Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 22 de mayo de 2008
en Brockenhurst, Reino Unido

Texto original: Adapting to a Great Change (no disponible online)

Más información sobre este texto

Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

Cuando se consideran las Grandes Olas de Cambio que están llegando al mundo y el encuentro de la humanidad con la vida inteligente en el universo —los dos grandes eventos de esta era de la evolución humana—, es necesario entender lo que uno ha de hacer para adaptarse a estas cambiantes circunstancias. Porque incluso si la humanidad realizara un gran esfuerzo para contrarrestar el impacto de un medioambiente en deterioro, de un clima cambiante, de la disminución de los alimentos, agua y recursos energéticos, e incluso si la humanidad ganara una mayor unidad y cooperación frente a la realidad de que vuestro mundo está siendo penetrado por fuerzas externas, procedentes del universo en que vivís, aun así tendrás que adaptarte a circunstancias cambiantes. Debes aceptar esta adaptación, porque si piensas que la tecnología o algún tipo de magia o política gubernamental podrán evitar esta exigencia de adaptación, estarás cometiendo un error muy serio, y te estarás negando el tiempo necesario para prepararte para un gran cambio en tus circunstancias.

¿Para qué te estás preparando? Te estás preparando para un mundo que experimentará graves escaseces de comida y agua en ciertas áreas, y que sobre todo tendrá que enfrentar un declive en los recursos energéticos e incluso en materiales muy básicos de los que dependes tú y la gente en todas partes. Esto es la consecuencia de que la humanidad haya vivido más allá de sus límites durante tantísimo tiempo. Es como si la factura hubiera vencido después de haber pedido prestado tan intensivamente de vuestra herencia natural.

Por supuesto, muchas personas en la actualidad sienten que va a llegar privación y que las cosas tendrán que cambiar muy espectacularmente. Pero a menudo no ven el alcance de esto, pensando que puede ser remediado, pensando que puede ser moderado por los esfuerzos humanos que se hagan ahora. Desde luego, estos esfuerzos son vitales y necesarios y no deberían ser minados por ninguna razón. Pero, incluso así, va a necesitarse una gran adaptación. Tendrás que aprender a vivir con mucho menos. A no ser que estés empobrecido y no puedas alimentarte o alojarte adecuadamente en este momento, tendrás que usar tus recursos mucho más cuidadosamente. Y por supuesto, esto cambiará vuestra economía. Cambiará la apariencia de la vida a tu alrededor, según las personas busquen ahora afianzar su propia posición con las cosas más fundamentales de la vida y construir relaciones que no estén basadas en aficiones, intereses o actividades de consumo, sino en las alianzas más profundas que serán necesarias para la seguridad y la cooperación y para compartir y usar estos recursos.

El impacto de esto será muy grande, y la adaptación difícil. No subestimes esto. Será mayor de lo que ahora piensas. ¿Pero no ha sido esto reconocible incluso desde un tiempo anterior? ¿No podías ver que la humanidad usaría en demasía los recursos vitales del mundo, dejando el mundo en un permanente estado de declive, pensando que la tecnología o la innovación, por sí solas, serían capaces de mitigar los resultados de esto? ¿Es que no has sentido, quizá desde hace mucho tiempo, que habría grandes consecuencias a la manera en que las naciones y los grupos de gente usan el mundo, disminuyendo sus recursos, destruyendo su vida salvaje y usando sus recursos energéticos vitales sin ninguna preocupación por el futuro, sin ninguna atención a la conservación? ¿No has visto esto y lo has sentido en momentos de claridad e introspección? Si puedes tomar en consideración estas experiencias pasadas, verás que lo que el Nuevo Mensaje está presentando no es tan nuevo, sino que realmente ha sido parte de tu experiencia durante mucho tiempo. Ha estado contigo, aunque tú no has estado adecuadamente con ello.

