Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 11 de abril de 2001
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Love and Fear

Esta revelación es el capítulo 3 de un antiguo libro introductorio.

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

En este punto es importante tratar la realidad del amor y el miedo. La Oscuridad Mayor sobre el mundo puede inducir un tremendo miedo, particularmente a medida que aprendes lo que realmente es y cómo está operando en el mundo con muy poca conciencia y resistencia humana. Algunas personas piensan que no pueden aceptar el Nuevo Mensaje porque parece estar lleno de miedo, porque piensan que no surge desde un lugar de amor. Pero surge absolutamente desde un lugar de amor, pues Dios ama a la humanidad y no desea que pierda su libertad y sea esclavizada por otras fuerzas de la Comunidad Mayor.

Aquí debes recordar que el universo físico en el que vives no es tu Antiguo Hogar. Es una realidad relativa, porque es una realidad que cambia constantemente. Dios vigila el universo físico, pero raramente interviene de un modo directo, salvo para entregar Mensajes esenciales como el que aquí se está presentando.

La gente está muy confusa acerca de este asunto de la realidad. Algunas personas piensan que la realidad espiritual y la realidad física son lo mismo, e intentan aplicar su entendimiento espiritual al mundo físico. Otras piensan que no hay realidad espiritual, que solo existe el mundo. Sin embargo, ambas evaluaciones son incorrectas.

En la vida física existe competición en la naturaleza. Esta forma parte de la naturaleza. Este es el mundo natural en el que vives. Esta competición también existe por toda la Comunidad Mayor. En la Comunidad Mayor existen razas que están avanzadas espiritualmente, y muchas otras que no lo están. Algunas están avanzadas tecnológicamente, y otras no. Hay fuerzas comerciales poderosas en esta parte de la galaxia en donde vive la humanidad. Estas fuerzas buscan aprovecharse de nuevos descubrimientos biológicos y minerales. Buscan aprovecharse de mundos emergentes como el de la familia humana. Estas fuerzas no están avanzadas espiritualmente, de lo contrario no estarían comportándose de esta manera egoísta.

Estas fuerzas viven en una realidad relativa, como tú. Pero esta es tu realidad solo mientras estás en el mundo. En última instancia, estás en el mundo para hacer una contribución a esta realidad, para ayudar al bienestar y al desarrollo espiritual de la gente en todas partes.

En la Comunidad Mayor no es diferente. Existen fuerzas que hablan a favor del bien y fuerzas que trabajan en su contra. En el universo no hay fuerzas neutrales. Todos están ayudando o estorbando a esta gran redención, a este gran proceso de renovar y revivificar la realidad espiritual. O dicho de otro modo, todo el mundo está ayudando o bien estorbando en el retorno al Creador. Aquí es necesario hablar en términos muy generales, porque necesitas ver las cosas de esta forma. Esto aportará gran claridad a tu comprensión y te permitirá reconocer las fuerzas que apoyan la libertad de la humanidad y aquellas que se le oponen.

El miedo solo sirve a un único propósito beneficioso, que es alertarte de la presencia del peligro. Este tipo de miedo forma parte de tu diseño natural. Está aquí para proteger tu bienestar y darte una conciencia de aquellos elementos en tu entorno natural —el mundo físico— que podrían amenazar dicho bienestar. Pero la mayor parte del miedo que atormenta a las personas es fruto de su imaginación. Es algo que crean por sí mismas y que no se basa en la realidad. Aunque en tu realidad física puedes ver evidencia de cosas terribles, los miedos que mueven a la gente son en su mayor parte fruto de su imaginación. Estos miedos son miedos puramente destructivos.

El amor es la emanación del Conocimiento dentro de ti, siendo el Conocimiento tu realidad y tu inteligencia espirituales. Pero incluso las manifestaciones del amor pueden no parecer siempre amables, suaves o tranquilizadoras, porque a veces el amor debe desafiarte, a veces debe corregirte, y a veces debe reconducir tus acciones. La gente tiene una visión muy romántica del amor, pero el amor realmente no es eso. Si pudieras ver que el Creador está siendo amoroso por el hecho de alertar a la familia humana de las realidades de la Intervención e intentar prepararla para su futuro en la Comunidad Mayor, verías muy claramente esta expresión de amor. Entonces no tendrías un conflicto sobre el amor y el miedo. Verías el miedo que te incapacita, el miedo que te debilita, el miedo que te dice que eres patético y no puedes establecer realmente una posición de poder y autoridad en el mundo. El amor saca a la luz el miedo, lo revela y lo transforma.

