Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 12 de enero de 2009
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Faith, Work and Higher Purpose (no disponible online)

Escucha el audio original aquí (en inglés): No disponible

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Las personas están muy confusas respecto a la fe. Para muchas, la fe se ha convertido en una especie de remplazo al cultivo de sus propias habilidades y la aceptación de mayores responsabilidades. Ellas no quieren hacer mucho, pero tienen fe en que las cosas saldrán bien. Tienen fe en que tendrán éxito. Tienen fe en que podrán evitar la dificultad y la calamidad.

Realmente, no están respondiendo a las señales que están recibiendo desde el mundo y desde el Conocimiento más profundo que vive en su interior. Simplemente se acomodarán y tendrán fe, para así no tener que preocuparse por las cosas, ni tener que realizar un gran esfuerzo o aportar un mayor discernimiento. Si bien, en la mayoría de las culturas, la fe se celebra, se valora y se considera significativa y real, en realidad no se está usando de manera responsable, y se está perdiendo su verdadero valor.

Las personas pueden sentir que están trabajando demasiado, pero a menudo esto significa que están trabajando de manera ineficiente y están perdiendo energía, debido a que los problemas siguen sin resolverse. O bien están perdiendo energía y tiempo con personas que realmente no están haciendo su parte. O bien están perdiendo energía y tiempo con hábitos y obsesiones que, en esencia, no son saludables para ellas.

Vivir con éxito en el mundo requiere mucho trabajo. Tienes que hacer las paces con esto. Si intentas evitarlo, dependerás de la productividad de otros. Renunciarás a tu responsabilidad y, con ello, a tu capacidad de desarrollar coraje, habilidad, visión y determinación. Intentar trabajar lo menos posible significa asegurarte un futuro de fracaso y desesperación. Y por el camino, perderás tu autoestima. Perderás tu confianza en ti mismo. Perderás tu capacidad de resolver problemas en el mundo y de adaptarte a situaciones cambiantes. Por el camino, te volverás deshonesto contigo mismo, confiando en excusas y justificaciones, en vez de enfrentar la realidad de tu situación y de tus propias capacidades. La fe asiste a las grandes obras, pero no las remplaza.

Para asumir un propósito superior en la vida, propósito que el Conocimiento dentro de ti ―la inteligencia más profunda que Dios te ha dado― te revelará con el tiempo, si lo deseas y estás dispuesto a trabajar para ello, requiere determinación, valor y una capacidad para resolver problemas y hacer que sucedan cosas que supera, con creces, lo requerido en la gran mayoría de las formas normales de empleo.

Sin embargo, las personas sueñan con tener un propósito superior, o piensan que sus pasatiempos placenteros son un propósito superior. O quizá se dan a sí mismas un título: soy un artista, un músico, un maestro. Y llaman a eso su propósito superior. Pero no lo es, como ves, porque no proviene de una Fuente Mayor. Y la persona, en casi todos los casos, nunca ha desarrollado la determinación, la capacidad o la habilidad para asumir un mayor papel en la vida. Parte de este fracaso es la falta de voluntad para trabajar, resolver dilemas en la vida de uno mismo y aprender cómo elevar tu trabajo a un mayor enfoque y eficiencia.

Claramente, hay personas que trabajan muy duro pero no llegan a ningún lado. A veces, en el caso de la pobreza, esto es circunstancial. Estas personas enfrentan la desgracia de sus circunstancias. Pero, excepto en casos extremos de pobreza, incluso entonces las personas están perdiendo energía y vitalidad en cosas de poco significado en sus vidas personales. Están involucradas en relaciones que no son saludables para ellas. Están intentando cuidar a personas que no se cuidarán a sí mismas. Ellas no están en el proceso de desarrollar sus fortalezas, sus habilidades y su autodeterminación, y por eso están atrapadas en circunstancias insalubres, sintiéndose impotentes y desesperanzadas. Pero ellas tienen fe, como ves, aunque la fe aquí realmente no las está ayudando mucho, porque no puede remplazar sus propias responsabilidades.

