Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 27 de enero de 2013
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: The Vision (no disponible online)

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.

La Humanidad tiene la semilla de la grandeza, a pesar de sus errores, de su ignorancia y de su corrupción. La espiritualidad está viva todavía en este mundo, mientras que ha muerto y se ha olvidado en muchos otros. Aquí todavía arde el fuego del amor en las mentes y corazones de muchas, muchas personas —un fuego que se ha enfriado en muchos otros mundos del universo a vuestro alrededor.

La humanidad desconoce su mayor promesa y su mayor potencial, porque lucha con las mismas fuerzas que han destruido el poder del amor y el Conocimiento en otros mundos —las mismas fuerzas de la avaricia, de la conveniencia, de la corrupción, del conflicto, de la guerra y de la privación—. No penséis que esto es único a este mundo y a la familia humana, porque estas cosas han sido parte de la evolución de cada gran nación en el universo a vuestro alrededor. Pero muchas de esas naciones más allá de vuestro mundo nunca han conocido la libertad, nunca han conocido la compasión. Reprimidas desde el principio, estas naciones han evolucionado tecnológicamente, pero no lo han hecho de ninguna otra manera que sea significante.

La humanidad no conoce su mayor promesa y su potencial para el futuro. Pero el futuro que aportará a la humanidad estabilidad, seguridad y protección frente al colapso dentro del mundo y frente a la Intervención desde el exterior, será un mundo muy diferente al que veis hoy, y muy diferente de lo que la mayoría de personas esperan y están planificando en este momento. Porque si los deseos y ambiciones de la humanidad se realizaran en el futuro, la humanidad colapsaría y sería tomada por otras naciones en el universo, que están ya observando el mundo con gran determinación.

El mundo futuro de la humanidad, si esta realiza con éxito esta gran transición, es un mundo que pocas personas pueden ver hoy. Pero ese mundo representa crecimiento y madurez en el universo, particularmente entre los mundos avanzados que han podido mantener la libertad individual y beneficiarse de sus regalos a la vez que minimizan los efectos de sus expresiones caóticas.

Esto es la evolución, pero la evolución sigue a las decisiones de las razas inteligentes de las que es parte. Si la humanidad continúa en su curso desesperado agotará los recursos del mundo y desestabilizará tanto el clima del planeta que solo podrá habitarlo un porcentaje muy pequeño de la población humana, y aquellos que sobrevivan lo harán bajo mayor presión. No penséis que esto no ha ocurrido en el universo a vuestro alrededor, porque el colapso medioambiental ha ocurrido incontables veces, dando lugar muy a menudo a graves y trágicas consecuencias.

El mundo futuro tendrá que levantarse de las cenizas del viejo mundo, así como del deseo, la compasión y la sabiduría de aquellos que pueden ver y reconocer que la humanidad está doblando una esquina importante, pasando en este tiempo a través de un gran umbral. Porque para aproximaros al mundo futuro que será mayor que vuestro pasado deberéis pasar por un periodo de transición muy difícil y peligroso —un periodo en el que muchas cosas caerán; un periodo en el que habrá una gran y creciente inestabilidad medioambiental, social y económica; un periodo en el que habrá un gran riesgo de guerra y competición sobre quién conseguirá el acceso a los recursos restantes.

Las naciones se volverán inestables. Habrá violentas revoluciones, incluso en países estables. Habrá un creciente rencor entre las naciones y competición y lucha por las pocas regiones intactas que quedan en el mundo. Bajo estas circunstancias, la posibilidad de que la humanidad colapse es muy alta y no debería nunca subestimarse. Que no os engañe el optimismo ciego, porque debéis afrontar las realidades de vivir en un mundo de recursos menguantes e inestabilidad medioambiental.

