como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 27 de mayo de 2011
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Entering the Greater Community

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

La Nueva Revelación de Dios abre las puertas a un universo de vida inteligente, ofreciendo una perspectiva, una penetración y un entendimiento que nunca antes han estado disponibles.

La familia humana no se da cuenta de su gran vulnerabilidad ante esta Comunidad Mayor ni de sus relaciones con ella.

Al haber vivido en aislamiento durante tanto tiempo, toda vuestra noción de vosotros mismos y vuestra noción de la Creación y lo divino están muy asociadas con este único mundo. Pero mucha gente en el mundo actual tiene raíces en la Comunidad Mayor, pues gran parte de su experiencia previa ocurrió allí antes de que vinieran a este mundo en esta vida.

Es como si fueseis una tribu aislada que nunca ha sido descubierta por el mundo exterior, ignorante de los poderes mayores que existen a su alrededor y falta por completo de preparación para el día en que su existencia fuese descubierta desde afuera.

La humanidad ha estado retransmitiendo al espacio, de manera bastante tonta, por supuesto, y por ello vuestra presencia es bien conocida para vuestros vecinos y otros grupos que están observando el mundo con gran interés.

Algunos os han estado estudiando durante mucho tiempo. Aunque vuestra naturaleza más profunda puede resultarles incomprensible, vuestro comportamiento externo puede discernirse fácilmente y es bastante predecible.

Os encontráis en el umbral de una realidad totalmente diferente, un universo no humano —un universo que no comparte universalmente los valores y aspiraciones humanos, un universo donde vuestra existencia y vuestra importancia son de poca o ninguna consecuencia, excepto para las razas que buscan apoyar la libertad de la humanidad en el mundo y para las que, por el contrario, buscan robárosla.

La Comunidad Mayor cambiará la manera de veros a vosotros mismos, la manera que tienen las naciones de interactuar entre sí y toda la prioridad de la humanidad. Su impacto puede ser muy beneficioso si podéis comprenderlo correctamente.

Porque es la Comunidad Mayor lo que persuadirá finalmente a vuestras naciones de que cooperen y se unan para preservar el mundo y proteger a la familia humana.

Es la Comunidad Mayor lo que os mostrará que no podéis permitiros vuestros conflictos interminables aquí en la Tierra, que vuestros recursos aquí son inestimables y que vuestra autosuficiencia tiene la máxima importancia.

Con esta conciencia no seguiríais despilfarrando el mundo al terrible ritmo en que lo estáis haciendo hoy. No pensaríais tontamente que el universo estará ahí a vuestra disposición cuando agotéis la riqueza de este mundo. Comprenderíais que este mundo es todo lo que tenéis. Este mundo, este Sistema Solar, es todo lo que tenéis.

Más allá de este Sistema entráis en regiones que otros poseen o controlan, y no podéis quitárselas. No conocéis las reglas de interacción en el universo, ni las relaciones entre las naciones, ni qué se permite y qué no en esta Comunidad Mayor de vida.

Sois como el niño que entra en la gran ciudad —inocentes, inconscientes, dando las cosas por sentado.

Aquí las personas quieren muchas cosas de los visitantes. Esperan muchas cosas. Ellas sienten que son muy importantes en el universo y que otros, de forma natural, vendrían aquí para ayudarlas y darles lo que ellas quieran y necesiten. Piensan que el Contacto es una especie de aventura muy emocionante, unas vacaciones respecto a la mundanidad de la vida humana. Quieren pensar que este Contacto sería muy positivo y beneficioso, porque no tienen la fuerza, el coraje y la preparación para considerarlo de ninguna otra manera.

La Nueva Revelación de Dios está ofreciéndoos una ventana a esta Comunidad Mayor de vida, una ventana que solo Dios puede ofrecer. Porque no hay nada en el universo que escape a la conciencia de Dios. Sin duda, ninguna raza puede afirmar algo así. Ninguna raza comprende ni siquiera esta única galaxia. Ninguna raza comprende la naturaleza más profunda de la humanidad. Ni siquiera las pocas razas en esta región del espacio que son libres y autodeterminadas pueden entender por completo lo que significa realmente la naturaleza humana.

