Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
en octubre de 1994
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Being Present in the World (no disponible online)

Escucha el audio original aquí (en inglés): no disponible online

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

Living the Way of Knowledge
Volumen 3 > Viviendo el Camino del Conocimiento > Capítulo 10

Al igual que una persona en una atalaya oteando el horizonte, miras la vida tal y como es y miras al horizonte de tu futuro, porque lo que está viniendo está viniendo.

Tu preparación y entrenamiento en el Camino del Conocimiento de la Comunidad Mayor debe permitirte estar presente en el mundo. Esto significa que tu atención se enfoca en lo que está sucediendo en este momento y en el momento siguiente. Aquí aprendes a estar atento con una mente abierta. Y a medida que te desarrollas, ganas la fuerza y la seguridad que te permitirá dejar que el Conocimiento decida lo que debes hacer y a dónde debes ir. Esto representa un avance real en el Camino del Conocimiento. Sin embargo, debes tener mucho cuidado de no atribuirte esta capacidad antes de tiempo, porque existen muchas cosas en el mundo que pueden dominarte e influirte. Existen personas y fuerzas en el mundo que intentarían capturar tu mente si tuvieran la oportunidad.

Por tanto, querrás ser muy cuidadoso en tu enfoque. Ten mucho cuidado con toda suposición que hagas sobre tu capacidad. Solo porque estés abierto no significa que seas divinamente guiado. Solo porque busques una mayor sabiduría en tu vida no significa que no seas vulnerable a otras fuerzas en el ambiente mental. Esto será cada vez más cierto conforme avance y progrese la emergencia del mundo a la Comunidad Mayor. Por eso invertimos mucho tiempo construyendo la base para el Conocimiento, para protegerte del error y asegurar tu éxito en el futuro. Las personas se meten en serios problemas solo cuando son ambiciosas e impacientes y buscan tener las grandes recompensas ahora en lugar de más tarde.

Muchos se atribuyen poder y dominio espirituales. Muchos han asumido un manto de responsabilidad espiritual. Otros han afirmado ser los verdaderos vehículos de la Intención y la Voluntad Divinas en la vida. Sin embargo, observa los resultados de sus interacciones. Al fin y al cabo, todo el mundo quiere sentir que está en lo correcto. Incluso si están haciendo algo que saben que está mal, ellos quieren sentirse justificados. Hay quienes están seguros de estar en lo correcto y son reacios a enfrentar la posibilidad de que pudieran estar en el error. Ellos afirman tener un respaldo divino sobre su vida, sus pensamientos, sus acciones y todo lo que puedan intentar hacer con los demás. Aquí encontrarás abuso. Aquí encontrarás grave error. Ten cuidado. Permanece presente. Si estás en quietud y observando podrás ver lo que otros se pierden.

En el aprendizaje de los Pasos al Conocimiento, una de las principales cosas que aprenderás y que tendrás que reforzar con el tiempo es la capacidad de estar en quietud. Esta capacidad representa una habilidad fundamental en la vida, que implica volverse observador, receptivo, sensible, perspicaz. Aquí usas tu mente en lugar de ser usado por ella. Aquí empleas tu mente para escanear el horizonte de tu entorno físico y mental.

Esta habilidad no te es extraña o nueva. Es inherente a tu naturaleza. Pero ha sido olvidada, porque las personas viven en una falsa comodidad con sus ideas y suposiciones y han perdido gran parte de su capacidad de estar atentas a la vida. Viven una vida predecible que parece estar protegida de las tribulaciones del mundo, y realizan sus rutinas diarias con poca reflexión sobre dónde están o qué están haciendo en un momento dado. Están más preocupadas con sus sentimientos y sus adquisiciones que con lo que está pasando en el entorno a su alrededor.

Las personas a menudo se sorprenden cuando ocurren cosas que les afectan o les influyen, como si estuvieran pasando por primera vez. Ellas se sorprenden y se preguntan, “¿Cómo sucedió esto? ¿De dónde vino?” Pero, en realidad, ha estado creciendo durante algún tiempo. Ellas perdieron los mensajes. No vieron las señales. Perdieron las primeras señales de advertencia.

Estar en quietud es estar presente a ti mismo y a lo que está pasando en tu entorno. No se trata de tener pensamientos felices o positivos o pensamientos temerosos o negativos. Se trata de ver, escuchar y sentir. Esto te prepara para saber cosas. Esto sienta las bases para la percepción. Esta es una habilidad fundamental, que formará parte de tu preparación fundamental en el Camino del Conocimiento de la Comunidad Mayor. Esto no significa que debas estar en quietud todo el tiempo, porque este es un mundo de actividad y debes estar activo. Pero puedes estar en quietud incluso mientras estás activo. Estar en quietud no quiere decir que no esté sucediendo nada. Solo significa que estás atento. No significa que no haya acción. Significa que estás observando la acción.