Existen personas adineradas que trabajan muy duro y no llegan a ningún lado, porque su trabajo no está bien enfocado. No se dedican a las actividades correctas, y también están perdiendo energía en sus hábitos, sus pasatiempos, sus relaciones destructivas y sus conflictos internos.

Parte de lo que hace que tu propósito superior sea redentor, es que no te da la libertad ni el tiempo para participar en cosas de poco valor. No tienes tiempo, no puedes permitírtelo. No puedes darte el lujo de venirte abajo, sentir autocompasión o convencerte de que no te encuentras bien. No puedes derrumbarte en el trabajo porque sea demasiado grande, exigente e importante, como ves. Tendrás que esforzarte más, y de manera más inteligente de lo que harías en cualquier empleo normal. Qué diferente es esto de lo que las personas consideran un propósito superior: que es un trabajo alegre, agradable, inspirador; un trabajo satisfactorio, que les encanta hacer.

Puede que ames un propósito superior, y puede que te realices en él, pero este propósito te requerirá todo lo que tienes para lograrlo. Te unirá interiormente por necesidad. Te exigirá todo. Requerirá más de ti de lo que crees que puedes dar, o incluso de lo que quieres dar.

Esto es lo que te redime, como ves. Es lo que hace que tu vida sea plena, enfocada y completa. Es lo que te aporta la fuerza y ​​la necesidad para dejar de lado las cosas sin sentido, para desconectarte de las relaciones que no tienen futuro ni propósito, y para obtener la ayuda que necesites para resolver tus dificultades internas, porque ahora tienes una misión mayor que cumplir.

Está el soñar con un propósito superior, y luego están las exigencias de vivir un propósito superior. Este requerirá asumir riesgos, incertidumbre, decepción y el fracaso de otras personas. No es una tarea fácil, como ves. No es una tarea para ambivalentes o pusilánimes, o para aquellos que están obsesionados consigo mismos, perdiendo toda su fuerza vital en cosas que no pueden o no quieren resolver. Tu propósito te formará, te fortalecerá, te hará sabio y compasivo. Porque verás cuánto se requiere para ser verdaderamente una persona real en el mundo y cumplir tu misión y destino aquí.

No se trata siquiera de la cantidad de trabajo, sino de su calidad; se trata de la intención del trabajo, del empeño incondicional que hay en él, de la sabiduría de su aplicación. Todas estas cosas deben estar ahí, como ves. No se trata de rendir tu vida y ser simplemente guiado, como si fueras un remolque y Dios fuera el camión que tira de ti. No puedes ser arrastrado como un niño pequeño, porque Dios requiere que seas competente, eficaz, poderoso y autodeterminado en este mundo, para cumplir las tareas que debes cumplir. No se trata de rendirte y ser dócil, estando simplemente ahí hasta que Dios quiera que hagas algo. Eso es ridículo. Eso es una especie de beneficencia espiritual.

Las personas desean estar en beneficencia para no tener que preocuparse por su trabajo, su dinero o sus relaciones. Ellas ahora simplemente serán guiadas. Pero no será Dios quien las guíe, sino otras fuerzas en el universo. Las guiará su propia indolencia. Las guiará su miedo. Las guiará su sensación de insuficiencia. Las guiarán sus sentimientos de culpa. Las guiará su resentimiento hacia otros y su miedo al fracaso.

El propósito superior es redentor, porque no puedes permitirte fallar. El fracaso no es una opción. Y eso es lo que te da la fuerza para comprender que no tienes alternativa. No puedes dejar caer la pelota y volver a casa. No puedes abandonarlo, ir a sentarte en la playa en algún lugar y ser feliz contigo mismo. Has asumido una realidad y una responsabilidad que no puedes negar, y que no puedes sacrificar por amor, dinero, belleza, riqueza o placer.

Algunas personas verían esto y pensarían: “Oh, esto es demasiado. No sería libre, renunciaría a mi libertad”. Pero a lo que realmente están renunciando es a su ambivalencia, a su conflicto, a su dolor, a su sufrimiento, a su insuficiencia, a su autoengaño y a sus obsesiones consigo mismos. Eso a eso a lo que están renunciando aquí.