Aquí la humanidad tiene una gran decisión que tomar sobre el camino que seguirá; una decisión que han de tomar no solo los líderes de las naciones, sino los ciudadanos de todas partes. ¿Seguiréis el camino del enfrentamiento, la competición y la guerra, o buscaréis hallar maneras de restaurar el mundo, de manejar prudentemente sus recursos y de compartirlos equitativamente para que la humanidad pueda tener un futuro, un futuro mayor que su pasado? Aquí la unidad y la cooperación humanas no surgen de un gran ideal o de una filosofía religiosa, sino de la pura necesidad misma, porque las alternativas son demasiado graves y trágicas para siquiera considerarlas.

No os quejéis de esto ni penséis que es una gran desgracia para vosotros, porque habéis sido enviados al mundo en este tiempo para ser parte de esta gran transición. Si podéis descubrir el Conocimiento mayor que Dios ha puesto dentro de vosotros, que está ahí para guiaros, protegeros y llevaros a vuestra vida mayor de realización y contribución, entonces podréis usar estas circunstancias beneficiosamente y ser parte de una mayor fuerza a favor del bien en el mundo —una fuerza que será muy necesaria y que deberá expresarse mediante las intenciones y la sabiduría de individuos en muchos, muchos lugares.

Os encontráis en un gran cruce de caminos. Elegid un camino y este determinará vuestro destino. Elegir otro camino y este determinará vuestro destino. Aquí debéis tener visión. No podéis actuar simplemente desde la prisa y la conveniencia. No podéis actuar simplemente desde el deseo de riqueza y poder del momento, o de lo contrario sacrificaréis el futuro y crearéis un resultado más terrible de lo que podéis imaginar.

Aquí Dios no está castigando a la humanidad. No se trata de la ira de Dios, porque Dios no tiene ira. Eso es una invención humana —un Dios enojado para gente enojada. Pero Dios está permitiendo que la humanidad determine su suerte en este mundo, que elija su curso de acción y determine individual y colectivamente qué camino tomará en esta gran bifurcación en el camino.

Si la humanidad escoge el camino del enfrentamiento, la competición y la guerra, entonces podéis seguir este camino en vuestra imaginación y ver lo espantosas y terribles que serían las circunstancias. De hecho, serían incluso más terribles de lo que podáis imaginar.

Elegir la alternativa significa elegir vivir de un modo diferente, usando mucho menos los recursos del mundo y pensando en vosotros mismos no solo como parte de un grupo, de una tribu o de una nación en concreto, sino como ciudadanos del mundo que ahora trabajan para preservar la estabilidad del mundo y la continuación de la civilización humana, la cual ha sido construida en el transcurso de un largo periodo de tiempo y ha avanzado y progresado gracias al noble trabajo de incontables personas que han dedicado su vida a construir ciertos aspectos de esta civilización. Aunque esta civilización es muy imperfecta y rebosa de errores y corrupción, aun así tiene un magnífico potencial.

Si pudieseis aventuraros por el universo, por vuestra región local del espacio, veríais lo grande que es este potencial en contraste con el de la mayoría de las otras naciones. La falta de libertad en estos dominios os impactaría y os consternaría. Contemplaríais la vida en estos mundos y os darías cuenta de lo completamente opresiva que sería para vosotros. Muchas naciones han quedado muy mermadas por las guerras y los conflictos, tanto a nivel interno como a nivel externo con otras naciones en el universo. Las lecciones en este aspecto son profundas, graves y muy necesarias de reconocer.

Tomad el camino fácil, el camino de vivir en el momento, de tener todo lo que queréis, y seréis el motor de la guerra en esta vida. Seguiréis el camino que muchos otros mundos han seguido, hacia un final inevitable de privación y caos. Pero Dios ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo para advertir de ese posible resultado y dar a la humanidad una mayor promesa, porque la humanidad tiene esta mayor promesa. A pesar de su trágica historia y sus interminables conflictos, aún tiene esta mayor promesa. Vosotros como individuos tenéis esta mayor promesa, porque Dios ha puesto el Conocimiento en vosotros para guiaros, un Conocimiento que aún no habéis descubierto, pero que necesitáis desesperadamente en todos vuestros esfuerzos.