Al principio, debes enfrentar la realidad de que has perdido gran parte de tu habilidad en este sentido, y encontrarás que tu práctica inicial de la quietud será difícil, porque estás acostumbrado a estar dominado por tus pensamientos y por los pensamientos de otros. Lo que estás haciendo aquí en tu entrenamiento es recuperar una habilidad fundamental, una capacidad inherente. Cuando vuestros antiguos antepasados vivían, vulnerables en el entorno natural, tenían que usar mucho esta habilidad. Ellos estaban en relación dinámica con su entorno, y tuvieron que confiar en sus sentidos y sus percepciones para evaluar dónde estaban y qué iba a suceder a continuación. Ellos no vivieron una vida tan predecible como la que quizá sientes que vives en la actualidad.

Sin embargo, si consideras tu vida actual, verás que la humanidad está siendo sometida a un cambio sin precedentes, un cambio de una magnitud y una aceleración que vuestros antepasados no podrían ni siquiera comprender. Hoy vuestros requisitos de adaptación son aún mayores que los de vuestros antepasados, porque ellos conocían las fuerzas que amenazaban su supervivencia. Pero hoy, la humanidad no conoce apenas las fuerzas que amenazan su supervivencia. Más allá de la violencia humana y de la destrucción de vuestro medioambiente, la presencia de las fuerzas de la Comunidad Mayor en el mundo y su intento de integrarse con la humanidad para lograr controlarla, representan un desafío que vuestros antepasados no podrían afrontar. Sin embargo, ¿dónde está vuestra capacidad de adaptación? ¿Dónde está vuestra capacidad de percibir?

Hemos dicho que la inteligencia en la Comunidad Mayor se define como el deseo y la capacidad para adaptarse, crear y funcionar. ¿Puedes funcionar si cambia tu entorno? ¿Puedes experimentar cambios? ¿Puedes enfrentar cambios? ¿Puedes soportar cambios? ¿Puedes adaptarte a nuevas situaciones? ¿O está tu vida inmovilizada en un estado de parálisis mental donde todo tiene que ser como ahora para poder sentir alguna comodidad o sentido de autosuficiencia? ¿Tiene todo que ser predecible y manejable? Aunque existe un gran intento de producir este tipo de circunstancias, la vida avanza y la evolución del mundo continúa, incesante, indiferente a las creencias y a las actividades de la humanidad.

Vives en un mundo y un universo dinámicos. El mundo de hoy es un mundo diferente incluso al que tus padres experimentaron, y está cambiando rápidamente. Está cambiando tan rápido que las personas ni siquiera pueden seguir su ritmo. Estar presente en el mundo no significa que tengas que experimentarlo todo. Significa que estás presente a lo que está ocurriendo que es importante ahora, manteniendo los ojos y los oídos abiertos, no con temor sino con atención. Al igual que una persona en una atalaya oteando el horizonte, miras la vida tal y como es y miras al horizonte de tu futuro, porque lo que está viniendo está viniendo. Sí, el futuro puede cambiarse. Sí, puede alterarse. Pero eso lleva tiempo en la mayoría de los casos. Lo que se creó ayer llegará mañana. Lo que se está creando hoy llegará en un futuro próximo.

Es importante tener esta idea de la atalaya en tu mente, porque te ayuda a entender dónde estás, con quién estás y qué está sucediendo en el ambiente mental que podría estar afectándote emocional y mentalmente. Aquí no pierdes de vista lo que está sucediendo en el entorno físico, porque los acontecimientos no suceden porque sí. Las cosas van creciendo y luego suceden. Aquellos que están atentos verán la dificultad acercándose y se prepararán en consecuencia, si son sabios. Rara vez serán tomados completamente por sorpresa, aunque eso todavía es posible. Ellos verán lo que viene y lo sentirán, mientras que otros no tienen ni siquiera una pista.

Considera a los animales del mundo, cuya existencia depende de la capacidad de ser observadores y cautelosos. No dan su existencia por sentada. No asumen que serán protegidos y abastecidos. Están alerta. Son cuidadosos. Viven vulnerables a la vida. Sin embargo, tú tienes una mayor capacidad y una mayor inteligencia.