Todo el mundo en el universo está buscando recursos, y las naciones más avanzadas tecnológicamente dependen mucho de ellos. Nadie alcanza una posición donde esta necesidad deja de existir, porque según se avanza tecnológicamente las necesidades aumentan en respuesta a este avance.

La humanidad no sabe que se encuentra en un gran umbral, en un gran punto de inflexión, un punto de inflexión que creará un futuro distinto al pasado. No veis vuestra gran vulnerabilidad frente al espacio viviendo en un mundo en declive, un mundo de recursos decrecientes y oportunidades menguantes. Vuestras fronteras no están vigiladas. Vuestra gente no está consciente. Vuestros gobiernos están inmersos en sus dificultades internas y en sus problemas entre ellos.

Este mundo es un lugar muy hermoso, muy rico biológicamente, con muchos recursos importantes que son difíciles de encontrar en un universo de mundos estériles.

La Revelación de Dios debe despertaros a las realidades, las dificultades y las oportunidades de emerger a una Comunidad Mayor de vida inteligente. Ninguna de las Revelaciones previas de Dios tenía que hacer esto, porque entonces no era necesario. La humanidad no había progresado hasta ese punto.

Pero ahora tenéis una civilización global —dividida y en conflicto, destructiva, descuidada e irresponsable, pero aun así una comunidad global—. Tenéis comunicaciones globales. Tenéis un comercio global. Y, para muchas personas, existe una creciente conciencia global. Es en este momento que la humanidad se vuelve un premio a reclamar.

Aquellos que vendrán aquí y que ya están aquí no pueden vivir en el mundo biológicamente complejo que habitáis y al que vosotros estáis adaptados. Ellos necesitan la asistencia humana. Necesitan la lealtad humana. Necesitan la participación humana para obtener la soberanía y el control en este planeta. Y aprovecharán vuestras expectativas, vuestros deseos, vuestras fantasías y vuestras quejas para establecer esta posición para sí mismos.

Mirad la historia de la intervención en vuestro mundo. Mirad qué fácilmente los pueblos nativos sucumbieron a la presencia de la intervención extranjera. Este no debe ser vuestro destino.

Si empezáis a pensar en el marco de este mayor panorama de vida, comenzaréis a ver cosas que antes no podíais ver, y veréis que la unidad y la cooperación humanas no son simplemente un objetivo deseable para el futuro o una opción que se prefiere sobre otras, sino una necesidad para asegurar la libertad y el futuro de la familia humana.

La Intervención no busca destruiros, sino usaros; usaros para sus propios fines. Esta es una realidad de la que no podéis escapar, y el engaño y la pacificación que se ejercerán sobre la familia humana para conseguir que se someta y consienta serán muy intensos y convincentes.

Habiendo perdido la fe en el liderazgo y las instituciones de la humanidad, la gente buscará guía en otros poderes del universo, creyendo fervientemente que una fuerza beneficiosa vendrá aquí a restaurar a la humanidad y a salvarla de sí misma. Es esta expectativa, este deseo —no importa lo inconsciente que pueda ser—, lo que la Intervención usará a su favor.

Vuestra libertad tiene un gran valor, en cualquier grado en que se haya establecido en el mundo. Se ha ganado mediante grandes esfuerzos y sacrificio humano. Debe protegerse con mucha atención.

Vosotros solo estáis preocupados con vosotros mismos en este sentido, pero ahora tenéis mayores preocupaciones y, con ellas, una mayor necesidad de educaros sobre la vida en el universo y de prepararos para el significado de esta arriesgada y difícil interacción.

Aquellos que son aliados de la humanidad —las razas libres— no intervendrán aquí, porque para ellos la intervención es una violación. Ellos comprenden que, incluso si pudieran ganar vuestra confianza, tendrían que mantener aquí una presencia dominante para guiaros a la Comunidad Mayor. Y eso ellos no lo pueden hacer. Ellos comprenden que la humanidad tendrá que luchar, e incluso sufrir, para llegar a un punto de reconocimiento y responsabilidad respecto a su futuro y su destino aquí.