La visión es de un mundo sostenible. Eso significa que la Tierra os proveerá todo lo que necesitéis, pues no podéis salir al universo a buscar los recursos que hayáis destruido aquí en la Tierra sin caer bajo la persuasión de poderes externos. Estos poderes incluso os animarán a seguir ese camino, porque es así como aquellos que os observan desde lejos pueden conseguir el dominio de este mundo. No, la humanidad tendrá que ser autosuficiente. Tendrá que estar suficientemente unida. Y tendrá que ser muy discreta. Porque los mundos libres no coexisten con facilidad con los mundos que no son libres. Aquí debéis tener mucho cuidado. Esto alterará las ideas que tenéis sobre el viaje espacial y la visita a otros mundos, pensando en ello como una especie de búsqueda espiritual o alguna clase de turismo fascinante. Abandonad estas nociones, porque son absurdas e innaturales en el universo.

La humanidad tendrá que ser muy responsable y cuidadosa en lo que proyecta al espacio, en cómo gobierna el mundo, en cómo comparte sus recursos, etc. Desde este momento en el tiempo, podríais decir: “¡Bueno, no siquiera puedo imaginar un mundo así! No creo que sea posible”. Pero no solo es posible. Es necesario. Porque la alternativa es demasiado terrible para considerarla.

Por tanto, debéis escuchar y abriros a una nueva realidad y a vuestra participación en la construcción de esa realidad, porque esta no llegará por sí sola. Si no hay individuos con determinación que se orienten a ella, entonces la humanidad tomará su otro curso de acción y se hundirá en el caos.

Por tanto, debéis tener un gran corazón, una gran fuerza, un gran propósito y una gran visión que el Conocimiento en vosotros os dará una vez estéis listos para recibir. Necesitáis esto porque necesitáis emerger de vuestra penosa vida, de vuestros penosos esfuerzos, de vuestras trágicas ideas e implicaciones. Considerando quiénes sois y lo que habéis venido realmente a hacer aquí —la razón por la que se os ha enviado aquí—, vuestra vida actual es penosa, desafortunada y equivocada. Aceptadlo, porque ello habla de vuestra grandeza, pero para adoptar vuestra grandeza debéis afrontar vuestras debilidades tan objetivamente como podáis. Y debéis sostener una visión para la humanidad que parece impráctica, ilusoria y quizá hasta imposible, pero que aun así es necesaria, pues se trata de una visión del Cielo. Se trata de la Voluntad del Cielo, pero la Voluntad del Cielo debe expresarse a través de las mentes, los corazones y las acciones de la gente en todas partes.

Vuestro futuro será muy diferente. Habrá una población mucho menor. Vastas áreas del mundo deberán dejarse en su estado natural para comenzar a reconstruir el clima del mundo. El comercio será mucho más local de lo que es hoy, porque los recursos para traer cosas de cualquier parte del mundo no estarán ahí suficientemente, salvo en situaciones excepcionales. Los ríos deberán limpiarse. Los lagos deberán limpiarse. Los cielos deberán limpiarse. Tendréis que proteger muy cuidadosamente vuestras fronteras con el espacio, y necesitaréis ser muy cautos sobre la visita a este mundo de cualquier otra raza. Vuestros escasos aliados en vuestra región del espacio no buscarán establecer relaciones con vosotros hasta que hayáis alcanzado un estado estable y afianzado en este nuevo mundo, porque comprenden que su presencia aquí crearía duda y confusión. Pues aún no tenéis la habilidad de distinguir el amigo del enemigo en este sentido.