Tu propósito superior te forjará y te obligará a ser una persona con un único objetivo y una orientación más profunda dentro de ti. Si tu propósito es verdadero y está guiado por el Conocimiento, te convertirá en una persona mucho más poderosa de lo que eres hoy. Quemará lo que es impuro dentro de ti. Te dará un nivel muy alto. Requerirá grandes cosas de ti. Requerirá consistencia, determinación y coraje.

Sin estas cosas, la fe es una excusa. Es un remplazo, una justificación, y se vuelve un autoengaño.

Aquí las personas dicen: “Bueno, no me preocuparé por eso. Las cosas siempre salen adelante”. Sí, las cosas salen adelante y producen una tragedia y una decepción increíbles para la gente. Si no diriges tu vida, algún otro lo hará. Si entregas tu vida a las circunstancias, las circunstancias determinarán el resultado. Y esto rara vez es favorable para las personas.

La verdad es que Dios te pedirá mucho. ¿Quieres que Dios te hable? ¿Quieres que Dios te dirija? ¿Quieres que Dios sea parte de tu vida? Dios te pedirá mucho; tanto, que te llevará a tus límites. Las personas acuden a Dios con su pereza, su indolencia, su confusión, sus obsesiones, sus metas, sus ambiciones, sus preferencias, sus resentimientos y sus hostilidades, con todo.

Así que el trabajo de lo Divino es desmantelar estas cosas. Y una de las mejores maneras de hacerlo es darle a la persona algo realmente difícil de hacer, que sea completamente diferente de sus objetivos, ambiciones y planes para realizarse a sí mismos y adquirir riqueza, placer y felicidad. No, Dios les dará otra cosa que hacer muy diferente, mucho más difícil, pero será algo unificador, que les unirá y les empoderará. Ve a este país y alimenta este pueblo. Averigua cómo hacerlo. Ve y ayuda a estas personas. Apoya a esta organización. Aboga por esta necesidad en la sociedad. Preserva este bosque. Habla en contra de la injusticia y trabaja diligentemente para eso.

No hay realización espiritual aparte de estas cosas. No hay escape de la rueda de la vida y la muerte. Fuiste enviado al mundo para lograr algo. ¿Qué pretende este intento de escapar? Es como huir de casa. Es como abandonar la escuela. Es como abandonar a tu pareja y tus hijos. Tu papel y enfoque en la espiritualidad no es volver a Dios, pues volverás a Dios a su debido tiempo. Ni siquiera quieres volver a Dios, ya que estás muy comprometido con estar en el mundo.

Lo importante es hacer lo que te enviaron a hacer aquí, lo que sabes en tu corazón que tienes que hacer aquí, que generalmente es muy diferente de tus metas, tus ambiciones, tus deseos, tus fantasías y todo eso. Esta es la diferencia entre la realidad y la fantasía, entre la espiritualidad como una excusa y una justificación, y la espiritualidad como una fuerza inspiradora y empoderante en tu vida.

Ves la evidencia de las fantasías de las personas respecto a la espiritualidad, en el énfasis que se pone en la iluminación. Ellas piensan que van a meditar por treinta años y se iluminarán. Eso solo sería significativo si pasaran la mayor parte del tiempo alimentando y cuidando a personas.

La iluminación debe traducirse en un servicio para que sea real y significativa. Tienes que servir a personas reales, a situaciones reales, a seres vivos reales. No puedes servir a ideas, creencias o conceptos.

Fuiste enviado al mundo para hacer algo específico. El Conocimiento dentro de ti sabe qué es, y está intentando guiarte y moverte a una posición en la que puedas reconocerlo, así como conocer a esas personas que serán parte de tu mayor servicio y logro aquí. Por el camino, el Conocimiento está construyendo tu fuerza, tu discernimiento y tu coraje.