Ellos solo pueden aconsejar. Enviarán sus Discursos, los Discursos de Los Aliados de la Humanidad. Esto lo han hecho como parte de la Nueva Revelación de Dios, pues el Creador sabe que debéis descubrir que no estáis totalmente solos en el universo y que la libertad y la autodeterminación existen y otros las han logrado. Pero no son fáciles de lograr, y tienen requerimientos básicos.

Estas cosas conmocionan a las personas, no porque sean falsas ni tampoco porque sean sensacionales, sino porque nunca han pensado sobre esto y ni siquiera quieren pensar sobre esto, pues se trata de algo muy grande, muy complejo y muy desafiante.

Pero este es vuestro mundo. Habéis venido para esto. No vinisteis para dormitar en un hermoso planeta, sino para ayudar a preservarlo y proteger a la familia humana del declive y la subyugación.

El conflicto humano está consumiéndoos. Ignorantes, necios e inconscientes de lo que existe más allá de vuestras fronteras, el conflicto humano está consumiéndoos.

Es tiempo de que la humanidad madure, de que crezca, de que comprenda que está viviendo en una Comunidad Mayor de vida —una Comunidad Mayor que no puede controlar, una Comunidad Mayor que está más allá de sus esfuerzos, de su tecnología e incluso de su comprensión.

Es por eso que el Creador de toda vida está trayendo al mundo la Revelación sobre la Comunidad Mayor. Ahora es el momento —mientras la humanidad se encuentra al borde de un mundo en declive, un mundo de recursos decrecientes y creciente agitación e inestabilidad económica y política; un momento en el que las religiones del mundo se han vuelto partisanas en un conflicto y una competición continuos por la aceptación y el liderazgo humanos; un momento en el que las naciones pobres están quedándose sin recursos y las naciones ricas están hundiéndose en grandes deudas.

Este es el momento perfecto para una intervención. Es el momento necesario para que emerja una mayor conciencia humana y, con ella, una mayor responsabilidad ante el mundo —no solo ante la nación, el grupo o la afiliación religiosa de uno mismo, sino ante toda la humanidad—. Porque si las naciones fracasan, el mundo entero podría fracasar. Si la intervención tiene éxito en una parte del mundo, ello amenaza el futuro de todos los que están aquí.

La gente rebosa de quejas. Rebosa de necesidades. En algunos casos, rebosa de necesidades desesperadas —de pobreza y opresión—. Los líderes del mundo están cegados, o bien no pueden comunicar lo que se les ha dicho, lo que ven y saben. Por tanto, las gentes de las naciones siguen ignorando el mayor evento en la historia humana, el mayor desafío a la libertad y la soberanía humanas y la mayor oportunidad para la cooperación y la unidad de la humanidad.

Porque no podréis relacionaros con una Comunidad Mayor de vida como una serie de tribus y naciones guerreras y en conflicto. Así no tendréis allí ni fuerza ni eficacia, y vuestra vulnerabilidad será muy evidente para los demás.

La humanidad está destruyendo la riqueza del mundo, y esto también ha provocado la intervención.

Hay muchas cosas que debéis aprender. Esto no puede comunicarse en unas pocas palabras, sino en una gran serie de enseñanzas, que son parte de la Revelación de Dios.

Aquí un cristiano debe convertirse en un cristiano consciente de la Comunidad Mayor. Un musulmán se convierte en un musulmán consciente de la Comunidad Mayor. Un budista y un judío adquieren un mayor panorama de la vida para el que sus enseñanzas religiosas han de volverse relevantes. Si la religión en el mundo pretende educar e iluminar, debe tener esta mayor conciencia y capacidad.

No podéis estar tonteando por ahí ante la Comunidad Mayor o ante las Grandes Olas de cambio que están ya afectando al mundo. Es tiempo de madurar.