El mundo te ha estado hablando. Las señales del mundo te han estado hablando, pero tú te has perdido mucho, preocupado tan solo con tus intereses y tus problemas, tus conflictos y tus preocupaciones, perdiéndote las pistas del mundo y no reconociendo el movimiento de las cosas. Porque la humanidad ya ha doblado una esquina hace algún tiempo, y ahora tendrá que enfrentar las consecuencias del declive de los recursos en muchas, muchas áreas. Cuanto más conectados estés al mundo en este aspecto, más vulnerable serás. Incluso las cosas más simples que usas —recursos procedentes de todo el mundo, recursos que esperas y de los que has dependido, sin pensar nunca de dónde vienen, cómo se producen y el coste para la naturaleza y el medioambiente de su producción— se volverán ahora una preocupación creciente y producirán consecuencias cada vez más grandes para las personas en todas partes.

¿Qué aspecto tendrá esto para ti, que ahora debes preocuparte en la preparación para un futuro que será tan distinto del pasado? Piensa en primer lugar que tienes que reducir tu consumo de recursos al menos en un cincuenta por ciento, particularmente si vives en una nación rica o llevas un estilo de vida acomodado. Si eres muy rico, tendrás que reducir tu consumo aún más. Tu disposición a hacerlo representa tu integridad y tu preocupación por el mundo. Porque si insistes en llevar un estilo de vida opulento y lujoso, estarás alimentando el motor de la guerra. Estarás requiriendo a tu gobierno que obtenga acceso a recursos allá donde pueda y al coste que sea —a menudo traspasando cualquier límite ético o moral que pudieras establecer para ti mismo.

Te estás adaptando a un mundo donde será más difícil vivir. Y la humanidad necesitará una mayor innovación en su tecnología y una mayor cooperación entre sus naciones. Pero incluso así, no podrás contrarrestar completamente los grandes cambios que vendrán a tu manera de vivir y a tus prioridades.

Habrá regiones del mundo que se volverán inhabitables, y millones de personas tendrán que huir de ellas. Se volverán demasiado áridas. Su capacidad de sostener a la gente con alimentos y agua disminuirá hasta tal punto que la gente tendrá que salir y escapar. ¿A dónde irán estos millones de personas? Ellas necesitarán encontrar nuevos hogares, buscando acceder a las regiones más templadas del mundo y a las naciones más ricas del mundo. ¿Aceptarás su presencia, o lucharás en su contra para proteger tu estilo de vida y tus propias prioridades? ¿Y qué ocurrirá cuando las naciones no puedan sostenerse económicamente debido a la pérdida de recursos, cuando las demandas de su gente excedan por mucho el suministro que estas naciones pueden proporcionar? ¿Cómo considerarás esto?

¿Cómo responderás cuando el coste de tu comida se lleve un porcentaje muy alto de tus ingresos? ¿Y tendrás trabajo en industrias que no tendrán futuro y que la sociedad no puede permitirse? ¿Cuál será tu posición? ¿Cuál será tu preparación? ¿Prestarás atención a las señales del mundo y comenzarás a considerar tu vida seriamente, con compromiso y compasión? Estas son todas preguntas importantes que debes responder por ti mismo.

Si prestas atención, el mundo te está diciendo lo que está llegando. El Conocimiento dentro de ti, la inteligencia más profunda que Dios te ha dado, te indicará los pasos que debes tomar —los pasos iniciales y todos los pasos que seguirán a continuación—. Quizá esto requerirá solo ajustes menores, pero deberías considerar la posibilidad de que el cambio requerido sea muy substancial. Puede que no puedas vivir donde vives ahora. Tu empleo puede no ser viable en el futuro. El coste y el gasto de vivir serán muy significativos. Y las necesidades de los más pobres serán aún mayores que en la actualidad. Esto significa que debes estar preparado no solo para proveerte a ti mismo, sino para proporcionar asistencia a otros —ya sea que estén en otros países o se encuentren en tu propio vecindario.