Pero enfrenta grandes obstáculos a lo largo del camino, por supuesto. Porque vives en culturas que son impulsadas por la codicia y el miedo, por la ira y la hostilidad, por el conflicto y el partidismo. Si vives en una nación rica, estás siendo constantemente distraído por el placer, el poder, la belleza y la riqueza. Así que existen tremendos obstáculos. Y luego están tus propias preferencias, tu propia falta de perdón de tu pasado y de las decisiones que tomaste en la infancia, y que aún estás viviendo inconscientemente.

Por eso, la mayor parte del trabajo espiritual consiste en desmantelar tu confinamiento, tus discapacidades, tus fantasías, tus obsesiones y tus espejismos para ayudarte a divorciarte de tu debilidad y unirte a tu fuerza. Se necesita fe para hacer esto, porque realmente no sabes a dónde te está llevando. Realmente no sabes el resultado. Dios no está incitándote con un premio para ti.

Haces esto porque sabes que debes hacerlo, porque en tu corazón sabes que debes emprender este viaje. No lo haces para satisfacer los objetivos de la mente, o tus ideas de iluminación, o porque te convertirás en un santo, o porque te convertirás en una diosa, o cualquiera de esas tonterías. Emprendes el viaje porque debes hacerlo. Y esto es lo que te devuelve a Dios, porque aquí estás siguiendo lo que Dios ha puesto dentro de ti para que lo sigas. No sabes a dónde te lleva. Te está alejando de tu pasado. Está desmantelando lo que te aprisiona. Está construyendo tu fuerza, tu confianza y tu capacidad para discernir el poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti.

Emprendes este viaje sin una gran ideología y sin una comprensión cosmológica compleja. Es por eso que cualquiera puede emprender el gran viaje hacia un propósito superior. Un granjero pobre o un aldeano podrían hacerlo mejor que alguien en la universidad, ya que podrían tener menos que desmantelar. Es posible que tengan menos cosas que dejar de lado. Es posible que tengan menos cosas frenándoles.

Emprendes este viaje porque sabes que debes hacerlo. Ahí es donde la fe es real. No tienes fe en que todo se resolverá y saldrá bien. Eso es una tontería. Sin el trabajo mayor, hay desastre, hay sufrimiento y hay calamidad. Las cosas no se resuelven por sí solas. Quizá una o dos personas se beneficien con el resultado, mientras que otras sufrirán.

Si quieres tener un impacto en el mundo, tendrás que trabajar muy duro para lograrlo. Si quieres marcar la diferencia estando aquí, si quieres que tu vida realmente produzca algo de valor, de valor duradero, e impactar las vidas de los demás de forma significativa, realmente tendrás que trabajar para eso. Tendrás obstáculos en tu interior. Tendrás obstáculos a tu alrededor. No puedes permitirte capitular ante tus propios sentimientos patéticos o las críticas de otros. Tienes que ser más poderoso que esas cosas que te disuaden dentro de ti y que las personas que podrían disuadirte en el exterior.

Es posible que en este momento no tengas ese poder, pero tendrás que desarrollarlo, y por eso el viaje es largo. Y no obtienes la recompensa inmediatamente, porque la verdad es que no estás listo: no tienes la visión, no tienes la habilidad, no tienes el poder. Así que desarrollas las habilidades, la visión, el poder, la capacidad, la tolerancia, el perdón, la sabiduría y el discernimiento —es de esto de lo que trata realmente el viaje.

No obtienes simplemente algo importante que hacer en la vida. Incluso si pudieras prever lo que podría ser para ti, existe una gran brecha entre donde te encuentras ahora y donde tendrías que estar para hacer realmente ese trabajo de manera efectiva. No puedes ser una persona que solo se guíe por el consenso de sus amigos, que esté impulsada por las convenciones sociales, que esté motivada por la aprobación de otros, que esté dominada por otras personas y sus opiniones. No puedes ser una persona que sea esclava de la sociedad y de sus valores superficiales.