También tienes una mayor misión en el mundo, una misión que se te revelará solo si desarrollas tu base para vivir y aprender el Camino del Conocimiento. La necesidad de estar presente en el mundo es muy grande. Están sucediendo muchas cosas en el mundo que afectarán a todos, y están sucediendo muchas cosas en tu entorno inmediato que te afectan a ti. A medida que tu vida y tu función en la vida se definan mejor, tendrás que prestar atención a un menor número de cosas, pero de una manera diferente y más profunda. Tu trabajo mayor en el mundo se te dará cuando tengas una base. Entonces tendrás que estar muy atento a las cosas que están directamente relacionadas con ese trabajo mayor. Y tendrás que estar muy atento al movimiento general del mundo, que puede ser sentido profundamente.

Aquí debes permitir que tus preguntas queden sin respuesta, porque las personas se han acostumbrado a depender de su comprensión y de sus ideas y, como resultado, han perdido gran parte de su capacidad de adaptación. Porque ellas se sienten más seguras con sus viejas ideas que con nuevas experiencias, y recaen en sus viejas ideas cuando se enfrentan a nuevas experiencias, porque las nuevas experiencias hacen que se sientan vulnerables y con frecuencia desafían su posición.

Estar presente al mundo significa que tu atención está en lo que está sucediendo ahora mismo. La mente personal está siempre recirculando información antigua y tratando de organizar la nueva información de acuerdo con la información antigua. Así que especula sobre el futuro sin ver el futuro, y especula sobre el pasado sin conocer el pasado. Porque todo lo que conoce son sus ideas sobre el futuro y el pasado, que pueden no tener nada que ver en absoluto con el futuro y el pasado.

En tu mente, entonces, tus ideas son en su mayoría recuerdos, o bien especulaciones sobre cosas nuevas que se relacionan con tus recuerdos. Cuando estás involucrado en este tipo de pensamiento no estás presente. Puede ocurrir cualquier cosa y no la verás venir. Aquí perderás las pistas. Perderás las señales. No escucharás el aliento o la orientación del Conocimiento. No verás la evidencia de tus malas decisiones futuras. No verás la evidencia de tus malas decisiones pasadas. No verás dónde estás ni con quién estás ni qué está sucediendo. Simplemente te dejarás llevar, preocupado principalmente por lo que está ocurriendo en tu mente y por cuán bien te está yendo la vida.

La persona que está aprendiendo a estar presente puede participar en actividades, pensar en el futuro o recordar el pasado, y aun así ser capaz de volver al presente en cualquier momento, porque hay una parte de su mente que siempre está vigilando. Cuando algo está sucediendo o está a punto de suceder, es llamada de nuevo a prestar atención. “¡Ven, mira! ¡Mira aquí! ¡Sal de tu ensueño! ¡Sal de tu pensamiento! Sal de tu contemplación y vuelve aquí y ahora, porque algo está sucediendo aquí.” Esta atención es muy completa. No estás mirando y pensando todo el tiempo. Estás mirando. Estas mirando para ver. Es como si estuvieras tratando de distinguir un objeto distante en el horizonte y estuvieras usando toda tu atención mental para hacerlo. Tu mente no está parloteando continuamente. Está mirando con intensidad.

Cuando el tiempo meteorológico cambia, los animales se aquietan o buscan refugio. Sin embargo, la mayoría de las personas siguen a lo suyo como si nada estuviera pasando. Y eso es solo el tiempo meteorológico. Los grandes cambios que afectarán a la humanidad tienen que ver con los crecientes problemas globales, que afectarán a la capacidad de todos para sobrevivir en el mundo. También tienen que ver con la presencia de la Comunidad Mayor, que afectará vuestra capacidad para determinar vuestro destino como raza. Estos grandes movimientos en la vida tienen influencia directa en vuestra vida hoy y en el futuro, pero son parte del cuadro mayor y las personas no están conectadas al cuadro mayor. Estos grandes movimientos son parte de tu vida en general y puede que los pases por alto si fijas toda tu atención en las cosas inmediatas.

El hombre y la mujer del Conocimiento son capaces de parar, mirar y escuchar. El hombre y la mujer del Conocimiento están siempre escuchando cuando conversan con otros, y siempre están mirando y escuchando cuando se hallan en nuevos entornos. Han aprendido a ser sensibles cuando es necesario y a retirar su sensibilidad cuando es necesario, porque si eres demasiado sensible todo el tiempo no podrás funcionar en las interacciones abrasivas del mundo.