Esta adaptación es crítica para el bienestar, la supervivencia y el potencial del futuro de la humanidad. Porque debe haber un cambio muy grande en cómo viven las personas y en cómo consideran su relación con el mundo y sus relaciones entre sí. Tal y como están las cosas hoy, este cambio será puesto en práctica por unas pocas personas con coraje, pero la mayoría de la gente continuará saqueando el mundo y demandando y esperando incluso mayores cosas de sus gobiernos y sus religiones, de los demás e incluso de Dios. Solo unos pocos serán suficientemente visionarios y valientes para prepararse realmente para el futuro, y su preparación supondrá una inmensa diferencia en la clase de futuro que tendrán. Ellos deben estar dispuestos a funcionar sin consenso, haciendo cosas que otras personas no están haciendo, tomando decisiones que otros no considerarían importantes —reduciendo sus gastos, reduciendo sus actividades a solo lo que es realmente significativo y esencial—. Aquí industrias enteras desaparecerán, ya que la gente no tendrá recursos suficientes para recrearse en ellas. Aficiones, viajes, arte, artículos de lujo, coleccionismo de cosas… estas industrias y todos los servicios asociados con ellas podrían desaparecer en su mayor parte.

Comienza a pensar en esto. Piensa en la difícil situación de los ancianos y en quién les cuidará. Piensa en la difícil situación de los niños y en quién les cuidará. Porque si no te preparas para el futuro, este te sobrepasará. Si lo hace, no estarás en posición de proveer mucho de nada. En vez de eso, tú mismo requerirás y necesitarás una gran asistencia. ¿Quién proveerá está gran asistencia? Este es un asunto muy serio, y debes tener mucho coraje para enfrentarlo. Y debes enfrentarlo.

Es por eso que Dios ha enviado al mundo un Nuevo Mensaje, para prepararte para el gran cambio que está llegando. Lo que dice está más allá de la conversación humana actual, excepto en círculos muy, muy selectos. Lo que revela está más allá del alcance de la conciencia humana. Lo que provee es mayor que lo que la humanidad puede proveerse por sí misma. Pero el Nuevo Mensaje está aquí para alentar una mayor honestidad, una mayor compasión y una mayor conciencia de lo que está sucediendo en el mundo y lo que debes hacer ahora para empezar a reorientar y preparar tu vida.

En última instancia, esto debe venir del Conocimiento dentro de ti. Porque Dios ha puesto el Conocimiento dentro de ti para guiarte y protegerte en tiempos como estos, así como de cara a un futuro que apenas puedes siquiera considerar, incluso en este momento. Construir tu conexión con el Conocimiento supone el mayor regalo que el Nuevo Mensaje puede darte, porque tendrás que confiar en el Conocimiento en un grado muy alto, y este te revelará lo que tu intelecto nunca podría comprender. Así es como Dios te hablará —guiándote, aconsejándote y reforzándote a medida que sigues adelante.

Desecha tus fantasías sobre una transformación. Desecha tus fantasías de que estás entrando en una era de abundancia. Desecha tus fantasías de que podrías alterar esto con tus pensamientos, con tus afirmaciones o con tus proclamaciones. Tienes una responsabilidad fundamental con el mundo, y el mundo determinará el grado en el que puedes vivir aquí. No puedes pasar por encima de esto.

Para algunas personas esto requerirá una gran reconsideración de sus ideas, sus creencias y sus posiciones. Otros clamarán contra Dios por dejarles caer, por no proveerles, y habrá una gran pérdida de fe. Otros arremeterán contra sus vecinos, sus gobiernos o los gobiernos de otras naciones, pensando que es todo un asunto de política y economía, sin ver que ellos mismos han violado su relación fundamental con el mundo y con la propia naturaleza. Dios os ha puesto en este mundo, pero Dios también puso en movimiento las fuerzas de la naturaleza. Estas son fuerzas rectoras, y son fuerzas limitantes. Solo podéis superarlas hasta cierto punto. Más allá debéis prestarlas atención, honrarlas y comprender cómo funcionan.

Si la humanidad destruye sus recursos energéticos fundamentales, ¿qué hará Dios por vosotros? Lo que hará será lo que ha hecho ya por vosotros, y es colocar el Conocimiento en vuestro interior. Nuestras recomendaciones son solo para el principio, para darte tiempo para ver, saber y prepararte. Pero será el propio Conocimiento el que te permitirá navegar los tiempos difíciles e inciertos por delante.