La humanidad tiene grandes fuerzas. No habéis perdido vuestra conexión con el Conocimiento más profundo que existe dentro de cada persona. No os habéis vuelto una sociedad regimentada, secular y tecnológica como las que tanto abundan en el universo. No habéis perdido vuestra libertad ni habéis perdido por completo vuestras mayores sensibilidades, aunque esto está siendo amenazado con cada día que pasa.

Las necesidades de la vida son fundamentales en todas partes. Una tecnología avanzada no os libera por completo de estas necesidades, y de hecho puede aumentarlas tremendamente. ¿Pensáis que las grandes sociedades tecnológicas del universo no están desesperadas por los recursos, recursos que ahora no pueden crear por sí mismas, sino que deben comerciar y negociar para conseguirlos desde muy, muy lejos? Ellas han perdido su autodeterminación. Ahora son controladas por las mismas redes comerciales de las que dependen.

Para permanecer libres en el universo debéis ser autosuficientes, debéis estar unidos y debéis ser muy discretos. Estos son los requerimientos que toda nación, todo mundo y toda raza deben establecer en una Comunidad Mayor de vida.

Aquí podéis ver el peligro y la seducción que supone que la humanidad reciba tecnología y recursos de más allá del mundo. ¡Qué gran atracción sería! ¡Qué seducción tan grande supone!

Si perdéis vuestra autosuficiencia, todo lo que valoráis se perderá, porque no podréis establecer los términos de interacción para acceder a esas cosas de las que entonces os habréis vuelto dependientes. Otras naciones determinarán vuestro comportamiento y vuestra participación. Esto es un hecho de la vida.

No podéis tomar vuestro universo local mediante la conquista, porque todo el mundo se os opondría. Esta es una imagen muy diferente de la que muestran vuestras películas, vuestra ciencia ficción y vuestras fantasías, esperanzas y expectativas no expresadas. Esto arroja una imagen muy diferente de la importancia de la unidad y la cooperación humanas aquí en la Tierra, de la importancia de asegurar y construir la libertad humana y del poder y la presencia del Conocimiento que Dios ha puesto dentro de cada persona.

Aquí la libertad no es simplemente ser indulgente y no tener que rendir cuentas a nada ni a nadie. La libertad se vuelve un elemento esencial de vuestra participación en la vida. Aquí vuestros mayores regalos pueden ser llamados a salir, porque os dais cuenta de que estáis aquí para servir a las grandes necesidades de una humanidad en peligro. Aquí se activa y se llama a todo lo que es verdadero y genuino en vosotros. Aquí las naciones cesarán sus interminables conflictos e intentarán crear estabilidad para sí mismas y sus vecinos, para asegurar su futuro bienestar y protegerse de la intervención externa.

El mundo no será tomado por la fuerza, porque eso no se permite en esta parte del universo. Será tomado mediante la seducción y la persuasión, aprovechándose de las debilidades, el conflicto, las supersticiones y las necesidades insatisfechas de la humanidad.

La fuerza bruta raramente se usa en esta parte del universo. Se emplean medios más sutiles y potentes para proteger los recursos del mundo y conseguir el dominio mediante la persuasión, el engaño y el secreto. La humanidad es todavía una raza violenta y tosca en este sentido, pero hasta esto está cambiando aquí en la Tierra.

Nosotros os damos estas perspectivas, porque esto representa el amor del Creador. Aunque al principio puede ser algo abrumador y atemorizante, debéis tomar conciencia de esta realidad y acostumbraros a ella. Ahora debéis pensar no solo en vosotros mismos o en vuestra comunidad o en vuestra nación, sino en el mundo entero, porque esto determinará vuestro destino y el bienestar de vuestros hijos y de los hijos del mundo.

Se trata de un gran cambio en la conciencia, un gran cambio que ahora es necesario. Por supuesto, la gente lo resistirá. La gente se refugiará en su religión. Se refugiará en su ideología política. Se refugiará en la racionalidad humana. Pero la vida en el universo no depende de estas cosas. La vida está sucediendo tanto si sois conscientes de ella como si no, tanto si estáis preparados para ella como si no. No es una cuestión de perspectiva. No es una cuestión de orientación ideológica. Es realmente una cuestión de prestar atención, de mantenerse observando y de ser objetivo y honesto con vosotros mismos.