Tú estás a los pies de la montaña, pero necesitas llegar a la cima. No llegas allí soñando. No hay una alfombra mágica para llevarte. No existe un ascensor. No hay un helicóptero. Tienes que hacer este viaje. Es fe en que tienes que hacer este viaje. Es la fe que pones en lo que te está motivando a hacer este viaje.  Eso es la fe. No es fe en que todo se resolverá, todos estarán atendidos y todo estará bien. Eso no es fe, sino una falsa ilusión.

La humanidad vive en un momento de gran peligro. Las Grandes Olas de cambio están llegando al mundo.

Los tiempos se volverán más difíciles para todos. Estás enfrentando un mundo con recursos en declive.  Estás enfrentando un mundo de deterioro medioambiental, meteorología violenta y creciente inestabilidad política y económica. ¿Crees que todo saldrá bien sin un inmenso esfuerzo humano para mitigar estos problemas y establecer un curso diferente para la humanidad y su futuro? ¿Crees que simplemente los líderes del gobierno, o científicos inteligentes, o algunas personas santas se encargarán de eso?

No puedes dar nada por sentado. No existe garantía de éxito, ni para ti ni para la humanidad en su conjunto. Debes tener el coraje de enfrentar las grandes amenazas a la civilización humana, las Grandes Olas de cambio que se avecinan en el horizonte. Estas te motivarán correctamente si tienes el coraje para enfrentarlas y no capitulas ante tu propio miedo o sensación de impotencia.

No puedes remplazar esta conciencia con la fe. ¿Crees que Dios intervendrá a última hora y corregirá todos los errores de la humanidad? La historia te ha mostrado que Dios no hace eso. Este es tu ámbito. Dios te ha dado el Conocimiento para que te guíe, te proteja y te prepare para una vida mayor. Ya tienes el regalo. No te quedes ocioso, esperando milagros.

¿Ves aquí la diferencia? Algunas personas quieren que Dios lo haga todo. Solo quieren recibir la beneficencia de Dios. Dicen: “Sí, Dios se encargará de este problema por mí. Dios resolverá esta dificultad. Dios me salvará del fracaso y las privaciones”. Y si por casualidad les va bien en una situación difícil, piensan que Dios ha producido un milagro a su favor. Pero no pueden explicar el hecho de que muchas otras personas sean devastadas. Puede que digan: “Oh, ellas no creían lo suficiente. No tenían suficiente fe”. Esto es un engaño, como ves; un engaño autocomplaciente.

Dios no va a arreglar el mundo. Dios te ha enviado aquí para arreglar el mundo, a ti y a todos los demás. Olvídate del día del Juicio Final. Olvídate del fin de los tiempos. Eso no ocurrirá, como ves. Todo eso está inventado por personas que nunca han asumido realmente la responsabilidad de comprometerse con el propósito superior por el que están aquí.

Dios quiere verte esforzarte y desarrollar la sabiduría, la compasión, el perdón, la paciencia y una capacidad más profunda para reconocer a las personas y servirlas. Tendrás que pasar por algún infierno para llegar ahí. No será fácil. Tendrás que escalar esa montaña. Si no lo haces, Dios no vendrá para subirte. Tienes que hacer el viaje. Tienes que desarrollar la voluntad, el Conocimiento y la conciencia de que tienes que hacer este viaje, así como la fe en tu necesidad de hacerlo.

Las personas tienen fe en muchas cosas. Tienen fe en los gobiernos, en las economías, en la industria, en el comercio, en la medicina… Sin embargo, en los tiempos difíciles venideros, esta fe será desafiada. Los gobiernos parecerán ser incompetentes y corruptos. Las medicinas no estarán disponibles para todos. El comercio no podrá o no estará dispuesto a atender las necesidades reales de las personas. Las economías fracasarán y vacilarán, como lo están haciendo en este momento. Entonces, ¿dónde pondrás tu fe? Esta es una verdadera crisis para la gente, como ves, porque el mundo se está moviendo bajo sus pies. Es una crisis real. Es una crisis de fe. Es una crisis de confianza. Es una desilusión: una inmensa decepción, una indignación, una serie de fracasos.