Cuando las personas toman conciencia de la Oscuridad Mayor en el mundo, su primera reacción puede ser el miedo. Parte de este miedo es su miedo natural, al tomar conciencia del peligro, pero gran parte de este miedo será su imaginación y lo que piensan que esto significa, y este miedo las incapacitará.

Mientras que tu miedo natural surge como precaución, tu miedo imaginario es puramente destructivo. La realidad pondrá de manifiesto este miedo destructivo. Lo que reemplazará este miedo es un tipo de amor que es consciente, que está presente y que es responsable. No es el tipo de amor que te hace sentir pasivo y reconfortado. El amor realmente no es eso. El amor no es pensar que todo va a salir bien y que Dios cuidará de todo. ¡De hecho, Dios te ha enviado aquí para que tú cuides de todo! El amor es una posición de aceptación propia, de responsabilidad, de cooperación y de contribución.

Eso es el amor. Es claro. Es sobrio. Y es capaz de encarar cualquier cosa que la vida ponga en su camino. El amor trata cada dificultad como una oportunidad. No niega las realidades de la vida. No busca ganar una ventaja personal negando la realidad. No busca poner un rostro feliz a cada evento de la vida. Esto es el amor. Esto es el amor de Dios.

Algunas personas creen que el amor de Dios es como un afrodisiaco. Piensan que este amor les hará olvidar todo lo demás y les pondrá en algún tipo de estado extático. El único éxtasis real es estar asentado en el amor de Dios, porque este te da toda la seguridad interna que puedas necesitar. Pero también te da la responsabilidad de contribuir a un mundo en necesidad. Aquí no hay confusión entre la vida física y tu Antiguo Hogar. Aquí estás enraizado espiritualmente, pero estás aprendiendo a ser efectivo en el mundo natural. Aquí verás que el Nuevo Mensaje de Dios es un regalo incomparable. Verás que la Intervención, aunque grave, seria y distinta a cualquier cosa que la humanidad haya encarado antes, puede en sí misma dar a la humanidad la base para unirse en su propio beneficio.

En la Comunidad Mayor, que es el universo físico en que la humanidad vive, los fuertes dominarán si pueden a los débiles. Esta es una realidad de la vida en el reino físico. Esto puedes verlo en la naturaleza que te rodea. La evolución de las especies y la competición por el entorno son fundamentales al mundo natural en el que vives. Negarlo es negar el mundo natural, la realidad de tu cuerpo y la realidad de que te encuentras en el mundo. Pero actualmente hay muchas personas en el mundo que niegan esta realidad, porque tienen miedo. Como resultado, no pueden ver que el mundo físico y el estado celestial son dos realidades completamente diferentes. Debe responderse de manera diferente a cada una de ellas.

La realidad espiritual vive dentro de ti, en tu Conocimiento. Esta es la realidad que el Creador te ha dado. Ya la tienes. Esta es la fuente del verdadero amor, la verdadera compasión y la verdadera contribución. El Conocimiento en ti no busca escapar. No intenta engañarse pensando que todo es maravilloso. No afirma que Dios se hará cargo de todo por ti, como si fueras un niño desvalido. El Conocimiento en ti está aquí en una misión. Está aquí para encarar el mundo tal y como es, contribuir a él y beneficiarlo, de modo que puedan cultivarse aquí las posibilidades de una mayor conciencia espiritual.

En la Comunidad Mayor a la que la humanidad está emergiendo, las razas tecnológicamente avanzadas pocas veces son avanzadas a nivel espiritual. Aquellos que buscan explorar y explotar otras naciones no son espiritualmente avanzados. Esto puedes entenderlo. En la Comunidad Mayor sucede igual que en tu mundo. La cuestión entonces es si puedes aceptarlo.

El amor siempre te animará a encarar la realidad y enfrentar sus desafíos y oportunidades. El miedo siempre te alejará de la realidad, porque temes por ti mismo: temes que tus ideas estén equivocadas, que tu seguridad resulte desafiada, que no sepas qué hacer, que te quedes desamparado, que seas dominado, que fracases. El amor te llevará a enfrentar estos desafíos, mientras que el miedo te alejará. El amor encarará la Intervención, mientras que el miedo la negará. El amor recibirá el Nuevo Mensaje de Dios, mientras que el miedo lo disputará.