Esto no es una cuestión de ser positivo o negativo, temeroso o amoroso. Deja a un lado estas dicotomías, pues son algo tonto. La cuestión es si puedes ver y sentir el movimiento de las cosas, y si puedes responder lo más objetivamente posible, sin la influencia cegadora de la esperanza o el miedo, sino viendo con claridad. Esta es la esencia de la cuestión. Debes estar dispuesto a ver y sentir cosas que otros no ven ni sienten, funcionando sin acuerdo ni consenso para poder ser fuertes en el Conocimiento. Si esperas a todos los demás, compartirás el sino y la difícil situación de todos los demás.

Nadie va a venir a rescataros. No hay retorno a una edad dorada en el pasado. No hay una fórmula mágica o una tecnología secreta o un regalo extraterrestre que vaya a quitaros este desafío. Deja de demandar soluciones y encara la realidad. Estáis viviendo en el fin de la era de la indulgencia, y ahora debéis entrar en la era de la unidad y la cooperación humanas. La era de la indulgencia está llegando a su fin, y para muchos esto será abrumador. No seas abrumado. Para muchos será un desastre. No te permitas pasar por ese desastre. Para muchos supondrá una decepción tan profunda que no sabrán qué hacer. No estés entre ellos.

Busca en vuestras tradiciones religiosas. Busca en vuestra sabiduría mundana. Busca en la historia de la humanidad. Busca en el Nuevo Mensaje de Dios. Busca las señales del mundo. Busca las señales del Conocimiento dentro de ti, que te están hablando incluso en este momento y que te urgen a moverte en cierta dirección.

Toma el camino fácil y querrás olvidar, pensando que todo esto es una estupidez y que se quedará en nada. Toma el camino difícil y tendrás que enfrentar grandes preguntas sin respuesta y mucha incertidumbre, con solo el Conocimiento dentro de ti y dentro de otros para llevarte adelante. Esta es tu mayor promesa. Esta es tu mayor esperanza. No pidas que los gobiernos solucionen estos problemas, porque hasta cierto punto ellos no podrán hacerlo. No requieras que Dios disipe el resultado de siglos de abuso humano del mundo, porque vosotros, vuestros hijos y sus hijos debéis enfrentar las consecuencias de ello.

Estáis viviendo en el final de la era de la indulgencia. Está comenzando ahora la era que requerirá unidad y cooperación humanas, así como inmenso coraje e ingenio —no el coraje y el ingenio de unas pocas personas santas, o de unas pocas personas con talento, sino de ti y de tus vecinos.

La gran tentación para la humanidad será caer en la competición, el conflicto y la guerra por los recursos restantes. La gente luchará entre sí para conseguir lo que quiere y lo que necesita. Esto ocurrirá a nivel local, a nivel regional, a nivel nacional y en el mundo en conjunto. Esta gran tentación de luchar y pelear, de vencer a los demás para adquirir lo que quieres o necesitas… Estas tendencias ya están siendo activadas. El fuego del conflicto y la guerra está ya siendo preparado en muchos lugares. El miedo a la privación está ya dominando a muchas personas, algunas de ellas muy ricas.

Debe haber una gran elección en cómo la humanidad enfrentará tanto las Grandes Olas de cambio como la Intervención procedente del universo. Si lucháis y forcejeáis, vuestras probabilidades de éxito disminuirán en concordancia. Si os unís y aunáis vuestros recursos, vuestras probabilidades de éxito mejorarán en concordancia. Esto es una nueva plataforma para la paz —no una plataforma que se apoya solo en la ética y la moralidad, sino en la necesidad absoluta—. Porque ninguna nación será suprema si las otras naciones colapsan. Ninguna nación estará inmune si la sociedad, la economía y la estructura social de otras naciones colapsan. Aquí la riqueza y el privilegio no ofrecen inmunidad. De hecho, los ricos y privilegiados tienen mucho más que perder, y se sentirán mucho más amenazados por las mil caras de las Grandes Olas de cambio y las mil posibilidades de conflicto y colapso. Ellos tendrán que enfrentar incluso la hostilidad de las gentes más pobres, que les mirarán con odio y deseo de venganza.