¿Cómo aprendes a estar presente? Aprendes practicando y entrenando la mente. Tu mente no es demasiado vieja para ser entrenada. Puede ser redirigida y reutilizada. No importa cuán viejas e inútiles puedan ser tus ideas en contraste con las exigencias de tu vida actual, tu mente puede redirigirse y reutilizarse para servirte y servir a otros. En los Pasos al Conocimiento practicas aprender a estar en quietud. Practicas con meditaciones de quietud. Y practicas parar a cada hora para revisar dónde te encuentras y qué está sucediendo.

Las personas a menudo malinterpretan estas prácticas, porque piensan que estar en quietud es pedir cosas, porque aún están pensando que la vida es un proceso de beneficencia o que la espiritualidad es un sistema de beneficencia. Así que tan pronto como están en quietud, quieren conseguir algo. Ellas quieren tener una visión, una recompensa, una experiencia hermosa, una gran realización, por lo que buscan el premio. Están en quietud porque conseguirán un premio, o al menos eso piensan. Pero en realidad, cuando practicas la quietud solo practicas estar quieto y observante.

La quietud no es la única práctica en el Camino del Conocimiento, pero es muy importante porque te permite ser eficaz en la vida. Te permite tomar conciencia de lo que está afectándote y de cómo tú afectas a otros. Te permite estar muy presente, lo que minimiza el riesgo de daños y maximiza tu capacidad de afectar las situaciones en las que participas. Pues, ¿no está claro que, cuando toda tu mente está presente a algo, tu mente tiene mucho más poder y eficacia? Y cuando estás realmente prestando atención a algo, ¿no es más fácil reconocer cuándo surgen problemas y detectarlos antes de que causen daños? Conduciendo tu automóvil, dejas de prestar atención un momento y puedes golpear a alguien. No le viste. Un momento de falta de atención y algo catastrófico puede suceder. Has visto eso. Lo has sentido. Ha formado parte de tu experiencia. Cuando has iniciado relaciones en el pasado, ¿estabas realmente prestando atención a la otra persona, o estabas tan atrapado en tu deseo, tu fantasía y tu emoción que no podías ver la realidad?

Las personas suelen decir, después de muchos años en una relación fallida, “Bueno, vi todas esas tendencias desde el principio. Pude ver esos problemas.” ¿Pero pudieron verlos realmente? ¿Pudieron realmente responder? Si estás atento a las personas, te dirán mucho sobre ellas mismas. Y si no las condenas, podrás aprender de ellas y apreciar su situación en la vida. Todo esto es el resultado de estar presente.

Ahora hablaremos del amor. Muchas personas, cuando piensan en la espiritualidad, la asocian con el amor y piensan que el amor es un comportamiento. En otras palabras, cuando amas eres amable, y eres dulce, y eres suave, y eres agradable, y estás calmado, y eres tranquilizador. Este tipo de imágenes y este tipo de conductas son asociadas muy exclusivamente con el amor. Pero ¿qué es realmente el amor? ¿Es solo ser agradable, dulce y amable? El amor se expresa también de otras maneras. Cuando el amor te niega algo que quieres pero que no es bueno para ti, lo experimentas como una gran decepción. Estás enojado y frustrado, pero el amor está trabajando ahí. Cuando comprendes que has tomado una mala decisión sobre algo y te sientes mal por ello, el amor está trabajando ahí. Y cuando sientes que un problema inminente amenaza a alguien que amas y te sientes profundamente perturbado y llamado a la acción, el amor está trabajando ahí. Por tanto, no asocies el amor con un comportamiento, o perderás de vista la presencia y la actividad reales del amor.

Experimentar el amor es experimentar estar presente a otros —estar con ellos sin juzgarlos, sin tratar de encajarlos en tu vida, sin tratar de ver cuáles son las ventajas que puedes obtener de estar con ellos, sin tratar de utilizarlos para algún propósito o procedimiento que puedas tener, sin condenarlos por fallar tus expectativas o tus normas.

El amor es estar presente. Es darte a ti mismo y estar presente. ¿Tiene todo que ser dulce, feliz y agradable? No. En la mayoría de los casos, no es así. ¿Tienes que tener sentimientos maravillosos y quiescentes? No. De hecho, puedes sentirse muy preocupado y perturbado. Cuando comprendas lo mucho que has traicionado a tu Conocimiento por conveniencia o por ventaja personal, te sentirás enojado. Permanece presente a esto. Para evitar cometer errores graves una y otra vez, debes probar la decepción y el resultado de estos errores, y debes sentirlos profundamente. Te estás amando a ti mismo cuando lo haces. No te estás mortificando a ti mismo. Te dices, “Realmente voy a sentir como se siente esto, porque no quiero volver a cometer este error de nuevo. La vida me está dando la respuesta al error. Quiero saber cuál es esta respuesta para que pueda protegerme en el futuro.” Aquí estás siendo amoroso. Aquí el amor no está asociado con halagos.