Dios debe darte este verdadero entendimiento del amor y el miedo, pues de lo contrario te sentirás muy confuso. El miedo es siempre la base de la preferencia en estos asuntos. Negarás la realidad porque quieres otra cosa. Quizá no quieres que las realidades de la vida turben tus objetivos personales, y por tanto niegas esas realidades. Quizá quieres que el universo sea un lugar lleno de seres iluminados, para así no tener que ser desafiado.

La Intervención presente en el mundo ya se está aprovechando de estas preferencias y estos miedos, alentando a la gente a pensar que la Intervención está aquí por su bien, si es que la gente es consciente de ella. Hay personas en el mundo actual que están motivadas por el miedo, y estas personas serán naturalmente receptivas a estas persuasiones —para su propio beneficio personal, por supuesto.

¿Quién en el mundo quiere realmente una Intervención? La mayoría no la quiere, pero está sucediendo una Intervención. Es una realidad de la vida. Si puedes encararla, el amor se fortalecerá. Si la niegas, se fortalecerá el miedo. Dios solo puede hablar a esa parte de ti que es capaz de sentir verdadero amor. La Intervención solo puede hablar a esa parte de ti que ya siente miedo.

Es posible que aquellos que están interviniendo en el mundo puedan ser redimidos mediante el Conocimiento, pero ese es trabajo de Dios y no tuyo. Tu trabajo aquí y ahora es preservar la libertad humana y ayudar a que la humanidad se establezca en el universo como una raza libre e independiente. Si la humanidad fracasa, todo lo que esta ha logrado se perderá. Puede perderse toda la enseñanza, todo el verdadero entendimiento espiritual, todo el arte, toda la cultura, todos los avances de la familia humana. ¿Piensas que es imposible? Bueno, piensa en todas las civilizaciones humanas que han desaparecido de este mundo. Todo lo que establecieron se perdió, dejando solo unas pocas trazas.

Ahora tienes la posibilidad de establecer una mayor base para la humanidad, un entendimiento y una conciencia de la Comunidad Mayor y una unidad y cooperación verdaderas, basadas en una necesidad real. Si huyes de esto, entonces estás siguiendo al miedo. Si huyes de esto, entonces estás sirviendo a la Intervención, consciente o inconscientemente.

Establecer esta base supone un gran desafío. El problema no es que la verdad sea difícil de comprender; el problema es: ¿quiere la gente realmente la verdad? No es que la vida sea demasiado difícil; la pregunta es: ¿puede la gente afrontarla, elevarse sobre ella y usarla para ganar mayor madurez, mayor ecuanimidad y mayor poder? El regalo del Nuevo Mensaje de Dios es puro. ¿Puede recibirse de forma pura? Esa es la auténtica cuestión.

La Intervención en sí es un regalo que puede unificar a la humanidad en su propia defensa. Pero solo será un regalo si puede recibir el Nuevo Mensaje de Dios, porque la humanidad no puede prepararse por su cuenta para la Intervención. Desde su posición no puede entender cómo es la vida tras sus fronteras, qué ha provocado la Intervención, cómo esta está funcionando o cuál es la naturaleza y organización de aquellos que la están generando. Para esto la familia humana necesita una mayor conciencia. Necesita un Nuevo Mensaje de Dios.

Por tanto, reconoce lo que es realmente el amor en ti. El amor afirma tu fuerza, tu integridad, tu responsabilidad, tu honor, tu coraje y tu contribución a otros. El amor alienta la participación desinteresada en el mundo. El amor es la esencia de tu fuerza. No es sentimental. No es como las ridículas imágenes románticas que la gente ha creado para describirlo. No es una fuente de evasión e irresponsabilidad personal.

¿Qué es el miedo? El miedo es la creencia de que eres impotente y no puedes hacer nada. El miedo te empuja a entregarte a tus preferencias y compulsiones. El miedo es lo que te mantiene débil. El miedo impide que respondas a las verdaderas necesidades del mundo y te impide hacer lo que sabes que debes hacer por ti mismo. El miedo evita que sirvas a otros de un modo real y genuino.

Tanto el amor como el miedo son algo omnipresente en tu mundo, pero la gente sigue confundida. La Intervención hablará a tu miedo. El Nuevo Mensaje de Dios hablará a tu amor. Pero para poder verlo debes considerar profundamente estas cosas. Debes encarar el gran desafío de tu tiempo y debes estar dispuesto a ver la relevancia de la respuesta que Dios ha dado.