Fundamentalmente, debes tener fe en el Conocimiento en ti mismo y en otros. Pero debes cultivar la capacidad de reconocer el Conocimiento y seguirlo, así como la fuerza para llevar a cabo lo que te da para hacer. Debes comenzar una reevaluación más profunda de tu vida: dónde estás, con quién estás, qué estás haciendo, con qué estás comprometido, tus obligaciones, tus actividades, todo, para ver lo que es verdad y lo que es innecesario, para ver dónde estás perdiendo energía en tu vida, para ver a qué te estás entregando que no tiene promesa y no va a ninguna parte. ¿Qué te está reteniendo? ¿Qué te está venciendo en tus propios pensamientos y emociones? ¿Qué te está venciendo en el exterior?

Todas estas cosas, como ves, forman parte de la preparación para tu propósito superior. Todas forman parte de la limpieza de tu mente. Todas forman parte del compromiso con la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de ti, para guiarte, protegerte y prepararte. Debes tener una mente muy clara para hacer esto. Debes estar dispuesto a trabajar más duro de lo que antes has trabajado, con mayor determinación y autodisciplina. No puedes estar haciendo el tonto aquí. Necesitarás a otras personas que sean poderosas, que estén comprometidas, que tengan determinación, que sean fuertes. No puedes juntarte con un grupo de personas que no estén haciendo nada y no vayan a ninguna parte, porque perderás toda tu energía con ellas. Incluso si son personas dulces y agradables, estarán robando tu vida.

Entonces, la pregunta es: “¿Qué es la fe?” La fe es la voluntad y la capacidad de seguir lo que Dios ha puesto dentro de ti para guiarte. No se trata de religión. Puedes ser una persona sin tradición de fe, y seguir el camino de la redención. Puedes ser una persona de cualquier tradición de fe, y seguir el camino de la redención. Podrías ser una persona que ni siquiera piensa que exista un Dios, y seguir el camino de la redención. No se trata de creencia ni de ideología. La creencia es demasiado débil, demasiado falible. Es demasiado fácil de manipular por los gobiernos, las instituciones y los líderes inteligentes y astutos. Está demasiado sujeta a tus propios miedos y preferencias para ser la verdadera base.

Necesitas una base más grande y fuerte que esta. Y Dios te ha dado ese poder y esa base. Tu tarea ahora es descubrirlo, dar los pasos al Conocimiento, comenzar a discernir la evidencia del Conocimiento en tu propia vida, y distinguir y separar el Conocimiento de tus compulsiones, tus creencias y tus fantasías. No es fácil. Tendrás que trabajar muy duro. No puedes sentarte y tenerlo todo claro un buen día.

Dios ya te ha dado la respuesta. Dios ya te ha dado un propósito. Dios ya te ha dado una vida, una oportunidad de estar en el mundo. ¿Estás usándola o estás malgastándola? ¿Dónde estás perdiendo energía? ¿Dónde estás perdiendo la concentración? Mira tus posesiones, tus relaciones, tus actividades y lo que te dices a ti mismo. Necesitas un plan diferente, un manual diferente, un camino distinto.

Tu mente no sabe qué es el Conocimiento, porque el Conocimiento existe más allá del ámbito y el alcance del intelecto. Pero tu mente necesita apoyar este gran viaje. Necesitas pensar en armonía con el viaje. Necesitas tener fe en que el viaje es real y en que debes seguirlo y tomarlo. Esto es una fe bien situada. No es una excusa, una compensación o una justificación. No es un remplazo de la responsabilidad, sino que la apoya. No te excusa del trabajo mayor que debes hacer, sino que te da confianza en que debes hacerlo.

No puedes quedarte ocioso y esperar que Dios arregle las cosas en tu vida, porque el mundo se volverá más oscuro y difícil. Las Grandes Olas del cambio están llegando. No puedes escapar de ellas. Si las niegas o las evitas, solo estarás debilitando tu posición, lo que te hará menos capaz de prepararte y menos capaz de navegar los tiempos inciertos y difíciles que se avecinan.