La humanidad tendrá que ganarse su libertad. Tendrá que ganarse su aislamiento en el universo. Tendrá que superar su adolescencia y sus fantasías infantiles sobre su propia importancia en el universo, sobre lo que el universo realmente es y sobre lo que está ocurriendo ahí fuera. Para hacer esto posible, el Creador de toda vida ha enviado, como parte de un Nuevo Mensaje para la humanidad, una enseñanza sobre la Realidad y la Espiritualidad de la Vida en el universo, para daros una verdadera explicación de lo que está ocurriendo más allá de vuestras fronteras y un entendimiento sobrio de lo que debéis hacer aquí en la Tierra para prepararos para ser una raza libre y autodeterminada en esta Comunidad Mayor.

Vuestro mundo futuro será un mundo de clima cambiante y producción de alimentos limitada. Los desiertos crecerán. Los océanos se elevarán. Por tanto, las tierras capaces de producir alimento deberán ser cultivadas y protegidas muy cuidadosamente. La guerra y el enfrentamiento entre naciones tendrán que limitarse por necesidad. Donde sea que la humanidad pueda mantener su posición y su infraestructura tendrá que establecerse tanta autosuficiencia como se pueda. Tendrá que haber gran conformidad y la libertad individual se limitará hasta cierto punto, porque en este mundo no podéis hacer cualquier cosa, tener cualquier cosa o ser cualquier cosa que queráis. Pero eso está bien, porque no vinisteis al mundo para complaceros de esta forma; se os envió al mundo para servirlo y contribuir al fomento, la construcción y el refinamiento de la civilización humana. Ese es vuestro verdadero propósito, y si podéis encontrar vuestra naturaleza más profunda y comenzar a responder a ella, veréis que esto en efecto es verdadero para vosotros a pesar de vuestra personalidad, vuestros hábitos, vuestras creencias, vuestra religión o vuestra nacionalidad.

Si suficiente gente puede descubrir el poder del Conocimiento en su interior, la mente más profunda que Dios ha puesto en ellos, entonces un mundo así puede crearse y conseguirse con un mínimo de estrés y destrucción. De hecho, vuestro gran adversario en el futuro será la naturaleza misma. Tendréis que encontrar maneras de protegeros de la creciente inestabilidad del mundo natural, inestabilidad que es fruto del abuso, la corrupción y la polución de la humanidad. Será más una lucha con la naturaleza que una lucha entre vosotros mismos. La naturaleza aquí es un poderoso adversario y se la debe entender y respectar por encima de todas las cosas.

Pero en el presente, la humanidad ha perdido su contacto con la naturaleza. Piensa que puede transformar el mundo en cualquier cosa que desee. Piensa que puede transformar los desiertos en tierras de cultivo. Piensa que puede transformar sus ciudades en un parque de juegos. Piensa que puede emplear todos los poderes de la Tierra para satisfacer sus propios deseos, intenciones e indulgencias. Pero esto es vivir de ilusiones, y todos los que en la Comunidad Mayor han pasado por estas fases del desarrollo comprenden el significado de esto.

La libertad humana y la libertad en el universo no son un derecho. Son un privilegio. Son una recompensa fruto del esfuerzo incansable de generaciones de individuos haciendo posible que la libertad exista y se mantenga, cosechando los beneficios de su gran productividad y creatividad mientras se minimizan las dificultades y el caos que a veces puede generar entre la gente si no está guiada por el Conocimiento.

Vuestro mundo futuro tendrá una población mucho menor, pero esto debe organizarse y no ser fruto de la destrucción de la familia humana. Pero la transición entre el mundo que tenéis hoy —que está derrumbándose— y el mundo futuro que representa vuestra mayor promesa, supone cruzar un gran abismo. Es como si estuvierais al borde de un gran abismo y estuvierais mirando al otro lado del abismo, preguntándoos cómo vas a llegar hasta allí. No hay un elevador mágico que os vaya a transportar sobre este abismo. No hay puente que vaya a aparecer mágicamente para que podáis pasar. Vais a tener que descender a este abismo, pasar por él y encontrar el camino para subir al otro lado.