Este es un gran desafío, pero es un desafío necesario, y es un desafío redentor si puede afrontarse con honestidad y sinceridad. Tenéis ojos para ver y oídos para escuchar, pero no estáis mirando ni escuchando. A vuestro alrededor todo el mundo parece estar obsesionado, ocupado u oprimido. ¿Quién les hablará? ¿Quién les enseñará? Ellos podrían no escuchar Nuestras palabras. ¿Quién les hablará?

Solo necesitáis señalar hacia la Revelación, porque vosotros mismos no podéis explicar la vida en el universo. No podéis explicar las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo. No podéis explicar lo que la espiritualidad humana significa al nivel del Conocimiento. No podéis explicar la sabiduría y el Conocimiento del universo. No podéis explicar el mayor destino de la humanidad y lo que debe hacerse para lograrlo.

Para esto necesitáis tornaros hacia la Revelación, pues la Revelación es mayor de lo que cualquier persona pueda entender. Señalad hacia la Revelación, porque solo ella contiene la preparación para el futuro y el destino de la humanidad en un mundo emergente.

Dios está dando a la humanidad lo que esta no puede darse a sí misma. Dios está alertando a la humanidad de los peligros y oportunidades que existen al alcanzar el umbral del espacio. Dios está alertando a la humanidad de los peligros, oportunidades y necesidades de vivir en un mundo en declive. Dios está trayendo al mundo una clarificación de la naturaleza y el propósito de la espiritualidad humana, una naturaleza y un propósito que han sido perdidos y oscurecidos en las Revelaciones previas de Dios.

La Revelación es vasta. Habla de muchas cosas. No podéis agotarla, y debéis usarla, aplicarla y compartir su realidad con otros. Solo entonces veréis lo que realmente significa, por qué es tan necesaria y por qué contiene la gran promesa para el futuro y la libertad de la gente de este mundo.

El éxito no está asegurado. Muchos pueblos del universo han caído bajo la persuasión y la subyugación. Esto ha ocurrido incontables veces. Es el resultado inevitable de que la gente no esté alertada y preparada para relacionarse con un mayor escenario de vida inteligente.

Tened cuidado con vuestras propias fantasías y expectativas. Cuestionadlas. Consideradlas a la luz de las realidades de la naturaleza y de la historia humana.

Si sois honestos con vosotros mismos, debéis daros cuenta de que no sabéis lo que hay más allá de los límites de este mundo, y de que las expectativas esperanzadas pueden cegaros en extremo. Debéis estar preparados para cualquier cosa, al igual que debéis estar preparados para cualquier cosa mientras operáis en este mundo —en las relaciones humanas y en las actividades de la vida misma.

Para ser libres debéis ser fuertes. Para ser fuertes vuestra mente debe estar despejada. Debéis ver con claridad. Debéis escuchar la verdad. Debéis ser objetivos con vuestra vida y vuestras circunstancias. Debéis mirar al mundo no con queja o evasión, sino con compasión, paciencia y determinación. Si vais a forjar el terreno para un nuevo futuro aquí, si vais a jugar vuestra pequeña pero importante parte aquí, necesitáis tener este enfoque.

Aceptad este regalo de amor y Revelación. Trae consigo una gran responsabilidad, pero también gran fuerza y promesa.

Todavía no estáis viviendo la vida que habéis de vivir, porque vuestra vida no está comprometida con la Realidad Mayor que vive en vosotros y en todo vuestro alrededor. Para la humanidad este es un gran punto de inflexión. Y para vosotros mismos es un gran punto de inflexión.

Las personas del mundo deben despertar a la Comunidad Mayor y a la condición del mundo en el que viven. Debéis aprender de la mayor fuerza y la mayor sabiduría que Dios ha puesto dentro de vosotros para guiaros, prepararos y protegeros.

Dios ha hablado de nuevo. Lo hace con el mayor de los propósitos, para atender la mayor serie de necesidades.