El amor puede ser muy poderoso, muy confrontador, muy desafiante, muy dinámico. El amor también puede ser muy pacífico y muy amable y reconfortante. Todas estas cosas pueden suceder con amor, pero también pueden suceder sin amor. Las personas pueden ser amables sin amor. Pueden ser reconfortantes sin amor. Pueden decir cosas dulces y maravillosas sin amor. Pueden afirmar que están muy dotadas espiritualmente sin amor.

El Creador está presente a ti. Eso es amor. Tú empiezas a estar presente al Creador. Eso es amor. El amor comienza con estar presente. Cuando estás junto al lecho de un moribundo y no importa lo que digas, y las palabras reconfortantes no son adecuadas, y no tienes que estar feliz, porque no es una situación necesariamente feliz, ¿cuál es la respuesta real? Estar presente. Estar ahí.

Ahora bien, si toda tu vida va sobre conseguir la felicidad, como si estuvieras adquiriendo recuerdos de la vida o tratando de obtener algún tipo de riqueza emocional, en la que puedas ser feliz todo el día y no haya nada en tu entorno que pueda molestarle, entonces nunca podrás estar presente. Porque cuando estás presente enfrentas la vida tal y como es y no como quieres que sea. Estás encarando la vida donde la vida es real, tanto si se ajusta a tus ideas como si no. Tus ideas no importan, excepto en la medida en que puedan evitar que estés presente.

En los Pasos al Conocimiento aprendes a estar presente, porque tienes que aprender a estar presente al Conocimiento dentro de ti y al Conocimiento dentro de otros. Tienes que aprender a estar presente al error dentro de ti y al error dentro de otros. Tienes que aprender a estar presente a los grandes movimientos y fuerzas del mundo y a tu respuesta a ellos. Tienes que estar presente para saber con quiénes estar y cómo estar con ellos. Tienes que estar presente para detener viejos patrones de pensamiento y comportamiento que hacen que tu mente funcione de forma automática y poco inteligente. Tienes que estar presente para poder adaptarte y aprender. Sin esta capacidad de estar presente no podrás emprender los demás aspectos de la preparación.

Tienes que estar presente para construir tu base para el Conocimiento. Cada uno de los Cuatro Pilares de la vida requiere tu participación presente. Estos Pilares no se hacen por casualidad. No se construyen solos. Tienes que jugar tu parte, y tienes que ver lo que estás haciendo, porque hay importantes lecciones que aprender en cada uno de los Cuatro Pilares de la vida. Aquí es donde ganas tu sabiduría, porque no naciste con sabiduría. Naciste con el Conocimiento. Debes obtener la sabiduría estando aquí. La sabiduría trata sobre cómo estar aquí.

Hasta que no seas lo suficientemente sabio no podrás ser un agente del Conocimiento. El Conocimiento no emergerá hasta que estés preparado para ser su representante. Solo el Conocimiento sabe cuándo estás preparado. Tú no lo sabrás. [Quizá] pensarás que lo sabes. Puede que incluso declares que estás preparado. Puede que te sientas preparado porque quieres estar preparado, pero solo el Conocimiento sabe si lo estás. Y si estás atento, comenzarás a ver lo que el Conocimiento sabe. Echa la vista atrás en tu vida y recuerda las veces que realmente pensabas que estabas preparado para algo y trataste de hacerlo por tu cuenta y tomar el control de la situación, solo para descubrir que no tenías la comprensión, los recursos o la capacidad para lidiar con lo que realmente implicaba estar preparado.

Por ejemplo, las personas piensan que están preparadas para el matrimonio y para la unión con otro y no pueden esperar. Así que salen y establecen un matrimonio tras otro. Es solo después, si se desarrollan, que pueden mirar atrás y decir: “Bueno, eso fue prematuro. Realmente no estaba preparado para eso.” El Conocimiento sabe cuándo estás preparado, y si estás atento comenzarás a ver lo que el Conocimiento sabe.