Estar en el mundo, por su misma naturaleza, es un estado comprometido de conciencia. Tu ser personal quiere sobrevivir. Teme la muerte y no quiere sufrir. Y aun así, no puedes destruir lo que Dios ha creado dentro de ti. Puedes perderlo de vista, evitarlo, negarlo. Puedes creer que no existe, pero sigue siendo real en tu interior. Es permanente y no puede ser destruido. Solo puede ser rechazado. Y ahora está siendo llamado como nunca antes.

Cuando comiences a reconocer que hay una Oscuridad Mayor en el mundo, cuando veas que esta puede quitarte todo lo que tienes y todo lo que la humanidad ha ganado y desarrollado a lo largo de su historia, comenzarás a entender verdaderamente lo que la familia humana está enfrentando. Quizá perderás la fe en ti mismo, pensando, “¿Qué podría hacer yo? ¡Ya es demasiado tarde!”. Pero no es demasiado tarde. Si fuera demasiado tarde, Dios no daría un Nuevo Mensaje al mundo. Esto habría acabado.

Sin embargo, no ha acabado, salvo quizá en tu imaginación. Está solo comenzando. La Intervención es el mayor desafío que la humanidad ha encarado nunca, pero puede darle a la humanidad su mayor oportunidad de fortalecerse y unirse. Nadie en el mundo tendrá ninguna ventaja encarando la Intervención en solitario. Incluso los individuos que son reclutados para servir a la Intervención no tendrán aquí ninguna ventaja real.

Es solo enfrentando un mayor desafío en la vida que la humanidad puede superar y vencer sus antiguos conflictos. Este desafío no será momentáneo, sino continuo, pues la familia humana vive en un mundo hermoso que otros valoran mucho. Vive en un mundo que es rico en recursos minerales y biológicos, una gema en el universo. Lugares así son mucho más raros de lo que crees. Otras naciones en el universo que han despojado de recursos sus mundos deben ahora comerciar y trocar para conseguir lo que necesitan. Deben explorar y buscar lo que necesitan. La humanidad está viviendo en lo que otros consideran una isla paradisíaca en el universo. Pero la humanidad no sabe lo que tiene y lo está arruinando.

Solo una verdadera conciencia de la Comunidad Mayor cambiará esto. Con esta conciencia la humanidad no saquearía un lugar así. No arruinaría el mundo si comprendiera lo que realmente está aquí en juego. Mucha gente piensa en el universo como tan solo un gran espacio vacío que la humanidad explorará y colonizará en su propio beneficio. Ten claro que esto no será así.

La situación se ha vuelto muy grave. Sin embargo, la humanidad tiene el poder de detener la Intervención. Para hacerlo, debe ganar una mayor cooperación. Para hacerlo, debe responder suficiente gente. Esta respuesta debe nacer del amor y no del miedo. Servir a las verdaderas necesidades de la humanidad, incluso frente a un gran peligro, es un acto de profundo amor y generosidad. Permite que esta sea tu comprensión.

Incluso al Creador le preocupa que la humanidad pueda fracasar. Esta preocupación nace del amor. Como en el caso de un padre que se preocupa del bienestar de su hijo o su hija, esta preocupación nace del amor. No rechaces esta preocupación pensando que es negativa o injustificada. De hecho, el Nuevo Mensaje de Dios afirma que tras todas las manifestaciones de la vida en el universo físico está el gran amor y compasión del Creador por lo creado.

Al principio no puedes entender completamente el gran amor de Dios, porque ganar este entendimiento representa un viaje, un viaje de muchos pasos. Debes comenzar desde donde estás. Aquí se te salva de tu propio apuro personal, porque Dios te ha dado un mayor problema que considerar y una mayor serie de necesidades que satisfacer en el mundo. Aquí se te salva de tu intento fútil de realizarte solo a ti mismo, dándote algo que verdaderamente puede servir al mundo.

No hay realización en la realización personal. Si solo buscas la felicidad, te comprometerás y seguirás al miedo. Negarás la realidad y darás la espalda a las grandes necesidades del mundo, las cuales te están llamando. En tu intento de realizar tus propios planes, negarás hasta las grandes necesidades que has de servir y que se te ha enviado aquí a servir. Puedes intentar realizar lo que piensas que quieres, pero tu corazón solo se satisfará haciendo lo que viniste a hacer aquí.