Existe un camino, y Dios lo está mostrando en la Nueva Revelación, porque las viejas Revelaciones de Dios no pueden proveer en estos asuntos. No es ese su propósito. No se diseñaron para esto. Pero ahora la humanidad ha alcanzado un gran umbral, quizá el mayor que haya encontrado nunca —la desestabilización del mundo y su encuentro con un universo de vida inteligente, un universo no humano donde la libertad es poco común.

Debéis entender estas cosas para poder descubrir vuestro mayor propósito para estar en el mundo. Debéis entender estas cosas si queréis entender vuestra naturaleza más profunda y por qué estáis en conflicto con vosotros mismos sobre lo que queréis y lo que necesitáis. Debéis entender estas cosas para descubrir que hay una voz de sabiduría dentro de vosotros y que hay muchas voces de debilidad dentro de vosotros. Debéis ser capaces de sostener lo que es verdadero, incluso si parece improbable o hasta imposible desde la perspectiva del mundo actual. Debéis tener la visión del Cielo. Esta debe estar en vuestro corazón, no solo en vuestra mente.

Pensad en este mundo futuro. No será un mundo fácil. No será un paraíso. No será un mundo donde tendréis interminablemente todo lo que queráis. Será un mundo de mayor responsabilidad y cooperación. Será un mundo donde tendréis que cuidar de otras personas y ser verdaderos participantes en vuestra nación y en vuestra cultura. Es un mundo donde la corrupción humana será limitada, aunque no pueda erradicarse. Será limitada por necesidad, pues la humanidad no puede permitirse la guerra o la revolución en un mundo como este.

Vuestra posición en el mundo será más frágil de lo que ha sido en el pasado, y os amenazarán fuerzas del universo que buscan establecer aquí su dominio no mediante la fuerza, sino mediante los poderes de la persuasión, el incentivo y el desaliento. Batallaréis contra un clima inestable y la reducción de los recursos. Todo tendrá que utilizarse bien y cuidadosamente.

Pero si ese mundo puede lograrse será un mundo de gran poder espiritual y gran seguridad, más grandes que en ningún otro momento de la historia. Será un mundo donde se valorará mucho el ingenio humano, y el poder del Conocimiento estará disponible para muchas más personas que en la actualidad.

Debéis escuchar lo que os estoy diciendo. No se trata del mundo que deseáis. Se trata del mundo que será y que debe crearse. Y vosotros queréis esto, y lo querréis cada vez más según el mundo a vuestro alrededor se vuelva cada vez más inestable, más desafiante y más peligroso.

Aquí debéis dejar de quejaros del mundo, y en cambio usar esa energía que gastáis derrochadoramente y sin sentido —quejándoos y criticando a otros— para comenzar a construir los Cuatro Pilares de vuestra vida, la fundación para resistir un tiempo de gran cambio y agitación. Debéis tomar los Pasos al Conocimiento y encontrar el Poder Mayor que Dios os ha dado, el cual existe más allá del dominio y el alcance del intelecto. Y debéis contemplar el mundo siguiendo el consejo y la guía de la Nueva Revelación de Dios, la cual por sí sola tiene el poder y la claridad para generar un mayor futuro para la humanidad.

Aquí todas las enseñanzas religiosas del mundo encontrarán una resonancia si se las comprende correctamente. Porque estas enseñanzas se dieron para construir la civilización humana, la civilización del mundo, y fueron parcialmente exitosas en ello. Ahora la civilización humana debe ser protegida y debe resistir las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo, y además debe ser protegida de la intervención, la persuasión y la manipulación de fuerzas de más allá del mundo que están aquí para aprovecharse de la debilidad, la división y las expectativas de la humanidad.

No retrocedáis ante esto, porque esta es vuestra vida. Este es vuestro futuro. Este es el mundo que vais a entregar a vuestros hijos. Este es el mundo que tendréis que afrontar cuando finalmente crezcáis y dejéis de complaceros en vuestras fantasías desperdiciando vuestro tiempo y vuestra vida en compromisos con otros que no tienen sentido.