Estar presente exige mucha paciencia, porque cuando estás presente no estás tratando de hacer que algo suceda. Simplemente estás observando. Estás observando para ver y sentir cómo son las cosas. Mira los ciervos en el campo. Se alimentan y luego levantan la vista para asegurarse de que todo está bien. Entonces vuelven a su actividad. Puedes aprender mucho de los animales. Están más atentos que tú. Ellos no tienen tanta capacidad para comprender como tú, pero están mucho más atentos. En esto han tenido más éxito. Existen algunos en la Comunidad Mayor que son más poderosos que tú, al igual que tú eres más poderoso que el ciervo en el campo. Ellos pueden ser más astutos que tú, pero solo si no estás mirando. Pueden afectar a tu mente, pero no pueden controlarla si estás con el Conocimiento, pues el Conocimiento es la única parte de tu mente que no puede ser controlada ni manipulada. Es la única parte de ti que realmente es libre.

Sin embargo, la libertad del Conocimiento no es el tipo de libertad que las personas suelen asociar con la palabra libertad. El Conocimiento no puede salir y hacer cualquier cosa en cualquier momento, ya que está aquí en una misión. Es libre para hacer su misión, y esa es su libertad. Tú aún no eres libre para hacer tu misión; por tanto, aún no eres libre, pues ese es el verdadero significado de la libertad. De otro modo, la libertad no es más que el derecho a ser caótico y destructivo. Las personas piensan en la libertad como un estado en el que no hay inhibiciones ni restricciones. Puedes hacer lo que quieras cuando quieras. ¿Es eso la libertad? ¿Qué es lo que eso produce? ¿Qué frutos ofrece a la persona? Las personas propugnan y defienden la libertad para tratar de ayudar a otros a liberarse de sus ataduras. Esto es bueno, pero es solo la mitad del cuadro. La otra mitad del cuadro es aquello que estás siendo liberado para hacer.

La libertad debe ser buena para algo, pues en sí misma no tiene sentido. Y sin embargo, la libertad es apreciada precisamente como ese derecho a ser caótico. Así, el énfasis está en no tener restricciones y en no rendir cuentas a nadie ni a nada, tanto como la persona pueda lograr. ¿Pero es eso la libertad? ¿Para qué es esa libertad? Las personas dicen: “Bueno, es la libertad de ser feliz y hacer lo que uno quiera.” Pero las personas hacen lo que quieren y no son felices. Y las personas dicen: “Bueno, ese es un problema psicológico.”

La única libertad real en la vida es la libertad de encontrar tu propósito y cumplirlo. Cualquier otra libertad es la libertad de ser imprudente, y eso conducirá a la catástrofe y a la decepción. Los estudiantes avanzados del Conocimiento reconocen esto y comprenden cuánto les ha costado adquirir la libertad que tienen, la libertad de poder encontrar y seguir al Conocimiento. Ellos han cortado sus otras lealtades, las cuales reemplazaron al Conocimiento —sus lealtades a sus creencias, sus lealtades a sus familias, sus lealtades a aquellas personas en sus vidas que antes fueron autoridades para ellos—. Ellos han dado su mayor lealtad al Conocimiento, y han dado su mayor lealtad a esas relaciones que representan al Conocimiento. Porque el Conocimiento no te pide que cortes todas tus lealtades con otras personas, sino que aprendas a establecerlas de manera significativa. El Conocimiento busca unirte a otros de una manera significativa. No es un sustituto de las relaciones. No puedes abandonar a las personas para perseguir el Conocimiento, porque Conocimiento busca llevarte a las personas.

Las personas tienen miedo del Conocimiento, porque creen que violará su libertad. Aunque quieren las dispensaciones del Creador, no quieren ningún requerimiento. Están protegiendo su derecho a ser imprudentes y, sin embargo, están protegiendo aquello mismo que está dañándolas y hostigándolas. No hay libertad verdadera en el universo, porque no puedes separarte de todo lo demás. Tienes que responder ante la vida, porque formas parte de la vida. No funcionas independientemente de la vida. No eres verdaderamente independiente. La independencia es una cosa relativa, y su valor solo se basa en lo que puede llevarte a hacer y a ser.

La libertad es real si conduce al Conocimiento. Si niega el Conocimiento, entonces no es libertad. El derecho a ser imprudente, a no rendir cuentas a nada ni a nadie, es simplemente un medio de proteger tu separación. Y cuando se pone la escalera en el pozo para ayudarte a salir, no subirás porque no querrás comprometerte. Pensarás: “Bueno, es que quiero mantener mis opciones abiertas.” ¿Pero qué opciones hay? Las personas piensan que hay opciones y oportunidades sin fin. No las hay. Ellas no respetan la realidad de la vida. Ellas no ven sus limitaciones. Y no ven cuán rara y preciosa es la verdadera oportunidad. Debido a que están pensando como una persona que recibe beneficencia, piensan: “Vendrá [en otro  momento]. No importa. Habrá más oportunidades. Siempre hay oportunidades.” Esta es una mentalidad de beneficencia.