Claramente, debe haber un Nuevo Mensaje de Dios para ayudar a contrarrestar estas tendencias tan profundamente arraigadas y minimizar los efectos de la competición, el conflicto y la guerra. Debe despertar dentro de la gente una mayor compasión y un mayor compromiso con el afianzamiento de la seguridad, no solo para su propia nación o su grupo, sino para la humanidad misma. Porque la humanidad en conjunto está entrado en el periodo más peligroso de toda su historia, un periodo en el que todo su futuro podría quedar determinado en las próximas tres o cuatro décadas, una serie de circunstancias donde no solo el bienestar y la seguridad de la humanidad están en juego, sino también su libertad en la Comunidad Mayor de vida inteligente. No pienses que esto no afectará a tu vida, pues la afectará muy profundamente.

Por tanto, tu capacidad de ver, de saber y de prepararte reducirá la dificultad, reducirá el estrés que esto supone, te dará una base más sólida sobre la que resistir y te pondrá en posición de ayudar a otros. Porque en el futuro tendrá que haber una gran contribución humana, mayor de lo que nunca antes se ha requerido. Esto posee una cualidad redentora. Porque todos los que están en el mundo fueron enviados aquí para servir a un mundo en necesidad, para servir al mundo en estas mismas circunstancias que están siendo reveladas aquí. Por tanto, a pesar de lo difíciles que puedan ponerse las cosas, a pesar de lo desafiantes que puedan llegar a ser las circunstancias, esto posee una cualidad redentora en el hecho de llevar a la gente a un mayor servicio a otras personas y al mundo. Este es el gran potencial de tu tiempo, la gran promesa y ventaja de tu tiempo, pero esto solo puede ser comprendido si tienes una base más fuerte en tu interior que pueda impedirte construir fantasías o responder desde el miedo, el terror, el enfado o la venganza.

Dios te ha dado esta base, y aunque en este momento es casi desconocida para ti, su valor e importancia en tu vida será cada vez mayor, y al final será el centro de tu vida. Si todo fuera maravilloso y la gente estuviera a salvo y todo estuviera asegurado, entonces la necesidad del Conocimiento no sería tan grande, y solo los más sabios o los muy insatisfechos lo buscarían para una mayor revelación y una mayor realización. Pero estar entrando en un tiempo de profundas y prolongadas dificultades es realmente un entorno muy bueno y estimulante para el Conocimiento. Porque ahora debes despertar. Debes volverte serio sobre tu vida. Debes prestar atención a tus circunstancias. Debes aprender sobre lo que usas del mundo y cómo vas a lidiar con cambios profundos e inesperados en el futuro. Esto es muy redentor para la gente, y en última instancia puede hacer que la humanidad sea una raza mucho más fuerte y unida de lo que lo es hoy. Porque vuestra riqueza ha sido más una maldición que un beneficio para muchas personas —conduciéndolas a la disolución, llevándolas a la corrupción, alejándolas del poder de la presencia del Conocimiento en su interior, dejándolas apáticas e indiferentes al mundo.

La era de la indulgencia está llegando a su fin. Sus peligros son inmensos. Sus oportunidades son inmensas. Su desafío será abrumador. Su oportunidad para la contribución será profunda. Aquí no puedes quedarte al margen. No puedes permanecer neutral, disociado de todas estas cosas. Y el grado en que puedas reconocer esto ahora y aceptar el shock de esto ahora, tendrá una gran repercusión en si podrás sobrevivir en el futuro, construir una base fuerte para tu vida y realizarte mediante el servicio a otros —llegando a ser una persona íntegra, una persona que es profundamente responsable, una persona que ha obtenido una mayor sabiduría del mundo, una persona que puede sentir la gracia y el poder del Conocimiento en su interior en tiempos de paz y en tiempos de gran dificultad.

