavizaría a otros poderes en el universo. No habrá un gran líder que pueda dirigir a todos, porque no todos podrían seguir a tal líder ni a ningún líder. Si Jesús volviera al mundo, las personas lucharían sobre si creen en él o no. Él traería guerra y destrucción al mundo, y eso no es lo que Dios quiere.

La humanidad no ha llegado tan lejos con una ayuda tan grande, a través de tantas dificultades, simplemente para extinguirse al final. No penséis que estos son los tiempos finales. Eso es una tontería. Sí, muchas cosas tendrán que acabarse, pero esto representa un gran umbral para la humanidad y la posibilidad de un nuevo comienzo, una nueva dirección y un nuevo conjunto de requisitos.

El mensajero enviado al mundo a traer este Mensaje no dirigirá la humanidad, no llegará a ser un líder político, no resolverá todos los problemas del mundo. Él está de aquí para entregar el Mensaje y hacer todo lo que está en su mano para asegurar que el Mensaje permanecerá puro e incorrupto, que no será cooptado por un estado ni otro grupo religioso y transformado en algo diferente y egoísta.

Habrá muchos líderes para la humanidad, pero para ser efectivos y beneficiosos deben tener esta comprensión mayor. Deben mirar el mundo con nuevos ojos, deben ver lo que viene desde el horizonte y deben reconocer la gran vulnerabilidad de la humanidad en el universo. Pero mientras la humanidad esté débil y dividida, en conflicto consigo misma, será impotente en el universo y extremadamente vulnerable a la intervención —intervención como la que está ocurriendo ahora.

Es el Nuevo Mensaje de Dios lo que guarda la mayor promesa. El Nuevo Mensaje tiene el poder de unir las religiones del mundo en un mayor estado de unidad y cooperación; tiene el poder de involucrar la invención, la creatividad, la actividad y el pensamiento humanos para satisfacer un conjunto mucho mayor de necesidades. Está aquí para restaurar la verdadera integridad a cada individuo, revelándoles su espiritualidad —el significado de su espiritualidad, la importancia de su espiritualidad, la Espiritualidad Única de la humanidad al nivel del Conocimiento.

Una Revelación como esta nunca ha ocurrido antes, pero debe ocurrir ahora. Porque este es el tiempo de la Revelación y este es el tiempo del peligro. Hay una Oscuridad Mayor en el mundo. La humanidad está enfrentando ahora un gran peligro. Tenéis competencia de más allá del mundo y la humanidad permanece débil, dividida e inconsciente.

Se requerirá un gran amor por parte de cada individuo para responder, tal y como se ha requerido un gran amor por parte del Creador de toda vida para enviar un Nuevo Mensaje al mundo para la protección y el avance de la humanidad. Todo está basado en un gran amor. Hay preocupación, como un padre tiene preocupación por sus hijos, pero no está basada en el temor.

Es un gran amor lo que ha traído este Nuevo Mensaje al mundo, y será un gran amor dentro de cada individuo y entre los pueblos lo que dará a la gente la fuerza, la comprensión y el poder necesarios para preparar y asegurar una mayor seguridad para la familia humana y una mayor unidad entre las naciones. Porque debe haber cooperación y unidad ahora, mayores que cualquier cosa que se haya establecido jamás. Y esta unidad no será temporal. No estará basada en un acontecimiento solamente, o alrededor de un acontecimiento. Será para la conservación y la protección del mundo y para la protección de la civilización humana y todo lo que es bueno en ella.

El Creador de toda vida confía en la humanidad, porque el Creador de toda vida ha dado a la humanidad el Conocimiento —una inteligencia mayor que reside dentro de cada individuo—. Dios no confía en las creencias, las suposiciones, las ideologías o los deseos humanos. Dios confía en el Conocimiento, porque esto es lo que Dios ha creado en vosotros. Todo lo demás lo habéis adquirido del ambiente a vuestro alrededor y de otras personas, pero el Conocimiento dentro de vosotros es lo que Dios ha creado en vosotros —mayor que vuestra mente, mayor que vuestro cuerpo, mayor que vuestros pensamientos, mayor que vuestros temores—. Este es el gran amor que vive dentro de vosotros, y este es el gran amor que moverá vuestra vida hacia delante, os apartará de vuestra propia destrucción y os dará el poder y la fortaleza para cuidar de otros.