Estar en la vida no es estar en beneficencia. Estar en la vida es ser productivo y responsable. Aunque algunas personas se han vuelto económicamente dependientes, ellas pueden encontrar una manera de salir de esto. Aquí estamos hablando de la beneficencia en un sentido psicológico: un estado mental, una actitud, un conjunto de supuestos. A menudo, las personas se acercan a la espiritualidad porque están buscando un mayor sistema de beneficencia para protegerse, para cubrir sus necesidades, para ser bendecidas y recibir milagros. Sin embargo, las bendiciones y los milagros existen para aquellos que pueden darse al mundo y pueden llevar el Conocimiento al mundo. Los milagros y las bendiciones son evidentes y están presentes para aquellos que pueden construir una base para el Conocimiento, de manera que el Conocimiento pueda descansar sobre sus hombros y puedan soportar la carga y la gracia del Conocimiento.

Hemos dicho que el desarrollo en el Camino del Conocimiento invierte el orden de la autoridad dentro de ti. Al comenzar tu preparación, la mente parece servir al cuerpo y el Espíritu está ahí para servir a la mente. Pero realmente es al revés, por lo que debe haber aquí un gran proceso de reaprendizaje. Ten esta comprensión, porque todo en la vida sirve a la vida. El cuerpo sirve. La mente sirve. Y el Espíritu sirve. Todo sirve. Pero revertir el orden de autoridad requiere que uno repiense y revalúe las asunciones básicas sobre la vida, sobre Dios, sobre la espiritualidad, sobre la libertad, sobre los derechos personales, sobre la comunicación… sobre todas las cosas. Porque todo debe ser reinterpretado y entendido en un contexto real. Si el contexto no es real, los resultados de la evaluación serán erróneos.

Por eso, en el Camino del Conocimiento tus ideas no son atacadas, incluso si son incorrectas. El enfoque está en cambiar el contexto para poder ver con claridad y tener pleno acceso a todas tus capacidades mentales y físicas. Es reintegrarte como una persona con un propósito y un enfoque lo que crea armonía y unidad dentro de ti, de manera que puedas demostrar armonía y unidad a los demás. Debes estar presente a ti mismo y a los demás para que esto ocurra. Y cuanto más fuerza ganes teniendo esta presencia de mente, más profunda será tu percepción y mayores serán tu visión y entendimiento. Mientras estés en el mundo nunca verás tanto como los Invisibles, pero puedes ver lo que necesitas ver para llevar a cabo tu misión y tu propósito.

Cuando eres observador eres respetuoso con el mundo y el medioambiente. No das las cosas por sentado. Reconoces que el mundo es poderoso y que las persuasiones en el mundo son poderosas. Las respetas, incluso si no tienen una fuente divina. En lugar de vivir con suposiciones, te apoyas en la experiencia. Y el Conocimiento mantiene tu mente fresca y renovada, porque siempre está desafiando y ensanchando tu comprensión y tu perspectiva. Aquí tu filosofía y tu teología de la vida son flexibles y adaptables. No son fijas y rígidas. Se adaptan a la realidad de la vida en lugar de tratar de ajustar la realidad de la vida a sus preceptos. Una mente observadora tiene esta mayor capacidad.

Una mente en quietud es una mente que puede saber.

Una mente en quietud es una mente que puede ver.

Una mente en quietud es una mente que puede escuchar.

Una mente en quietud es una mente que puede sentir.

Una mente en quietud es una mente que puede tolerar el vacío.

Una mente en quietud es una mente que puede enfrentar el éxito o el fracaso.

Una mente en quietud es una mente que acepta la realidad de las cosas sin justificarlas.

Si progresas en el Camino del Conocimiento, con el tiempo comenzarás a sentir contigo la presencia de tu Familia Espiritual. A pesar de que parecen muy lejanos, en una dimensión completamente distinta de la vida, en realidad están muy cerca. A medida que tu mente se aquiete, se volverá más una ventana que un muro. Se volverá más una membrana entre tu realidad espiritual y tu realidad física. En lugar de ser una barrera para lo Divino, se convertirá en un medio para lo Divino.