Tienes aquí una gran oportunidad de emerger de estas circunstancias difíciles como una persona renovada —como una persona de gran fuerza y visión, una persona capaz de enfrentar la incertidumbre, una persona que puede ver el conflicto sin enfado ni odio, una persona que puede ver la necesidad humana y reconocer de qué maneras esta puede atenderse, una persona que no es engañada por todas las cosas que engañan a la gente y la dejan débil, ingenua y fácil de manipular por otros.

Tienes esta gran oportunidad, y ahora el mundo apoyará esta oportunidad requiriendo grandes cosas de ti. No sientas lástima de ti mismo por tener que enfrentar un desafío tan grande en la vida, pues en efecto es un regalo. Este tiene la promesa de tu redención. Porque en el mundo no eres redimido por creer en Dios o adorar a Dios. Eres redimido cumpliendo lo que has venido a hacer aquí. Y lo que viniste a hacer está ligado directamente a la condición, las circunstancias y el futuro del mundo. No importa cuál sea la naturaleza de tu contribución; incluso si solo has de servir a una única persona, todavía será este el caso.

Pero hace falta un cambio de corazón, un cambio dentro de ti, para poder ver las grandes posibilidades para ti y las grandes posibilidades para toda la familia humana. Porque te lo digo: débiles y divididos no permaneceréis libres en el universo. Otros grupos, grupos intervinientes, ganarán acceso a vuestros líderes y a las fuentes de poder en este mundo. Si sois débiles, indulgentes y estáis divididos y en conflicto entre vosotros mismos, seréis fundamentalmente débiles y vulnerables en el universo. Por tanto, las grandes oportunidades que están llegando ahora al mundo y las Grandes Olas de cambio, ofrecen la oportunidad de restablecer a la humanidad como una raza unida y poderosa de gentes amantes de la libertad. De hecho, en este momento solo las Grandes Olas de cambio tienen realmente la promesa de daros esta posibilidad. Sin esto, la humanidad simplemente declinaría —corrupta, indulgente y en conflicto—. Simplemente declinaría, hasta que alguna otra fuerza en el universo se presentara aquí para reclamar la autoridad.

Así que, mientras estás soñando sobre tu vida, soñando sobre la satisfacción, soñando sobre cosas que quieres y temiendo las cosas que no quieres, hay fuerzas mayores operando en el mundo, moviendo el mundo, cambiando las circunstancias de la vida. Ignóralas bajo tu responsabilidad. Reconócelas. Encáralas. No exijas soluciones, porque debes trabajar con los problemas. Debes ganar acceso a otros para que te ayuden. Debes hacerte fuerte, más fuerte de lo que eres ahora, más sabio de lo que eres ahora y más sobrio sobre tu vida —lo cual significa que no estás gobernado por la esperanza y el miedo, sino que puedes ver con claridad, objetivamente y con coraje.

Esta es la gran revelación de tu tiempo. Y ahora tienes que poner la atención en esto. Tienes tiempo, pero no mucho tiempo. Tienes una oportunidad, pero no una interminable oportunidad. Tienes verdadera promesa, pero no interminable promesa. Recibe el Mensaje y la Revelación de Dios y su advertencia, bendición y preparación, porque han llegado al mundo en este tiempo. Llaman al gran manantial de sabiduría y compasión humana que ha sido construido a lo largo de los siglos, a pesar de los conflictos de la humanidad y su abuso del mundo. La humanidad tiene todo lo que necesita para tener éxito. Vuestros mayores adversarios sois vosotros mismos.

Por tanto, debes elegir, y esta elección no es simplemente una idea sino un sendero que sigues, con tu vida demostrando el camino que has escogido, lo que has elegido para ti mismo, para el mundo y para el futuro de la familia humana en él. Esta es tu afirmación. No hagas proclamaciones verbales; contempla en cambio tu vida y ve lo que está llegando en el horizonte —no con esperanza o con miedo, sino con la claridad del Conocimiento.