Es un mundo que requerirá madurez, sabiduría y cooperación humana a una escala nunca vista antes. En esto la humanidad puede encontrar su redención y su poder y cumplir su destino, llegando a ser una raza libre y autodeterminada en el universo.

Esta es la visión. Debéis sostener esta visión para construir este futuro y no permitir que las tragedias y consecuencias del pasado y la ignorancia y la estupidez de la humanidad os desalienten u os quiten esta visión, pues de lo contrario perderéis vuestro destino aquí.

Aquí debéis perdonar vuestro pasado. Debéis perdonar a los otros y ver que todo ello representa la necesidad del Conocimiento dentro de vosotros. Vuestras faltas, sus faltas, las faltas del pasado, las probables faltas del futuro; todas ellas deben verse con claridad y objetividad, reconociéndolas como una demostración, una vasta y apremiante demostración de la necesidad del Conocimiento. Es por eso que Dios os ha dado los Pasos al Conocimiento. Por primera vez en la historia de este mundo, Dios ha dado los Pasos al Conocimiento a las personas de todas partes, no solo a los santos, o a los sabios, o a los grandes artistas o a las personas humanitarias. Ahora la prescripción para el éxito y la advertencia contra el fracaso se proporcionan como nunca antes.

No os engañéis pensando que esta es una valoración negativa de vuestro futuro. Simplemente es honesta, y si podéis ser honestos con vosotros mismos y objetivos cuando miráis al mundo, veréis estas cosas. Para los que pueden ver, estas cosas están claras como la luz del día.

Las personas insisten en el mundo que desean porque temen al mundo, y están tan entregadas a sus deseos, a sus creencias y a sus preferencias que no pueden ver con claridad lo que está ocurriendo a su alrededor e incluso dentro de sí mismas. Por tanto manejan mal su salud. Manejan mal sus relaciones. Manejan mal el uso del mundo. Ellas caen en el enfrentamiento consigo mismas, con los demás y con la propia vida.

Mirad con ojos despejados y veréis estas cosas demostradas por todo a vuestro alrededor. Pero debéis mirar sin condena para tener la fuerza, la energía y la concentración para sostener la mayor visión que cada vez más personas deben sostener.

Si la Nueva Revelación de Dios puede ponerse a su disposición, ellas podrán ver y podrán reconocer que el Conocimiento es la fuerza más poderosa en el universo, y que vive en su interior, esperando a ser descubierto.

Recordad, la humanidad afronta una decisión fundamental sobre qué camino tomará. Ella continuará por el mismo camino que recorre ahora a menos que suficiente gente decida otra cosa. Aunque estas personas no pueden crear el nuevo mundo de inmediato, deben construir la fundación para que este pueda existir, lo cual requiere los esfuerzos y la acción dedicada de generaciones de personas.

Podríais preguntaros: ¿hará realmente la gente esta clase de cosas a pesar de su interés propio? Nosotros decimos: si les guía el Conocimiento harán estas cosas, porque esa es la grandeza que vive en ellos.

Aquí debéis tener fe no solo en el resultado, sino en el poder y la presencia del Conocimiento dentro de vosotros. Si esa es una realidad distante y desconocida, entonces debéis tomar los Pasos al Conocimiento para encontrar la fuente de vuestra fuerza, vuestra integridad y vuestra misión mayor, la misión mayor por la que estáis en el mundo en este tiempo y en estas circunstancias.

Las bendiciones del Cielo van con vosotros en esto. Sea cual sea la religión de la que sois parte, sea cual sea la nación donde vivís, sea cual sea vuestra posición social, sea cual sea vuestra realidad económica —la llamada está ahí, el poder del Conocimiento está ahí—. Ahora debe surgir desde los muchos y no desde solo desde los pocos. Esta es la Voluntad del Cielo. Que esta pueda ser entonces la intención de la humanidad.