Una mente en quietud es una mente que desarrolla capacidad para la experiencia, porque no está llena de sus propias ideas y asunciones.

Una mente en quietud es una mente fluida. No está anclada a un entendimiento del pasado. Es capaz de aprender y adaptar su aprendizaje.

Una mente en quietud reconoce que el mundo que ve no es la realidad última, sino solo una realidad temporal. Pero no obstante es una realidad que demanda tu atención y, por tanto, tu respeto.

Una mente en quietud puede sentir y ver la realidad de otro y puede conocer el dolor y la promesa en la vida de otro.

Una mente en quietud puede saber con quién estar y a quién entregarse. Ve y sabe estas cosas, porque son evidentes para aquellos que pueden ver y saber.

Una mente en quietud puede permitir que la vida sea misteriosa e impredecible, pues cualquier cosa puede suceder.

Una mente en quietud observa el ambiente, porque quiere saber qué influencias predominantes existen allí.

Una mente en quietud está presente a la vida y no se apoya en sus asunciones. Puede abarcar nuevas realidades y nuevas experiencias. Puede salvar la brecha entre la mente humana y una mente de la Comunidad Mayor. Puede discernir los motivos de aquellos [que proceden] de la Comunidad Mayor, motivos que escapan a la conciencia de todos los demás.

Sin embargo, una mente en quietud conoce sus límites y no asume que tiene poderes infinitos.

Una mente en quietud reconoce que no es el Creador, sino que sirve al Creador.

Una mente en quietud reconoce lo poco que sabe y cuánto tiene que aprender, y es humilde en su enfoque.

Una mente en quietud es una mente que es consciente de la causa del sufrimiento, y está disponible para aprender cómo el sufrimiento puede aliviarse.

Una mente en quietud puede ser testigo de la vida, pero no desde una distancia segura.

Una mente en quietud puede ver la vida como es ahora y puede sentir su impacto, sin perder su mayor conexión con el Conocimiento.

Permanece presente y tendrás una nueva experiencia del amor.

Permanece presente y tendrás una nueva experiencia de ti mismo.

Permanece presente y podrás tener un futuro, porque tu pasado ya no te dominará conforme adquieras esta gran habilidad y capacidad.

Permanece presente a lo que está sucediendo ahora.

Permanece presente a aquellos que están en tu vida.

Permanece presente a cómo te sientes en lo profundo sobre las cosas.

Permanece presente a tus inclinaciones más profundas.

Permanece presente a tu confusión y tu incertidumbre.

De vez en cuando, mira hacia el horizonte y ve si algo está llegando. Ganarás esta habilidad siendo un estudiante del Conocimiento. Sin embargo, cada vez que supongas que has alcanzado tu destino final como estudiante —cuando pienses que has aprendido la lección más grande, cuando creas que has adquirido la verdadera comprensión de la vida, cuando estés seguro del futuro, o cuando asignes o reconozcas el papel que piensas que es tu verdadero papel—, entonces ya no estarás presente. Tu aprendizaje se detendrá y comenzarás a perder terreno.

El ratoncito, el pequeño conejo, el pájaro en el árbol, los ciervos en el campo, los peces en el arroyo, están todos atentos. Tienen que estar atentos para conservar su derecho a vivir en el mundo. En tu ámbito, necesitas estar atento, no solo para mantener tu derecho a estar en el mundo, que es un privilegio, sino para aprender sobre tu vida mayor aquí: cómo construir una base para esa vida, qué significa esa vida y cómo puede ser revelada a ti y a otros.

Acepta, entonces, la preparación para ganar esta mayor habilidad, una habilidad que es inherente a tu naturaleza y es fundamental para tu bienestar en el mundo. Acepta que esta preparación es larga, porque es un gran entrenamiento. No reviertes décadas de educación en el mundo en un día, una semana, un mes o un año. Sé un estudiante principiante y estarás presente, porque no estarás descansando en tus suposiciones. Recibe la formación que requieres y no trates de construir una formación por ti mismo, porque no puedes llevarte a donde nunca has ido, no puedes introducirte a ti mismo en un nuevo territorio y no puedes guiarte en el territorio salvaje, porque no sabes a dónde vas.

Sé simple pero fuerte. Sé directo y eficaz. Permanece atento y listo para la acción, pero permanece dispuesto [también] a no tener que actuar. Observa las señales y las pistas, y tus decisiones reflejarán esta mayor capacidad. Permanece presente al mundo, porque el mundo necesita tu comprensión. Y el mundo necesita la gran fuerza que has traído contigo desde tu Antiguo Hogar.