No puedes sentarte y esperar a que alguien arregle las cosas en tu nombre para hacer del mundo un lugar mejor, para contrarrestar el gran peligro que enfrenta la humanidad. No pienses que la creencia por sí sola te elevará por encima de estas grandes dificultades, porque la fe puede ser frustrada y destruida ante una grave decepción. Necesitarás ahora algo más fuerte que la creencia para guiarte, para que sea tu balsa, la fuente de tu fortaleza, tu guía y tu consejero.

Dios salva a los separados a través del Conocimiento, pero el Conocimiento es exigente. Está comprometido y determinado. No es como tu mente personal, que está dispersa por todas partes. No está en conflicto. No tiene miedo. No ha sido corrompido por el mundo. No ha sido comprometido por el mundo. No está buscando la aprobación de los demás. No está impresionado por la riqueza, la belleza y el poder. Por eso es el aspecto más poderoso y confiable de ti: la mayor dotación que Dios te ha dado a ti y a la humanidad. Es tu mayor fortaleza.

Es aquí donde debes poner tu fe, y debes poner tu fe en ti mismo para seguir al Conocimiento, emprendiendo una profunda reevaluación de tu vida, preparándote para un propósito superior en el mundo, siguiendo los pasos uno a uno sin demandar el control del proceso ni tener certeza del resultado. De esta manera, entregas tu mente a un Poder Mayor. Pero no entregas tus responsabilidades ni evitas los requerimientos que serán revelados ante ti conforme avances.

Esto aclarará tu mente. Pero puede ser confuso al principio, porque requerirá que muchos diferentes pensamientos cambien. Requerirá un enfoque diferente y una reevaluación de dónde has estado y qué has hecho, así como una apreciación honesta de tu vida. Porque en tu corazón sabes dónde estás teniendo éxito y dónde estás fallando. Comienza con eso. No exijas conclusiones, respuestas o soluciones. Todo eso representa la ansiedad de tu mente y tu propia inseguridad. En cambio, comprométete con los caminos que Dios ha establecido dentro de ti y frente a ti.

No condenes a otros; usa mejor esa energía para aprender de sus errores, lo cual siempre te hablará de la importancia del Conocimiento y reforzará tus compromisos. Aquí, incluso los grandes fallos, tragedias y errores de las personas te animarán hacia el Conocimiento. Porque en el mundo solo existe el Conocimiento y la necesidad del Conocimiento. Eso es todo lo que encontrarás en el mundo.

Aquí el camino es simple pero incomprensible. Tu intelecto no puede comprenderlo; solo puede apoyarlo y emprender el viaje. Aquí lo que te retiene será desmantelado a medida que procedas, y encontrarás dónde radican tus verdaderas fortalezas y cómo Dios trabaja realmente en tu vida. Encontrarás tu fuerza, tu confianza, tu determinación y el gran coraje que naturalmente posees.

Ten fe en el Conocimiento en ti mismo y en otros. Pero ten en cuenta que debes encontrar ese Conocimiento, discernirlo, seguirlo y vivirlo. Debes ver esto en otros y debes perdonarles por sus fallos, como Dios les perdona sus fallos. No condenes al mundo, pues es un lugar donde el Conocimiento no ha sido descubierto. Es un lugar donde las personas no están aún redimidas. ¿Cómo puedes esperar que sean exitosas, pacíficas, amorosas y compasivas? Es un lugar de error. También es un lugar de corrección. Es un lugar donde las personas pueden elegir nuevamente. Y su promesa aquí está asegurada, porque Dios ha puesto el Conocimiento en su interior.

La única pregunta es, ¿cuánto tiempo tomará? ¿Qué tan grande es la necesidad? El Conocimiento está ahí. La necesidad del Conocimiento está en todas partes. Está en ti, está en los demás, está en todas partes. Siéntelo y ello te llevará a las respuestas que Dios ha puesto dentro de ti. Y la respuesta no será una idea o una creencia, sino un camino que debes seguir. El Conocimiento se comprometerá a ayudarte a seguir ese camino. Y con él, encontrarás la fuerza para hacerlo.